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John Moulder-Brown
- 72 años (03-06-1953)
La trayectoria profesional de John Moulder-Brown comenzó a una edad temprana en el Reino Unido, consolidándose inicialmente como actor infantil y juvenil en la década de 1950. Sus primeras apariciones en la gran pantalla incluyeron títulos de relevancia histórica como La última noche del Titanic (1958) y el aclamado drama social Un lugar en la cumbre (1959). Durante estos años formativos, su carrera se caracterizó por una constante actividad en producciones británicas, aunque también participó en rodajes internacionales realizados en España, como la superproducción 55 días en Pekín (1963), lo que marcó uno de sus primeros contactos con la industria cinematográfica en territorio español.
A finales de la década de 1960 y principios de los años 70, Moulder-Brown experimentó un ascenso significativo en su perfil artístico, convirtiéndose en una figura destacada del cine de autor europeo. Un hito fundamental en su filmografía, especialmente por su impacto en la industria española, fue su papel protagonista en La residencia (1969). Bajo la dirección de Narciso Ibáñez Serrador, esta película de terror gótico se convirtió en un éxito comercial y de crítica en España, consolidando la imagen del actor en el país. Casi simultáneamente, alcanzó reconocimiento internacional con su interpretación en Deep End (1970), dirigida por Jerzy Skolimowski, obra que se ha mantenido como una película de culto y que reafirmó su capacidad para encarnar personajes complejos y obsesivos. Ese mismo año, protagonizó la adaptación de la novela de Turguénev, Primer amor (1970), dirigida por Maximilian Schell, lo que le valió una mayor proyección en el circuito continental.
Su estatus como actor de prestigio en el cine europeo se vio reforzado al trabajar con el célebre director italiano Luchino Visconti en la monumental producción Luis II de Baviera (1973). En esta cinta, Moulder-Brown interpretó al príncipe Otto, hermano del monarca, ofreciendo una actuación que ha sido documentada como una de las más memorables de su carrera debido a la intensidad dramática requerida por el papel. Tras este periodo de auge en el cine, su carrera evolucionó hacia una presencia más regular en la televisión británica y europea, participando en miniseries y adaptaciones literarias. Entre sus trabajos televisivos que llegaron a España se encuentra su participación en la serie de adaptaciones de Agatha Christie, específicamente en Miss Marple: Un crimen dormido (1987). Aunque su ritmo de apariciones cinematográficas disminuyó en las décadas posteriores, mantuvo su vinculación con la interpretación, figurando en proyectos como El joven Alejandro Magno (2010), demostrando una longevidad profesional que abarca más de medio siglo en el sector audiovisual.