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Georges de Beauregard

  • 63 años (23-12-1920 - 10-09-1984)
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Georges de Beauregard fue una figura capital en la historia del cine europeo, reconocido principalmente por ser el productor que impulsó la Nouvelle Vague francesa. Nacido en Marsella en 1920, comenzó su carrera en la industria cinematográfica tras una estancia en España, dedicándose inicialmente a la exportación de películas. Su consolidación como productor visionario llegó a finales de la década de 1950, cuando decidió financiar el primer largometraje de un joven crítico de cine llamado Jean-Luc Godard. Esta colaboración dio lugar a Al final de la escapada (1960), una obra que rompió con las convenciones narrativas y estéticas del momento, marcando un hito en la industria.

Durante la década de 1960, De Beauregard se convirtió en el mecenas de facto de numerosos nuevos talentos, produciendo títulos esenciales que definieron el cine de autor. Su filmografía incluye colaboraciones con directores como Jacques Demy en Lola (1961) y Agnès Varda en Cleo de 5 a 7 (1962). También trabajó estrechamente con Jean-Pierre Melville en cintas de género negro y drama como Léon Morin, sacerdote (1961) y El confidente (1962). Su asociación con Godard continuó siendo fructífera, produciendo obras de gran calado como El desprecio (1963), protagonizada por Brigitte Bardot, y Pierrot el loco (1965).

Su carrera también estuvo marcada por la defensa de la libertad creativa frente a la censura institucional. Un ejemplo notorio fue la producción de La religiosa (1966) de Jacques Rivette, película que enfrentó una prohibición temporal en Francia antes de ser finalmente exhibida. En este periodo de intensa actividad, De Beauregard produjo Lamiel (1967), dirigida por Jean Aurel. Esta película, basada en la novela de Stendhal y protagonizada por Anna Karina, se integró en el cuerpo de adaptaciones literarias y de época que el productor fomentó durante esos años, demostrando su capacidad para diversificar géneros.

En la etapa final de su trayectoria, mantuvo su lealtad hacia directores con los que había forjado lazos duraderos, como Pierre Schoendoerffer, con quien trabajó en El cangrejo tambor (1977) y El honor de un capitán (1982). Su impacto en la cultura cinematográfica fue reconocido oficialmente poco antes de su fallecimiento. En 1982, la Academia de las Artes y Técnicas del Cine de Francia le otorgó el César de Honor por el conjunto de su carrera y su contribución inestimable al descubrimiento y apoyo de nuevos cineastas. Falleció en 1984, dejando un legado de producciones que transformaron el paisaje del cine francés e internacional.

Filmografía