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ZINEMALDIA 2021 (XI). Despedida y cierre

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“Hemos sobrevivido un año más al Zinemaldia” se escuchaba en la sala de prensa mientras se ultimaban los artículos finales del festival hablando sobre el palmarés y los felices premiados respondían a las preguntas de los allí presentes.

Restricciones e Incomodidades
Hemos sobrevivido a una edición que, como el año pasado, ha estado marcada por la incomodidad provocada por la pandemia, las mascarillas, las salas a la mitad de su ocupación y el anuncio de las medidas de seguridad previo a todas las proyecciones y que después de 45 películas casi podría reproducir “plenty of time” en “orderly fashion” sin saltarme ninguna “señalética”. Un vídeo del que solo echaré de menos el guiño de “Contxi” al final de este.


A todas estas incomodidades ajenas al festival se ha sumado una que deberá revisarse en el futuro para facilitar el trabajo y la recogida de entradas de los acreditados. No tanto por el hecho de tener que madrugar (a un festival de cine no se viene a dormir precisamente) si no por que la retirada de entradas se convertía en Los Juegos del Hambre debido a un sistema en el que las caídas, las colas virtuales y los errores en la disponibilidad de entradas estaban a la orden del día. Por suerte, para solucionar este problema, queda todo un año por delante y tranquiliza escuchar a José Luis Rebordinos, Director del Festival, en la fantástica e imprescindible entrevista que realiza cada año El Contraplano al finalizar el Zinemaldia que es uno de los elementos en que centrarán su atención para solventarlo de cara al año que viene y quizás volver a un sistema de recogida de entradas más parecido al que tuvimos el año pasado y pudiendo sancionar a todo aquel que no utilice las entradas retiradas durante la celebración del propio festival y no con sanciones a posteriori.

Una selección de películas con identidad propia.
A pesar de los inconvenientes el Zinemaldia siempre da más alegrías que decepciones y, al igual que nos quejamos, hay que dar la enhorabuena a Rebordinos y a su equipo por el crecimiento que está sufriendo cada año el Festival consiguiendo desmarcarse de la lucha de festivales enormes como Cannes o Venecia (contra los que no se puede competir), entendiendo cual es su lugar y logrando una identidad propia y reconocible con una selección de películas que, independientemente de los gustos de cada uno, suponen una interesante y atractiva muestra del panorama cinematográfico actual. Una mirada al cine del presente que podrá ser el cine del futuro apostando por directores y directoras jóvenes con propuestas que marcan una carrera a seguir.

Repaso al palmarés oficial.
Una muestra de ello es el palmarés, eminentemente femenino, anunciado el pasado sábado donde Blue moon se alzó con una discutida Concha de Oro. La película nos sitúa en una familia disfuncional controlada por un patriarca dominante, quien maneja a los suyos como si de una empresa se tratase, y del que dos hermanas lucharán por escaparse. (podéis leer la crítica aquí)

Una cinta en la que los gritos, las escenas inconexas y las decisiones sin sentido aparecen en pantalla desde el inicio y donde ni la posible denuncia al poder opresivo que el patriarcado ejerce sobre las mujeres ni la violencia que lo acompaña está lo suficientemente bien aplicada ni narrada. El jurado otorgó, entre otras cosas, el premio por el reflejo de la sororidad y la juventud unas características que en mi opinión podrían valer también para haber premiado una película mucho más notable como era Camila saldrá esta noche.

Cuando se anunció Blue moon para la Sección Oficial y leyendo a la sinopsis la apunté como clara candidata a la Concha de Oro, en el podcast de Cinema Manifesto está la prueba) pero una vez vista la retiré de mi apuesta al palmarés final. Como podéis ver mis dotes de adivino brillan por su ausencia.


Otra de las sorpresas, en este caso muy aplaudida, fue el premio (exaequo) a Jessica Chastain como Mejor Interpretación Protagonista por Los Ojos de Tammy Faye () donde interpreta a la famosa telepredicadora americana en una visión íntima de su ascenso, caída y redención. Chastain se mimetiza, físicamente gracias a un maquillaje que la acercan a Carmen Sevilla, con el personaje real adquiriendo una voz muy particular y creciéndose en los momentos musicales de una cinta donde todo está milimetrado para que funcione, pero sin llegar a emocionar en ningún momento convirtiéndose casi en un biopic de Wikipedia en el que los datos van apareciendo en pantalla, pero sin profundizar en exceso en ellos. Este hecho provoca que en la mayoría de los casos los conflictos aparezcan repentinamente sin situar al espectador en ningún tipo de situación lo que provoca un cierto distanciamiento y falta de empatía con los personajes, a lo que tampoco ayuda el desconocimiento que podemos tener hacia la figura de los dos telepredicadores.

Los Ojos de Tammy Faye es un vehículo para demostrar el talento de Jessica Chastain, un producto que se ve con agrado y se olvida con rapidez pero que estará presente en la carrera de los Oscar gracias al trabajo de su actriz protagonista una carrera que ha empezado con la Concha de Plata recibida en el Zinemaldia.

El resto del palmarés, lo podéis consultar aquí, tuvo una acogida aceptable y no hubo grandes aspavientos más allá de algunos comentarios en contra del Premio a Mejor Fotografía otorgado a Undercover, un trabajo anodino que queda muy a la sombra de otras propuestas mucho más estimulantes y atractivas como Earwig o As in heaven.

Grandes películas en las secciones paralelas
Fuera de los premios otorgados por el jurado oficial este año únicamente me he perdido la película ganadora del premio New Directors, Unwanted, que espero poder recuperar en un futuro, aunque solo sea por el ansia completista.

El jurado Zabaltegi-Tabakalera otorgo el premio a una película que recoge todos los valores de una sección con las propuestas más arriesgadas, estimulantes y extremas del Festival, Vortex de Gaspar Noé, de la cual hablamos en este artículo. Además, recibió una mención especia la cinta gallega, Ellos transportan la muerte (), una revisión desprovista de toda épica del descubrimiento de América, alejada de la versión oficial y convertida en un viaje sensorial impactante y agotador por su ritmo mortecino. Aunque, como todos los viajes que llegan a buen puerto, consigue remontar en su parte final ofreciendo un cierre emocionante y que fomenta el debate sobre las matanzas provocadas durante la colonización del nuevo mundo.

En la sección de Horizontes Latinos, una de las preferidas de un servidor, recibió el premio la excelente Noche de Fuego() situada en un solitario pueblo enclavado en las montañas mexicanas, donde las niñas llevan cortes de pelo de chico y tienen escondites bajo tierra. Ana y sus dos mejores amigas ocupan las casas de aquellos que han huido y se disfrazan de mujer cuando nadie las ve. Mientras tanto, sus madres las preparan para huir de quienes las convierten en esclavas o en fantasmas.

Tatiana Huezo realiza su primera incursión en la ficción con una sólida propuesta que maneja perfectamente el tono entre la dureza de la situación en que se encuentran las mujeres protagonistas y la cotidianidad de sus día a día. Situaciones en las que se producen algunas de las imágenes más impactantes, como esa ladera de la montaña llena de personas intentando captar cobertura para hablar con sus parientes al otro lado de la frontera, y de donde surge la sororidad en las pequeñas acciones, de forma natural y sin recurrir a grandes discursos ni momentos épicos. La unión entre las mujeres es su método natural de defensa y la única salida para mantenerse con vida.


El Premio Kutxabank de la Juventud, tras varios días encabezada por la fantástica Entre dos Amaneceres (podéis leer el comentario aquí), fue a parar para Mass () cinta de estilo teatral donde cuatro personajes se enfrentarán a la perdida el duelo y el perdón. La película utiliza un hecho dramático para realizar un retrato de la sociedad americana y su doble moral entre su posición frente a la religión, su permisividad ante la posesión de las armas y las consecuencias fatales del bullying, la soledad y la depresión que sufre una parte de los jóvenes americanos.

Con una dirección austera y efectiva que saca el máximo partido de los diálogos que ocupan toda la película; Fran Kranz, aprueba con nota su debut cinematográfico consiguiendo matricula de honor en un sólido y potente guión con una excelente gestión de la información que recibe el espectador quien durante gran parte de la película tiene menos conocimiento de la situación que los propios personajes provocando que la curiosidad y el interés por descubrir qué está pasando nos tenga pegados a la pantalla. La potencia del guión se ve reforzada con un excelente reparto entre los que destacan Jason Isaacs y Martha Plimpton con dos actuaciones que en una película más grande acabarían siendo carne de nominaciones en la carrera de los Oscar. Habrá que esperar para ver si la película recibe el reconocimiento que merece, por suerte en España, y a diferencia de lo que suele pasar con las películas de New Directors, tendrá estreno de la mano de La Aventura audiovisual, así que estad atentos y no dejéis pasar la oportunidad de verla en cine.


Los problemas con la retirada de entradas provocaron que me quedase sin entradas para ver La Caja y, en vez de dejar el horario libre para descansar o pasear por la ciudad, decidí ir al pase de una película de la sección Zinemira, y que acabaría recibiendo una mención especial a un premio que terminó recibiendo Maixabel (crítica aquí).

Kuartk Valley () es una de esas agradables sorpresas que uno se encuentra a veces en los festivales. Sin ser una gran película consigue transmitir el cariño con el que está realizada. A finales del 2005 en Kuartango, un remoto valle de Álava (País Vasco). Dos hombres se comprometen a hacer realidad un viejo sueño: rodar una película del oeste. Sin dinero ni equipo técnico, convencen a su comunidad para encarnar algunos de los personajes de la película. Algo más que morir, el primer western vasco, se estrena en el Almería Western Film Festival en 2014, ganando dos de los premios principales. Cinco años después Maider Oleaga realiza un sencillo y amable retrato de los protagonistas de tan apasionante historia. Como si se tratase de la respuesta vasca a la maravillosa Desenterrando Sad Hill la película, cargada de personajes carismáticos y momentos y situaciones cómicas, combina entrevistas actuales con tomas falsas e imágenes del rodaje para construir una obra que consigue transmitir el amor por el cine y la capacidad que este tiene para unir a todo un pueblo. Una pequeña y curiosa historia a la que merece mucho la pena acercarse para terminar el día con una sonrisa en la cara.

Despedida
Y hasta aquí ha llegado la cobertura a la 69 edición del Festival Internacional de San Sebastián ahora toca recuperar las horas de sueño mientras la cabeza sigue pensando en alguna de las películas que hemos visto y la vuelta a la rutina, el trabajo y los atascos empieza a ocupar nuestro día a día.

Esperemos que el año que viene, con celebración de década incluida, podamos volver a disfrutar del Zinemaldia y lo volvamos a hacer como antes de 2020, sin limitaciones, mascarillas ni distancia de seguridad. Esperemos que vuelvan las estrellas, los selfis, las alfombras rojas repletas de gente y los abrazos entre todos esos amigos con los que año a año nos encontramos en esa maravillosa ciudad que es San Sebastián. Pero mientras ese momento llega apoyemos a las salas para que las películas nos sigan llegando, así que como siempre os digo. ¡Nos vemos en los cines!

 

Fuente: CINeol | Visitada: 644 veces