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Eugen Schüfftan

  • 84 años (21-07-1893 - 06-09-1977)
photo of person Eugen Schüfftan

Eugen Schüfftan, nacido en Breslavia, se estableció como uno de los directores de fotografía y técnicos de efectos especiales más influyentes de la historia del cine. Su carrera comenzó en el contexto del cine mudo alemán, donde sus aportaciones técnicas contribuyeron a definir la estética visual de la época. Entre sus primeros trabajos acreditados en la industria se encuentra su participación en la película Das Ekel, una obra que marca el inicio de una trayectoria caracterizada por la búsqueda constante de la innovación visual. Sin embargo, su nombre quedó permanentemente vinculado a la historia del séptimo arte gracias a la invención del denominado "proceso Schüfftan". Esta técnica de efectos especiales, basada en el uso estratégico de espejos para combinar en una misma toma a actores reales con maquetas en miniatura, revolucionó la producción cinematográfica mucho antes de la llegada de la composición digital. Su aplicación más célebre y documentada tuvo lugar en la monumental obra de ciencia ficción Metrópolis, dirigida por Fritz Lang, donde la intervención de Schüfftan fue fundamental para crear los inmensos paisajes futuristas que definieron la identidad visual de la cinta.

Tras su etapa en Alemania, Schüfftan trasladó su actividad profesional a Francia, convirtiéndose en una figura clave del realismo poético francés durante la década de 1930. En este periodo colaboró con directores de renombre y aportó su maestría en la iluminación atmosférica. Trabajó en la ambiciosa producción Napoleón, de Abel Gance, supervisando aspectos técnicos que ampliaron las posibilidades narrativas de la cámara. Su colaboración con el director Marcel Carné en El muelle de las brumas es citada frecuentemente en los estudios cinematográficos por su uso magistral de la niebla artificial y la luz difusa para reflejar la psicología de los personajes, estableciendo un estándar visual que influiría posteriormente en el cine negro. Su capacidad para manipular la luz y la sombra no solo cumplía una función estética, sino que profundizaba en la narrativa dramática de las obras en las que participaba.

La carrera de Schüfftan continuó posteriormente en Estados Unidos, donde se integró en la industria de Hollywood. Aunque su trayectoria americana abarcó diversos géneros, mantuvo su reputación de excelencia técnica y artística. En 1960, regresó brevemente a Europa para encargarse de la fotografía de Los ojos sin rostro, dirigida por Georges Franju, una cinta de terror que destaca por una estética que combina lo clínico con lo poético. No obstante, el reconocimiento más prestigioso de su carrera llegó con su trabajo en la película estadounidense El buscavidas. En esta producción, Schüfftan empleó una fotografía en blanco y negro de alto contraste y formato panorámico que capturaba con realismo la crudeza de los salones de billar y la tensión de los protagonistas. Por este trabajo, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas le otorgó el Óscar a la Mejor Fotografía en Blanco y Negro en 1961. Su legado perdura en la industria tanto por sus invenciones técnicas, que sirvieron de puente hacia los efectos visuales modernos, como por un estilo artístico riguroso que ha sido objeto de estudio para generaciones posteriores de directores de fotografía.

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