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Especial Óscar 2014: 10 directores modernos sin Óscar

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En anteriores episodios les ofrecimos el Top10 de directores clásicos que se quedaron sin Óscar. En esta ocasión les proponemos un nuevo Top10 sobre el mismo tema, pero en esta ocasión de realizadores surgidos a partir de los años 60.

La base es la misma que la del anterior artículo: cineastas que podrían haberse llevado una estatuilla pero no lo han conseguido, al margen de si me gustan más o menos como realizadores. Por ese motivo, de nuevo he dejado fuera a algunos nombres que, pese a tener gran reputación, no creo que de momento sean candidatos muy idóneos. Me refiero por ejemplo a Tim Burton (demasiado asociado al cine fantástico y, a día de hoy, demasiado emperrado en ser lo más Tim Burton posible rozando la autoparodia), Terry Gilliam (muy independiente y autor de películas quizá demasiado excesivas), David Cronenberg (tampoco creo que encaje con los estándares de la Academia), Spike Lee (demasiado conflictivo) o Brian De Palma (si no le dimos el Óscar a Hitchcock, ¿por qué íbamos a dárselo al tipo que se dedica a fusilarle descaradamente?).

Salvo tres de ellos, el resto están vivos, así que no descartemos que en un futuro desaparezcan de este tipo de listas.




ARTHUR PENN


Arthur Penn ya se había hecho un nombre en la televisión antes de pasar al cine, de modo que su entrada en la gran pantalla fue bastante sonada, siendo nominado a mejor director ya con su segunda película, El Milagro de Anna Sullivan (1962). Durante los 60, Penn fue uno de los directores de más reputación en Estados Unidos, cuyos films exhibían un estilo bastante moderno y refrescante para lo que se estilaba en Hollywood. Su mayor hito fue seguramente Bonnie y Clyde (1967), una de las películas clave de lo que se acabaría conociendo como el Nuevo Hollywood y que le consagró como uno de los nombres de referencia de su generación. Desafortunadamente, después de ese momento de auge sus incursiones en la gran pantalla se fueron volviendo cada vez más espaciadas hasta su muerte en 2010.

Puntos a favor: Un ejemplo perfecto de director que en su momento representaba esas nuevas corrientes que empezaban a llegar a Hollywood y que iban a modernizar la industria.

Puntos en contra: Su carrera es poco extensa y, de entre sus títulos principales, algunos fueron demasiado polémicos o corrosivos como para ser del agrado de todos (Bonnie & Clyde o La Jauria Humana por ejemplo).

Cuándo estuvo más cerca de ganarlo: De sus tres nominaciones, las más claras son Bonnie y Clyde y El Milagro de Anna Sullivan, siendo la segunda la más convencional y por tanto la más probable bajo mi punto de vista. Por otro lado, aunque no recibió una nominación por ese film, Pequeño Gran Hombre (1970) también tenía potencial para ello.





SIDNEY LUMET


Al igual que Penn, Sidney Lumet era uno de los cineastas más reputados de esa generación surgida en los años 60 a partir de la televisión, ese medio que pasó de ser el eterno enemigo de la gran pantalla a una fábrica de talentos en potencia. Lumet destacó como director desde su excelente debut, 12 hombres sin piedad (1959), y tuvo una larga trayectoria que incluye obras magníficas como La Colina, El Prestamista, Serpico, Tarde de Perros, El Príncipe de la ciudad y su canto del cisne, la sorprendente Antes que el diablo sepa que has muerto.

Puntos a favor: La lista de películas comentadas en el párrafo anterior habla por sí sola. Pocos directores de su generación tienen en su currículum tantos films destacables.

Puntos en contra: La ausencia de grandes películas, de esas que encandilan a público y crítica, en su etapa de madurez, permitiéndole competir por la estatuilla con el plus de ser una vieja leyenda que aún no la había ganado. Antes que el Diablo Sepas que Has Muerto es lo más cerca que estuvo a eso, pero no fue reconocida por la Academia.

Cuándo estuvo más cerca de ganarlo: Sin duda con Network, un Mundo Implacable. Fue una de las triunfadoras de su año, aunque el Óscar a mejor película fuera significativamente para Rocky (se prefirió una clásica historia de superación personal a la ácida crítica a los medios de comunicación).





ROBERT ALTMAN


Robert Altman es una de las grandes instituciones del cine independiente americano. Aunque se le asocia sobre todo con películas corales (Nashville, Vidas Cruzadas, Gosford Park), la realidad es que Altman fue un cineasta muy ecléctico. Tiene en su haber un thriller psicológico como Images, una comedia negra sobre la guerra de Corea (M.A.S.H), revisiones tanto del western (Los Vividores) como del cine negro (El Largo Adiós) y, por supuesto, Popeye. Desafortunadamente es el tercer director de este Top10 que ha fallecido y que por tanto quedará para siempre como un ejemplo de ausencia flagrante, y no será porque no tuvo ocasiones de hacerse con el premio.

Puntos a favor: Ser una figura respetadísima dentro del cine americano y tener en los 90 un muy destacable retorno con El Juego de Hollywood y Vidas Cruzadas. Siendo por entonces ya todo un veterano, no habría sido nada descartable recompensarle por entonces para compensar ese vacío.

Puntos en contra: Como figura clave del cine independiente americano, Altman era demasiado independiente, iba demasiado a su aire y no se cortaba a la hora de criticar a la intocable meca del cine, tal y como demuestra El Juego de Hollywood.

Cuándo estuvo más cerca de ganarlo: Yo apostaría por Vidas Cruzadas. Era una película coral inteligente que en su momento resultó especialmente refrescante y además se estrenó en una época en la que gozaba de un estatus más que respetable que le justificaría la estatuilla.
Cuando años después fue nominado por última vez con Gosford Park, muchos lo incluyeron en sus quinielas aún siendo un film que no encaja para nada en los estándares del Óscar, pensando que quizá se lo darían en compensación por no habérselo dado antes (un poco lo que hicieron más tarde con Martin Scorsese dándole el premio por una película menor como Infiltrados). Al final la cosa se quedó en una nominación de compensación.





TERRENCE MALICK


Terrence Malick es, o al menos era, la definición por antonomasia de director de culto: un tipo que en los años 70 hizo solo dos excelentes películas con un estilo muy personal y desapareció. Por ello, su retorno en los años 90 con La Delgada Línea Roja (1998) fue uno de los acontecimientos cinematográficos de la época, hasta el punto de que el reparto está plagado de estrellas de Hollywood que seguramente estaban deseando aparecer ni que fuera en forma de cameo en su nueva película. Desde entonces ha ido dirigiendo nuevos films a su ritmo, causando una interesante polémica en 2011 con El Árbol de la Vida.

Puntos a favor: Ser un alabadísimo director de culto con cierto estatus de mito viviente.

Puntos en contra: Está bien eso de hacer pocas películas e ir labrándose una filmografía a su ritmo, pero para el tema que nos atañe eso implica posibilidades mínimas de ganar la estatuilla. Por otro lado, tampoco juega a su favor su introvertido secretismo, que le lleva a no conceder entrevistas, no dejar que se filtren imágenes de su rodaje (en los Óscar de 1998 tuvieron que utilizar un cutre plano de recurso de una silla al no tener imágenes de Malick dirigiendo en el set) y, por supuesto, no acudir a los estrenos ni ceremonias de premios.

Cuándo estuvo más cerca de ganarlo: El momento de ganarlo debería haber sido con La Delgada Línea Roja (1998), aprovechando el hype del momento a causa de su retorno. Irónicamente se lo arrebató Steven Spielberg por otra película bélica (más convencional, eso sí): Salvar al Soldado Ryan (1998).





PETER WEIR


Puede que no sea un nombre tan conocido y prestigioso como los otros de la lista, pero Peter Weir es mi candidato más firme de este Top10. Nominado cuatro veces a mejor director, Weir consiguió dar muy eficazmente el salto de sus primeras obras australianas más crípticas y misteriosas (Picnic en Hanging Rock, La Última Ola) a otras películas más comerciales y que seguían una línea cercana a los gustos de la Academia. No por ello se ha dejado seducir por la comercialidad fácil, y su filmografía ha acabado siendo no muy extensa pero manteniendo un nivel medio más que digno tanto por la selección de films como por su eficiente labor tras las cámaras.

Puntos a favor: Es un buen director con un pasado 'artie' que le da un puntillo de respetabilidad y que ha sabido pasar ahora a un cine comercial más que digno.

Puntos en contra: Ser tan poco prolífico (cuatro películas en los últimos 20 años).

Cuándo estuvo más cerca de ganarlo: Yo apostaría por El Club de los Poetas Muertos seguido de El Show de Truman.





DAVID LYNCH


David Lynch es sin ningún lugar a dudas uno de los directores más importantes de las últimas décadas. No sólo tiene una visión muy particular y única que lo dota de interés, sino que ha conseguido que películas potencialmente indescifrables triunfaran entre público y crítica, lo cual no es nada fácil. En circunstancias normales, este hombre no estaría aquí. Quiero decir, alguien que hace cosas como esto no es lo que yo entiendo por un candidato al Óscar a mejor director. Pero el caso es que tiene su público fiel y que es uno de los nombres imprescindibles a conocer en la cinematografía actual, al margen de que nos guste más o menos, lo cual no le hace tan descartable como posible candidato.

Puntos a favor: Ser el punto de unión entre el cine independiente poco convencional y las grandes producciones que se estrenan en salas comerciales y tienen éxito de taquilla. Además, tiene algunos filmes asequibles que demuestran que en un estilo convencional también es un gran director, lo cual puede compensar las sospechas de ser un tipo que simplemente se dedica a filmar cosas sin sentido.

Puntos en contra: Está loco.

Cuándo estuvo más cerca de ganarlo: Su nominación por El Hombre Elefante es la más segura de su carrera, al ser una de sus películas más convencionales, con un tratamiento formal de esos que entra enseguida por la vista y una historia conmovedora. El mismo año que Robert Altman fue nominado por Gosford Park, muchas quinielas apostaban también por Lynch y su Mulholland Drive por motivos similares. No era una película fácil, pero es de esas obras que fueron aclamadas desde su mismo estreno y que gozaron de tal fama que en su momento, en caliente, no habría sido nada descabellado que le hubieran premiado. Ganó Ron Howard.





RIDLEY SCOTT


Aunque yo no soy, por decirlo de forma suave, un seguidor acérrimo de Ridley Scott, sería absurdo negar su posición en este Top como uno de los más importantes candidatos al Óscar. Si bien la fama de Scott se cimenta básicamente en sus primeras películas, Alien. El Octavo Pasajero y Blade Runner, desde entonces ha conseguido hacerse un hueco en la cartelera con films más o menos acertados pero que le han mantenido en vigencia, otorgándole la respetabilidad propia de un eficiente profesional que lleva muchos años en activo. En sus últimas nominaciones al Óscar no estuvo mal posicionado en las quinielas de los cinéfilos, pero a sus 76 años parece cada vez más probable que se quede para siempre en esta lista.

Puntos a favor: Es un nombre suficientemente recordado por el público como para que el galardón sea aceptado, y sus películas están eficientemente dirigidas, por lo que estaría más que justificado.

Puntos en contra: Su filmografía bascula entre aciertos y errores garrafales, y el porcentaje de aciertos no es tan elevado como para que las probabilidades de ganar un Óscar estén a su favor.

Cuándo estuvo más cerca de ganarlo: Esta es fácil, con Gladiator (2000), uno de esos casos en los que la película vencedora de la edición no se erigió con el Óscar a mejor director, aún teniéndolo todo a su favor. Steven Soderbergh le arrebataría el premio con Traffic.





QUENTIN TARANTINO


¿Realmente hace falta decir algo sobre el que es -guste más o menos- uno de los directores más célebres de las últimas décadas? Si el índice de popularidad fuera equivalente a Óscar, Quentin Tarantino ya habría recibido un par como mínimo. Y de hecho, teniendo en cuenta que sus películas se escapan por mucho al estilo de films que suelen estar presentes en los Óscar, el que haya recibido ya un par de nominaciones es muy significativo.

Puntos a favor: Su enorme popularidad. Premiar a Tarantino sería un guiño cómplice a toda su legión de fans y a los que creen que la Academia es demasiado carca como para premiar a un tipo que nutre sus films de homenajes a películas chungas de kung fu o spaghetti westerns.

Puntos en contra: Siendo ortodoxos, realmente sus films no acaban de encajar con el resto de obras que suelen ser nominadas.

Cuándo estuvo más cerca de ganarlo: Yo diría que con Pulp Fiction, por el enorme impacto que tuvo en su momento, porque suponía una forma de dar apoyo también a la escena independiente de la época y porque, aunque no sea un film muy de Óscar, es tan sumamente genial que no sería tan descabellado verle premiado por su labor tras la cámara.





DAVID FINCHER


David Fincher encarna a la perfección el prototipo de director que comenzó su carrera trabajando en el mundo del videoclip y que luego dio el salto al largometraje contribuyendo a aportar muchos elementos de esa estética al ámbito cinematográfico. Aunque en los 90 se le asoció sobre todo a thrillers que destacaban por su estilo visual, como Seven (1995) o El Club de la Lucha (1999), en los últimos años ha entrado en una nueva fase en la que se ha involucrado en proyectos de calado más serio y, por tanto, más acordes con el tipo de cintas que acaban siendo premiadas en los Óscar. Pese a que la Academia aún no le ha premiado, sí que ha conseguido que la crítica le reconozca cada vez más su labor y que el gran público comience a recordar su nombre más allá de Seven.

Puntos a favor: Un inteligente salto a otros géneros que van más acorde con los gustos de la crítica y a proyectos de más prestigio (ya saben que por desgracia el thriller sigue viéndose como un género menor).

Puntos en contra: No a todos les agrada su estilo como director. Al mismo tiempo, el salto a un estilo más moderado puede ser visto como un intento forzado de acomodarse a los estándares de Hollywood, traicionando así ese sello personal con el que se ha hecho conocido.

Cuándo estuvo más cerca de ganarlo: En las dos ocasiones en que fue nominado podría haberlo conseguido: con El Curioso Caso de Benjamin Button (2008) y La Red Social (2010). Por contenido, la historia de Benjamin Button tenía muchos más puntos que la del creador de Facebook. Por apoyo de la crítica, al revés.





PAUL THOMAS ANDERSON


De toda la nueva hornada de directores surgidos a finales del siglo pasado (Wes Anderson, Spike Jonze, Christopher Nolan, Darren Aronofsky...), creo que el más oscarizable de todos es Paul Thomas Anderson. Como director es el que tiene un estilo que entra más fácilmente a la vista a aquellos que no simpatizan mucho con el ritmo excesivamente acelerado e influenciado por la estética de videoclip tan en boga hoy día, ni con la extravagante visión del medio de algunos de ellos (me refiero al genial Wes Anderson). A cambio, Paul Thomas Anderson apostó desde el inicio por una puesta en escena más sobria y clásica (no creo que sea casual que él sea uno de los más firmes defensores del uso de celuloide en detrimento del digital) que acompañaba a historias a menudo excesivas y ambiciosas, repletas de recursos de dirección virtuosos. La película que mejor representa todo ello es Magnolia (1999), un ambicioso tour de force en toda regla.

Puntos a favor: Es un director virtuoso que, pese a que suele tomarse su tiempo entre films (o precisamente a causa de eso), ofrece obras perfectamente acabadas.

Puntos en contra: Ciertos films como Embriagado de Amor (2002) o The Master (2012) se escapan bastante a los estándares de la Academia.

Cuándo estuvo más cerca de ganarlo: Su única nominación hasta ahora fue por Pozos de Ambición (2007). En su momento parecía que la cosa iba a estar entre él y los hermanos Coen, que como sabemos acabaron arrebatándoselo. De todas sus obras, creo que es la que más puntos tenía de conseguirlo (su trabajo de dirección en ese film es magistral), aunque también Magnolia (1999) podría haber encajado sin problemas.

 

Fuente: CINeol | Visitada: 12142 veces


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Comentarios (3)

00:01 - 19/02/2014

NormanBates

Excelente articulo
Directores sin Oscar que estrenan películas Oscarizables este año

El Gran Hotel Budapest Wes Anderson
Noe Darren Aronosky
Interstellar Cristopher Nolan
Gone Girl David Fincher
Exodo Ridley Scott
Inherent Vice Paul Thomas Anderson
BoyHood Richard Linklater
Knights of Cup Terence Malick
Big Eyes Tim Burton

2014 se perfila como un buen año

10:31 - 19/02/2014

p4dr1n0

Gran artículo! Y gran aportación, NormanBates!

Personalmente, no me duele especialmente ninguno, salvo Ridley Scott (más que por él, por Gladiator. Por mucho que adore a Soderbergh, Gladiator para mí es un hito del cine hollywoodiense, si no se lo dieron por ésa me temo que se ha quedado sin Oscar) y David Fincher, otro referente a la hora de rodar cine comercial. De este último incluso para mi gusto podrían habérselo dado por varias. Espero que, al contrario que Ridley Scott, al bueno de Fincher todavía le quede al menos una gran obra por ofrecer.

PD: Por cierto, a pesar de que es bastante cierto, y de que es una coña, tengo que decir que lo de Brian de Palma fusilando a Hitchcock, es también quedarse en la cáscara... el italoamericano tiene una filmografía como para tenerlo en un pedestal, mas allá de ése cliché. Es una lástima que se malograse en sus últimos años...

04:59 - 21/02/2014

The Lobo

Me he partido el culo cuando dices de David Linch "Puntos en contra; está loco" xD.


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