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Crítica - Bajo el sol

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'Cicatrices en los Balcanes'

12/05/2017 - Por

(4/5)

Bajo el sol
Director: Dalibor Matanic
Intérpretes: Tihana Lazovic (Jelena / Natasa / Marija) / Goran Markovic (Ivan / Ante / Luka) / Nives Ivankovic (Jelenina / Natasina majka) / Dado Cosic (Sasa) / Stipe Radoja (Bozo / Ivno) / Trpimir Jurkic (Ivanov / Lukin otac) / Mira Banjac (Ivanova baba) / Slavko Sobin (Mane / Dino) / Lukrecija Tudor (Dinka) / Tara Rosandic (Petra) / Ksenija Marinkovic (Lukina majka)
Duración: 123 minutos
Sinopsis: Tres historias de amor ambientadas en Croacia a lo largo de tres décadas. Las historias están conectadas por el hecho de que el amor entre un hombre croata y una mujer serbia está de algún modo prohibido ya se esté en [...]
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Estreno 12 de Mayo de 2017

CRÍTICA



Los conflictos bélicos, aparte del drama directo y visible que produce y que tiene efectos devastadores, nos deja también y tristemente multitud de dramas internos, pequeñas historias familiares que casi nunca son conocidas y que se enmarcan dentro de una tristeza familiar que suele durar muchos años y que suponen pequeñas historias de gran intensidad dramática.

El director Dalibor Matanic ha querido profundizar en este aspecto, y lo ha hecho de una manera formidable. Sin entrar de lleno en el entorno bélico que rodea una historia, sugiriendo más que señalando o dejando varias opciones de pensamiento y reflexión, Matanic nos introduce en un oscuro mundo de crudeza melodramática, de rudeza física y de lágrima agridulce, y lo hace de con la grandeza de un gran narrador y sin perder ni un segundo el norte histórico.


(Más imágenes en su galería)



La película se divide en tres historias a lo largo de treinta años, en 1991, 2001 y 2011. Cada una centrada en su propio contexto histórico y cada una revelando su propia historia de amor, de deseo o de odio. Cada historia la protagoniza una pareja, que aunque son personajes distintos, están protagonizados (de manera muy brillante y original) por la misma pareja de actores (Tihana Lazovic y Goran Markovic). De su gran hacer delante de la cámara y de su manera de expresar sentimientos, tanto en los diálogos como en los silencios, dependerá gran parte de la credibilidad que vaya adquiriendo cada historia y de la empatía (necesaria e imprescindible) que se vaya desarrollando para poder entender el pequeño mundo interior que existe en cada drama y las conclusiones que cada uno puede sacar sobre el devenir de los acontecimientos, las raíces que lo han podido provocar e incluso una certera invitación a preveer las consecuencias que vendrán en el futuro conociendo a los personajes. El propio hecho de encontrarnos con los dos mismos actores para seis personajes nos permiten reencontrarnos siempre con un propio nexo en común de cada historia, relacionar e incluso comparar, y en definitiva tener siempre presente un mismo estadio sentimental en un origen diverso pero común.

Todo un ejercicio comunicativo, sensorial y emotivo que hunde sus raíces en los conflictos bélicos (el conflicto balcánico, por su importancia estratégica e histórica es un campo abonado a todo tipo de historias) y que se sumerge en la vida humilde, sencilla pero no por ello menos intensa de la gente que tiene que sufrir el desvarío y los desmanes de ideas radicales que conducen a una guerra.

Matanic maneja todo con acierto, con gran precisión e incluso con belleza, en planos sinceros, y de oscuridad tenue cuando el momento lo requiere o claridad gris cuando se requiere menos opacidad. Elementos de complejidad metafórica, como el baño en el mar, como purificación de pecados o como limpieza de sucia pólvora en corazones inocentes, que se repiten a lo largo de las tres historia, como código abstracto de simbolismo crucial.

Aparte de encontrarnos ante una nueva ventana histórica y social en torno a zona concreta de Europa, foco de múltiples conflictos étnicos y religiosos, la película de Matanic es también un foco audaz sobre las cicatrices que deja un conflicto bélico, sobre los odios, envidias e incomprensiones.
Además, y como un canto suave, Matanic nos invita a pensar sobre las posibilidades de reconciliación y propone un llamamiento sutil a evitar que ciertos errores se produzcan en el futuro, que no se caiga sobre la misma piedra y que todos los odios se diluyan en el lejano mar del olvido.





sergio_roma00@yahoo.es
twitter Sergio Roma

 

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