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Crítica - Érase una vez en... Hollywood

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'En Hollywood tienen mucho respeto por los muertos y ninguno por los vivos'

18/08/2019 - Por Álvaro de Paz

(4/5)

Érase una vez en... Hollywood
Director: Quentin Tarantino
Intérpretes: Leonardo DiCaprio (Rick Dalton) / Brad Pitt (Cliff Booth) / Margot Robbie (Sharon Tate) / Al Pacino (Marvin Shwarz) / Emile Hirsch (Jay Sebring) / Timothy Olyphant (James Stacy) / Margaret Qualley (Conejito) / Kurt Russell (Randy) / Dakota Fanning (Squeaky Fromme) / Austin Butler (Tex) / Bruce Dern (George Spahn) / Zoë Bell (Janet) / Scoot McNairy (Bob Gilbert) / Lorenza Izzo (Francesca Capucci) / Mike Moh (Bruce Lee) / Lena Dunham (Gypsy) / Mikey Madison (Sadie) / Maya Hawke (Chica flor) / Damon Herriman (Charles Manson) / Harley Quinn Smith (Froggie) / Damian Lewis (Steve McQueen) / Luke Perry (Scott Lancer) / Clifton Collins Jr. (Ernesto, el vaquero mexicano) / Maurice Compte (Land Pirate Mao) / Lew Temple (Land Pirate Lew) / Rebecca Gayheart (Billie Booth) / Rumer Willis (Joanna Pettet) / Michael Madsen (Sheriff Hackett en Bounty Law) / Rafał Zawierucha (Roman Polanski) / Martin Kove (Shérfil en Bounty Law) / Victoria Pedretti (Lulu) / Rebecca Rittenhouse (Michelle Phillips) / Samantha Robinson (Abigail Folger) / Dreama Walker (Connie Stevens)
Duración: 159 minutos
Sinopsis: En Los Angeles, en 1969, la industria está mutando otra vez y el actor Rick Dalton se nota cada vez más caduco y pasado de moda, debiendo conformarse con papeles de villano en westerns televisivos. La inseguridad y el alcohol son [...]
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Estreno 15 de Agosto de 2019

CRÍTICA




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“En Hollywood tienen mucho respeto por los muertos y ninguno por los vivos”
Errol Flynn



Erase una vez un director que parecía no tener techo. Erase una vez un director que rodó dos películas icónicas en dos años. Erase una vez un director que tenía 30 años y una extraordinaria carrera por delante.

Ese director se apellida Tarantino. Y es jodidamente brutal, como cada vez que se anuncia un nuevo proyecto suyo, da comiendo su casting público y se estrena, crea más expectación que el fichaje de Neymar. Desde Stanley Kubrick que ningún director creaba tanta expectación con su siguiente obra. Y esa expectación que lo rodea es quizás su talón de Aquiles. Ya que vamos todos al cine esperando la gran nueva obra maestra de este señor, la que hará cambiar las reglas del cine de nuevo y nos encontramos con que no es así otra vez.

Ni siquiera Stanley Kubrick conseguía eso; aunque es el que más se acercó. Pero como el genio de Brooklyn solo hay uno. Aunque todos los cineastas se crean ser el nuevo director de 2001: Una odisea del espacio de cada generación.
Este señor de mandíbula de dibujo animado natural de Tennessee, es un tipo que reconozco me llama la atención. Me interesa lo que me ofrece, pero no soy fan. Nunca lo he sido y a estas alturas creo que jamás lo seré. Pero no hay que quitarle mérito a un tío que ha conseguido que todos tengamos algún póster suyo o de sus pelis en nuestra casa. Porque Quentin Tarantino es una marca y así se vende y le gusta que le vendan.

A mí el que divertía y me caía mejor era el Tarantino que se reía de si mismo en sus inicios, haciendo cameos, o el que co-escribía guiones con sus amigos de siempre, y luego salía a recoger el Oscar junto a ellos, el que brillaba en Sundance o ganaba Palmas de oro, el que era un aprendiz de los grandes y el que estaba relajado en las ruedas de prensa contando cosas interesantes.
Por el contrario el Tarantino que me aburre en exceso es el que lleva diciendo años que va a hacer diez películas y luego se retirará del cine. El Tarantino que me aburre es el que en todas sus entrevistas de promoción de su último film divaga con el periodista de turno sobre si su siguiente gran película será Kill Bill 3, o una de terror, la nueva de Star Trek, o un híbrido entre El Zorro y Django.
El Tarantino que me aburre muchísimo es el que homenajea a sus ídolos de la infancia reventando el mismo sus propias tramas. El Tarantino que me aburre es el que quiere cambiar la historia del mundo matando a personajes o razas enteras por haber sido tan malvados. Imponiendo el su nuevo orden mundial.
El Tarantino que me aburre es el que alarga sus películas incomprensiblemente para rellenarlas como un pavo de Navidad con todo tipo de referencias.
Por el contrario el Tarantino que me fascinó fue el que rodó las dos obras capitales del cine de los 90 y que como Easy Rider en los años 60 cambiaron el sentido de una industria inmersa en un cine cuajado de pelis de acción (algunas buenas y otras horribles) poniendo al cine indi en primera línea. El Tarantino que me fascinó consiguió que una generación entera de cineastas viera una luz al final de un camino que antes no existía. Todos los nuevos directores querían ser él. Querían tener su libertad de creación, escribir así, resucitar a viejas glorias y tener a las estrellas de turno que quisieran a su disposición rendidas a su talento.

Leonardo DiCaprio con el que no terminó demasiado bien en Django Desencadenado, fue el que le mantuvo a flote el film. Llevándole a lo más alto en esa gloriosa cena hasta que la película decide terminar (aunque de nuevo el genio de Tennessee la alarga por que quiere). Con la desaparición de su personaje murió mi atención hacia ella. Para volver a trabajar juntos, Leo exigió una historia lo más parecida a Pulp Fiction. Desde El Renacido (The Revenant) que no volvía a trabajar. Película que le sirvió para que la industria le regalara el Oscar que mereció por ¿A quién ama Gilbert Grape?, Vida de este chico o por su mejor papel hasta la fecha. El del racista de Candyland de la cinta de Tarantino, lo curioso es que ni le nominaron. Ahí se demuestra el absurdo de esos premios que cada año van a peor.

A mi el Tarantino que me fascinó cerraba sus películas. Ese Tarantino cogía sus guiones de Reservoir Dogs y Pulp y a parte de escuchar y aceptar propuestas de sus actores, (cosa que ahora no hace) conseguía que empezaran y terminaran, siguiendo la estela de la narrativa que había marcado, contándonos los problemas de sus personajes. Dándoles un sentido y un fin. No saltando de aquí para allá como una ardilla. En esta última obra se nota de nuevo que es un gran dialoguista, quizás el mejor de la era del cine moderno (aunque va perdiendo brillantez con la edad) pero no es un gran guionista. Eso se arreglaría con un productor que le cortase las alas para sus idas de olla y un tratamiento de guión bien realizado. ¿Pero quien se atreve a decirle algo al genio de Tennessee?

El Tarantino que me fascinó era el que no se había convertido en su vida real en uno de sus personajes. El Tarantino que me fascinó justificaba su aparición en ellas maravillosamente (como en la extraordinaria secuencia del Sr. Lobo). No como el papel que se auto regala en Django. Cuando lo ves con su cara de pato estreñido, te hace pensar que te está tomando el pelo en tu puta cara, y que lo que te ha estado narrando hasta ahora es una gilipollez que se le ocurrió una noche de cervezas en su cine de casa, rodeado de su troupe de amigotes pelotas.

Erase una vez en Hollywood es la mejor película que ha rodado desde Pulp Fiction. Sé que no es mucho lo que digo, si eres crítico con él como yo. Y se que sus fans incondicionales estaréis echándoos las manos a la cabeza leyéndome. Pero a los grandes hay que pedirles cosas grandes. Al que despunta en clase con dos primeros ejercicios extraordinarios, no le puedes permitir los 5 años de inactividad que tuvo después de Jackie Brown, ni la calidad incompleta de sus películas posteriores.

Tom Cruise estuvo en la recamara por si le fallaba Brad Pitt. Hubiera sido un poco absurda sus elección de doble de Di Caprio porque este le saca casi 20 cms. Pero es que Brad aquí, no solo está ante su merecido Oscar a mejor actor secundario, donde me imagino le colocarán para no competir entre ellos, sino que es el punto de equilibrio en la película, siendo sin duda lo mejor de ella.
Siendo su mejor papel hasta la fecha por dificultad y alejamiento con su físico de Dios Griego, el del estricto padre de El Árbol de la vida (2011). Aquí pudo haber vuelto a caer en esos roles que tan bien se le dan para su lucimiento.Como en El Club de la Lucha o Snatch: Cerdos y Diamantes, película esta que se vendió en su época como el Pulp Fiction Británico. Pero está inmenso. Parece que su divorcio y su alejamiento de su vida plagada de vicios le han venido realmente bien.

Di Caprio y Brad son los Paul Newman-Robert Redford de nuestra era. Si esto fuera Heat estaríamos ante el duelo Robert De Niro-Al Pacino. Se repetiría la misma historia. El Vito joven se come a Michael Corleone sin hacer nada. Solo dejándole ser a su personaje de ladrón inteligente, mientras Pacino parece un maníaco esquizofrénico puesto de coca de permiso de fin de semana en la ciudad. Algo así le sucede aquí a Di Caprio, donde su intensidad se diluye con algunas grandes escenas, donde está magnifico, pero que en comparación con el trabajo cerrado y sosegado de su compañero, hacen que su doble se lo coma en cada uno de las secuencias que tienen juntos sin hacer prácticamente nada. Estás todo el rato pensando cuando vuelve a aparecer.

La primera hora de este film me llevó en el asiento del coche de Rick escuchando la emisora con ellos, queriendo descubrir esa ciudad llena de efervescencia, fiestas y hippismo. Ahí pensé: Vaya, parece que el cabrón de Tarantino ha reculado, ha vuelto a sus orígenes y le ha salido otra vez. Me alegro por el. Pero amigos, de repente empiezan los repechos en el camino y el coche comienza a dar vueltas por aquí y por allá, a mirar el GPS. A ponerse serio y cómico, sarcástico y transcendental.
Pasándose una gran secuencia como la llegada al rancho del personaje de Pitt a otra intrascendente. Noto que sus personajes andan perdidos y yo con ellos. Luego nos reencontramos y me doy cuenta que va a ser todo el rato igual. Otro viajecito en coche con música con planos de dos minutos que te recuerdan que Brad Pitt no está en otro anuncio de Levis.

El volante de la peli lo ha cogido un mono empapado en crack. Que no para de meter y bajar gente que hace auto stop, de perderse y a encontrarse, y cuando ya te deja bajar en la secuencia final. No sabes si has terminando el viaje o va a acelerar otra vez a 100 millas por hora para ir a otro sitio. El final es excesivo y emotivo, lo que viene siendo el sello de su película y de su cine.

Cuando la maravillosa Margot Robbie en un papel tan sútil como dulce entra al cine a ver su propia película. Es un precioso homenaje a los actores que empiezan y se ven con en la gran pantalla por primera vez con la ilusión que más tarde se pierde. Es un canto a esta profesión como pocas veces se ha filmado. Esa melancolía que arrastra el film quizás sea el Tarantino más humano, el que baja a los infiernos de los actores, tan castigados como vanagloriados, de mentalidad tan frágil. Unos actores a los que se nota que adora, respeta y homenajea brillantemente.
¿Cuántos directores actuales le deben sus carreras al cisma creado por Quentin Tarantino en el mundo cinematográfico allá por 1992? y ¿Cuánto le debe el propio Tarantino a Martin Scorsese? Y así podríamos seguir sin parar. Pero de Tarantino no te puedes fiar. Podía haber sido un genio maldito como Erice y haber realizado dos películas y vivir como Sallinger aislado en una casa en las montañas de Mulholland Drive.
Pero no, después de un inconcebible letargo en la época en la que fue novio de Sofia Coppola. Imaginaos las veladas cinéfilas en casa de Francis Ford Coppola, necesitarían tres semanas para poder hablar y exponer cada uno el camión de ego que sostienen. Tras ese letargo nos lanzó una colección de títulos producidos por su amigo Harvey Wenstein (es curioso como el mundo de Hollywood no le ha querido pasar factura) que nos llevó a una especie de sectarismo en la que o estabas con Tarantino o contra él.

Tarantino es una religión. Se agradece tanto tu aportación al cine señor, como tu no aportación desde hace mucho. Amar al cine no es suficiente para conseguir hacer películas redondas. A los cineastas que sois y os consideráis los más grandes se os debe exigir más. Y así como Coppola murió en los 70 siendo el cineasta más importante en una de las mejores décadas que nos ha dado del Séptimo Arte.
A ti, que fuiste el que cambió la industria tal y como la habían establecido los conservadores que mandaban antes. He de decir que también te quedaste ahí. En tus 90, donde fuiste el director más influyente de tu generación. Eso nadie te lo quitará. Como a Coppola.Y no es esta una crítica despiadada, sino un homenaje a alguien que es un cineasta clave, sin el que no se entendería el cine moderno tal y como lo conocemos ahora. Aquí de nuevo nos da lo mejor y lo peor de él. Y que a diferencia de otras dentro de su cine post Pulp Fiction mejora. Pero no alcanza ni de lejos esas cotas mayores de estado de gracia, como he leído por ahí o como nos quieren hacer creer.

Rick y Cliff Booth son sus Jules y Vincent aquí. La complicidad que ambos desprenden, unido a su magnetismo en pantalla como superestrellas del celuloide son infinitas. Su canto a la amistad masculina, al respeto por sus diferentes vidas y su camaradería es lo que mantiene la película. Y la historia central que le hubiera llevado a alcanzar unas cotas muy cercanas a Pulp Fiction si no la hubiera soltado nunca. Porque cuando están juntos en pantalla la película vuela y el espectador no piensa más de lo que debe, solo ve y disfruta. Como cuando Jules y Vincent Vega hablan sobre los masajes de pies.
Y el resultado es el de una buena película, pero nunca el de una gran película y menos de una obra maestra. Quentin, si simplemente hubieras seguido la pista de tus dos magníficos personajes hasta el final, sin querer meternos con calzador tantas cosas te hubiéramos comprado todo. Pero has vuelto a tropezar con la misma piedra. La de volver a querer ser el verdadero y absoluto rey de la película. Cuando los protagonistas tienen que ser tus personajes.

“Cuando alguien me pregunta a qué escuela de cine he ido, yo respondo: No fui a ninguna escuela de cine, sólo fui al cine.”
Tarantino



Y ASÍ TE VA…

 

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Comentarios (2)

22:58 - 26/08/2019

CoyoteWB

Joder, no sé si he leído una crítica de la película o una crítica en todo el sentido de la palabra a Tarantino.

Yo soy muy fan de Tarantino y no estoy muy de acuerdo.

06:58 - 27/08/2019

Tentaculo Morado

Yo leí la crítica antes de ver la película y la verdad es que en lo que se refleja del film sí estoy de acuerdo y en lo que respecta a Tarantino, para Álvaro es toda una referencia y él cree que sus últimas películas no son tan rompedoras como las dos primeras, puede que tenga razón pero también es cierto que sería imposible que cada nueva película fuera a romper los esquemas de la industria. Bastante hace el grande Quentin.


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