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Estrenos: Una semana de peleas y guerras
José Hernández, 10/01/2014
Primer viernes post-resaca vacacional de 2014. Santa Claus volvió a Noruega, los Reyes a Oriente, Jesucristo a cazar vampiros y los afortunados que tienen trabajo, a sus respectivas oficinas. ¿Qué nos queda? Un viernes normal y corriente de enero, lo que quiere decir que hay algo de morralla de invierno y algo de aspirantes a premios, aunque todavía no nos llegan los grandes estrenos, que esos se esperan a que el anuncio de los Oscar y los Premios CINeol esté más cerca. Así, tenemos un reparto de estrellas en un drama sobre peleas de familia, dos actores en horas bajas que intentan recuperar a puñetazos sus personajes más queridos, un autor hongkonés que vuelve al cine de artes marciales, un drama histórico lacrimógeno con niños incluidos, y los típicos estrenos indies que llegarán a pocas salas, entre ellos uno del gafapasta más odiado del cine español. Los estrenos de esta semana son:
Agosto
La Gran Revancha
The Grandmaster
Historia de la Meva Mort
La Ladrona de Libros
Obra 67
Pensé que iba a haber fiesta
Todo el santo día
El Último de los Injustos
No olvidéis votar y comentar las películas que vayáis viendo en su ficha para compartir con los demás cineolianos vuestras impresiones.

Comenzamos, como es habitual, por el único documental de la semana. EL ÚLTIMO DE LOS INJUSTOS es una especie de contenido extra para la edición deluxe en Blu Ray de Shoah, ya que consiste en una serie de entrevistas con Benjamin Murmelstein, el último presidente del Consejo Judío del campo de concentración de Theresienstadt y único superviviente de aquellos que ocuparon este cargo, que Claude Lanzmann grabó en 1975 para su obra magna sobre el Holocausto, pero que se quedaron fuera del metraje (y pese a ello, son 8 horas de película). El filme, mostrado con gran éxito fuera de competición en Cannes, se centra en la génesis de la solución final nazi y en las contradicciones y dilemas morales que vivieron estos líderes judíos que se veían obligados a una cierta connivencia con sus torturadores y asesinos.
Recomendada para: Los que se quedaran con ganas de más tras ver Shoah.
Que huyan de ella: Los que crean que ya está todo contado del Holocausto.
Por su parte, TODO EL SANTO DÍA es una dramedia italiana de Paolo Virzì (La Prima Cosa Bella) que narra la historia de Guido y Antonia (Luca Marinelli y la cantautora famosa en aquellos lares Thony), una joven pareja con caracteres y horarios opuestos: él es un apasionado de la historia que trabaja por la noche como portero en un hotel; ella, una cantante frustrada que de día trabaja en una empresa de alquiler de coches. Cada día, él la despierta con el desayuno y con la historia del santo que se conmemora esa jornada. Y así, claro, es imposible montar una familia. Básicamente, se trata de una película costumbrista y tradicional que, aunque ha sido bien recibida en su país natal, es poco probable que entusiasme a nadie fuera de sus fronteras.
Recomendada para: Los que quieran una familia católica, apostólica y romana.
Que huyan de ella: Los que quieran ver cine italiano a lo Sorrentino.
Pasamos al cine español, que por supuesto tiene su representante low cost. OBRA 67 es una comedia de acción rodada en solo un día y dirigida por David Sáinz, más conocido por su webserie Malviviendo. Concebida para emitirse por televisión en Calle 13, pero adquirida por sorpresa por Versus para su distribución en cines, se trata de un proyecto de #littlesecretfilm, una especie de manifiesto Dogma/apuesta a ver quién la tiene más larga entre realizadores autofinanciados, que consiste en rodar una película en 13 horas, con diálogos improvisados y un presupuesto inferior a 2.000 euros. El filme cuenta la historia de Juan Candela, un célebre ladrón de chalets que sale a la calle tras 20 años encerrado. Allí se reunirá con dos antiguos amigos y conocerá más de cerca a su hijo, que pretende conseguir dinero para su sueño musical siguiendo los malos pasos de su padre.
Recomendada para: Los que busquen joyas entre las películas más pequeñas.
Que huyan de ella: Los que desconfíen del cine Cavestany.

Y si la anterior forma parte de su propia microcorriente artística, HISTORIA DE LA MEVA MORT podría tener hasta su propio género: el Albert Serra. El realizador catalán se ha hecho un nombre en el mundillo con su cine minoritario e inaccesible, pero también con sus polémicas declaraciones de egolatría y endiosamientos nada disimulados, casi autoparódicos: desde “el cine español está a la altura del de Corea del Norte” hasta “no quiero saber nada de nadie que no sea yo”, pasando por “no veo películas, es perder el tiempo”, es el hipster por antonomasia de nuestro cine, bigotito incluido. La crítica no sabe todavía qué hacer con él: unos lo consideran el epítome de lo pedante, otros ven en películas como Honor de Cavalleria o El Cant dels Ocells obras magnas del naturalismo y la subversión artística. La que nos ocupa, que ganó el primer premio en el Festival de Locarno, se centra en un enfrentamiento entre Casanova (que representa el siglo de las Luces, el racionalismo, la sensualidad) y Drácula (una metáfora del oscurantismo, el Romanticismo, lo perverso). Entiéndase que la palabra ‘enfrentamiento’ no hace ilusión a luchas físicas ni debates acalorados, sino a una contraposición estilística y casi abstracta. Todo muy Albert Serra.
Recomendada para: Los conversos de Albert Serra.
Que huyan de ella: Los adversos a Albert Serra.
La que todavía no se ha creado un nombre en este mundillo es la argentina Victoria Galardi, ya que ni Amorosa Soledad ni Cerro Bayo, sus anteriores filmes, causaron mucha sensación más allá de la Pampa. PENSÉ QUE IBA A HABER FIESTA es su tercera película, coproducida con España, y supone un paso adelante para ella, como demuestra su exitoso paso por el Festival de San Sebastián, donde convenció su propuesta intimista y eminentemente femenina, basada en los personajes y lo que atraviesan. Ana y Lucía (Elena Anaya y Valeria Bertuccelli) son amigas desde hace mucho tiempo. Durante el verano, Ana cuida la casa de Lucía mientras ella se va unos días. Un día aparece Ricki, el ex de su amiga, quien viene a recoger a su hija. En la época en la que estaban juntos, Ana se sentía atraída por él, pero no hizo nada porque era la pareja de su mejor amiga. Pero las cosas han cambiado... Sin embargo, la vuelta de Lucía trastocará la nueva realidad de Ana y la situará en un dilema moral. El desarrollo de este dilema y cómo afecta a la amistad entre ambas mujeres es el centro de la película, y donde la directora muestra, según la crítica, que su mirada va haciéndose más firme y afilada.
Recomendada para: Los estudiosos de la personalidad humana.
Que huyan de ella: Los que crean que va a haber una fiesta.

Donde sí hay fiesta de hostias es en THE GRANDMASTER, el regreso de Kar Wai Wong tras un silencio de seis años (y casi una década desde su última película en Hong Kong, 2046). La película, seleccionada por su país para representarles en la categoría de habla no inglesa de los Oscar (y una de las 9 que han pasado la primera criba), es un biopic del maestro de artes marciales Yip Man, el hombre que entrenó a Bruce Lee. La pacífica vida de Yip Man cambia cuando Gong Yutian comienza a buscar un heredero para su familia al sur de China. Allí conoce a Gong Er, quien le reta para recobrar el honor de su familia. Tras la segunda guerra entre China y Japón, Yip Man se muda a Hong Kong e intenta ganarse la vida para su familia, mientras Gong Er busca vengarse del asesino de su padre, Ma San… En total, más de dos horas de drama épico salpicado de escenas de acción, todo con un envoltorio de auténtico lujo, ya que el realizador de Deseando Amar (In the Mood for Love) es todo un esteta. Tampoco es ajeno al género, que ya tocó en Ashes Of Time. El filme ha sido por tanto alabado en un plano visual, aunque a nivel dramático los hay conquistados y los hay indiferentes. El problema es que la película tiene tantas versiones que ya no sabe uno cuál es la buena. La que nos llegará aquí es un montaje hecho por Kar Wai Wong para el mercado europeo, 10 minutos más corto que el asiático, que tampoco es el que se pudo ver en el Festival de Berlín (más largo aún). Pero no son solo cortes, sino cambios de orden de escenas, distintos montajes y más cosas aún. Al menos no tendremos que lidiar con la versión americana mutilada casi media hora por Harvey Weinstein.
Recomendada para: Los que disfrutan con la estética y la épica como motor narrativo.
Que huyan de ella: Los fieles del guion.
Y si la anterior cinta nos lleva a los años 30 y los años 50, la década intermedia (pero en Europa, con lo que ello conlleva) la retrata LA LADRONA DE LIBROS, enésima película sobre nazis basada en un best seller. Liesel (Sophie Nélisse, la revelación de Profesor Lazhar) es una niña que vive con una familia de acogida (Geoffrey Rush y Emily Watson) en un pueblo cercano a Múnich, en la Alemania nazi anterior a la Segunda Guerra Mundial. El partido de Hitler es todopoderoso y sus adeptos más numerosos cada día. En ese clima de opresión, Liesel se hace amiga de Max, el judío escondido por su familia de acogida; y de la esposa del alcalde, que permite a Liesel leer, tomar prestados e incluso robar los libros de su biblioteca. Dirigida por Brian Percival (Downton Abbey), el filme fue tratado por la prensa durante un tiempo como una potencial ‘tapada’ de cara a los Oscar, básicamente porque parece diseñada ex profeso para ello (mezclas The Reader con El Niño con el Pijama de Rayas, le pones música de John Williams, agitas et voilà). Las críticas, sin embargo, han sido bastante tibias, y su impacto en la taquilla de Estados Unidos bastante flojo, así que otra vez será. Eso sí, como buen drama lacrimógeno con diseño de producción elaborado, convencerá al público adulto de multisalas. Mira, igual sí que es nominado al Oscar y todo…
Recomendada para: Los que se les encoge el corazón cuando ven a un niño en peligro, y más si es una niña guapa y culta de esas que uno querría tener.
Que huyan de ella: Los conversos de Albert Serra.

Y ya que estamos con los Oscar, la que aún conserva posibilidades de hacerse con alguna nominación importante es AGOSTO, segunda película tras las cámaras de John Wells (The Company Men), posiblemente el nombre menos importante de la cinta. Más lo es Tracy Letts, dramaturgo y guionista, ganador del Pulitzer y de cinco premios Tony por la obra de teatro en la que se basa en filme. Pero más reseñable es todavía el reparto de la película, compuesto por tantas caras conocidas que algún director de casting habrá tenido un amago de infarto: Meryl Streep, Julia Roberts, Ewan McGregor, Chris Cooper, Abigail Breslin, Benedict Cumberbatch, Juliette Lewis, Julianne Nicholson, Margo Martindale, Dermot Mulroney, Misty Upham y Sam Shepard, ahí es nada. Ellos interpretan a la familia Weston, que se reúne con motivo del funeral del padre. El reencuentro servirá para hacer aflorar todos los conflictos y reproches soterrados por el tiempo. La madre, gravemente enferma, y las tres hijas, cada una de las cuales con una vida sentimental desastrosa, centrarán el conflicto. Son incapaces de ser felices, viven para hacerse daño por un motivo u otro, queriendo o sin querer, y están condenadas a vivir solas. Calificada muy libremente como comedia por los Globos de Oro, la película ha aparecido puntualmente en la temporada de premios, menos de lo que le gustaría a Harvey Weinstein, que parece que tendrá que conformarse con que Meryl y Julia (o ambas o una de las dos) estén nominadas. La crítica también ha sido más bien fría, reprochando la poca firmeza de Wells tras la cámara, algunos excesos actorales y la sobreabundancia de momentos cumbre para todo el elenco, lo que da sensación de artificiosidad. Y para colmo, tras la indiferencia despertada en Toronto, Harvey obligó a cambiar el final de la cinta para hacerlo más positivo y alegre. Que nada te detenga, señor de los Oscar.
Recomendada para: Los que se obnubilen con un gran reparto.
Que huyan de ella: Los que se aburran en el teatro.
Por último, llega el duelo más esperado por todos los cinéfilos, el que enfrenta a Rocky Balboa y Jake LaMotta para dilucidar de una vez por todas cuál es el mejor boxeador de la historia del cine. Al menos, ese es el pitch que sin ninguna duda logró que la Warner le diese luz verde a LA GRAN REVANCHA, ya que es también la única forma en la que han sabido vender la película. De hecho, si no hubiesen logrado contratar a Robert De Niro y Sylvester Stallone, me jugaría dinero a que habrían cancelado el proyecto. El filme cuenta la historia de dos boxeadores jubilados que en su día fueron los más grandes y los mayores rivales. Se enfrentaron dos veces por el título, y cada uno de ellos ganó una vez. Ahora, cuando ambos peinan canas y están necesitados, un avispado y/o desesperado organizador de torneos les propone volver a calzarse los guantes para un combate de desempate. No les quedará otra que aceptar y volver a recuperar la forma. El problema de la película, que ha recibido críticas atroces y se ha estrellado en taquilla, es que llega con 15 años de retraso. Primero, porque a estas alturas ya se ha rebasado el límite de la suspensión de incredulidad en cuanto a edad (que unos púgiles cincuentones vuelvan a intentarlo, vale; que tengan 70 y se suban al ring, venga hombre). Segundo, porque ninguno de los dos actores está en su mejor época: Sly lleva más de una década hundido y solo resurge esporádicamente con autohomenajes, y De Niro lleva todo este siglo dilapidando su prestigio en mierda tras mierda. Tercero, porque Stallone ya dio buena cuenta de este territorio con Rocky Balboa. Cuarto, porque los cinéfilos a los que les interesase la premisa ya están muy creciditos (las pelis tienen ya más de 30 años) como para que les convenza una comedia del inane Peter Segal. Y quinto, porque los únicos gags de la película parecer provenir de las escenas entre Alan Arkin haciendo el mismo papel que lleva 7 años repitiendo y Kevin Hart haciendo de Kevin Hart. Cuando los secundarios destacan más que los protagonistas y quieres vender la película con el gancho de tus protagonistas, es que hay algo que falla.
Recomendada para: Los que quieran saber si es mejor Rocky o Toro Salvaje.
Que huyan de ella: Los que tengan suficiente con volver a ver Rocky y Toro Salvaje para salir de dudas.
Agosto
La Gran Revancha
The Grandmaster
Historia de la Meva Mort
La Ladrona de Libros
Obra 67
Pensé que iba a haber fiesta
Todo el santo día
El Último de los Injustos
No olvidéis votar y comentar las películas que vayáis viendo en su ficha para compartir con los demás cineolianos vuestras impresiones.

Comenzamos, como es habitual, por el único documental de la semana. EL ÚLTIMO DE LOS INJUSTOS es una especie de contenido extra para la edición deluxe en Blu Ray de Shoah, ya que consiste en una serie de entrevistas con Benjamin Murmelstein, el último presidente del Consejo Judío del campo de concentración de Theresienstadt y único superviviente de aquellos que ocuparon este cargo, que Claude Lanzmann grabó en 1975 para su obra magna sobre el Holocausto, pero que se quedaron fuera del metraje (y pese a ello, son 8 horas de película). El filme, mostrado con gran éxito fuera de competición en Cannes, se centra en la génesis de la solución final nazi y en las contradicciones y dilemas morales que vivieron estos líderes judíos que se veían obligados a una cierta connivencia con sus torturadores y asesinos.
Recomendada para: Los que se quedaran con ganas de más tras ver Shoah.
Que huyan de ella: Los que crean que ya está todo contado del Holocausto.
Por su parte, TODO EL SANTO DÍA es una dramedia italiana de Paolo Virzì (La Prima Cosa Bella) que narra la historia de Guido y Antonia (Luca Marinelli y la cantautora famosa en aquellos lares Thony), una joven pareja con caracteres y horarios opuestos: él es un apasionado de la historia que trabaja por la noche como portero en un hotel; ella, una cantante frustrada que de día trabaja en una empresa de alquiler de coches. Cada día, él la despierta con el desayuno y con la historia del santo que se conmemora esa jornada. Y así, claro, es imposible montar una familia. Básicamente, se trata de una película costumbrista y tradicional que, aunque ha sido bien recibida en su país natal, es poco probable que entusiasme a nadie fuera de sus fronteras.
Recomendada para: Los que quieran una familia católica, apostólica y romana.
Que huyan de ella: Los que quieran ver cine italiano a lo Sorrentino.
Pasamos al cine español, que por supuesto tiene su representante low cost. OBRA 67 es una comedia de acción rodada en solo un día y dirigida por David Sáinz, más conocido por su webserie Malviviendo. Concebida para emitirse por televisión en Calle 13, pero adquirida por sorpresa por Versus para su distribución en cines, se trata de un proyecto de #littlesecretfilm, una especie de manifiesto Dogma/apuesta a ver quién la tiene más larga entre realizadores autofinanciados, que consiste en rodar una película en 13 horas, con diálogos improvisados y un presupuesto inferior a 2.000 euros. El filme cuenta la historia de Juan Candela, un célebre ladrón de chalets que sale a la calle tras 20 años encerrado. Allí se reunirá con dos antiguos amigos y conocerá más de cerca a su hijo, que pretende conseguir dinero para su sueño musical siguiendo los malos pasos de su padre.
Recomendada para: Los que busquen joyas entre las películas más pequeñas.
Que huyan de ella: Los que desconfíen del cine Cavestany.

Y si la anterior forma parte de su propia microcorriente artística, HISTORIA DE LA MEVA MORT podría tener hasta su propio género: el Albert Serra. El realizador catalán se ha hecho un nombre en el mundillo con su cine minoritario e inaccesible, pero también con sus polémicas declaraciones de egolatría y endiosamientos nada disimulados, casi autoparódicos: desde “el cine español está a la altura del de Corea del Norte” hasta “no quiero saber nada de nadie que no sea yo”, pasando por “no veo películas, es perder el tiempo”, es el hipster por antonomasia de nuestro cine, bigotito incluido. La crítica no sabe todavía qué hacer con él: unos lo consideran el epítome de lo pedante, otros ven en películas como Honor de Cavalleria o El Cant dels Ocells obras magnas del naturalismo y la subversión artística. La que nos ocupa, que ganó el primer premio en el Festival de Locarno, se centra en un enfrentamiento entre Casanova (que representa el siglo de las Luces, el racionalismo, la sensualidad) y Drácula (una metáfora del oscurantismo, el Romanticismo, lo perverso). Entiéndase que la palabra ‘enfrentamiento’ no hace ilusión a luchas físicas ni debates acalorados, sino a una contraposición estilística y casi abstracta. Todo muy Albert Serra.
Recomendada para: Los conversos de Albert Serra.
Que huyan de ella: Los adversos a Albert Serra.
La que todavía no se ha creado un nombre en este mundillo es la argentina Victoria Galardi, ya que ni Amorosa Soledad ni Cerro Bayo, sus anteriores filmes, causaron mucha sensación más allá de la Pampa. PENSÉ QUE IBA A HABER FIESTA es su tercera película, coproducida con España, y supone un paso adelante para ella, como demuestra su exitoso paso por el Festival de San Sebastián, donde convenció su propuesta intimista y eminentemente femenina, basada en los personajes y lo que atraviesan. Ana y Lucía (Elena Anaya y Valeria Bertuccelli) son amigas desde hace mucho tiempo. Durante el verano, Ana cuida la casa de Lucía mientras ella se va unos días. Un día aparece Ricki, el ex de su amiga, quien viene a recoger a su hija. En la época en la que estaban juntos, Ana se sentía atraída por él, pero no hizo nada porque era la pareja de su mejor amiga. Pero las cosas han cambiado... Sin embargo, la vuelta de Lucía trastocará la nueva realidad de Ana y la situará en un dilema moral. El desarrollo de este dilema y cómo afecta a la amistad entre ambas mujeres es el centro de la película, y donde la directora muestra, según la crítica, que su mirada va haciéndose más firme y afilada.
Recomendada para: Los estudiosos de la personalidad humana.
Que huyan de ella: Los que crean que va a haber una fiesta.

Donde sí hay fiesta de hostias es en THE GRANDMASTER, el regreso de Kar Wai Wong tras un silencio de seis años (y casi una década desde su última película en Hong Kong, 2046). La película, seleccionada por su país para representarles en la categoría de habla no inglesa de los Oscar (y una de las 9 que han pasado la primera criba), es un biopic del maestro de artes marciales Yip Man, el hombre que entrenó a Bruce Lee. La pacífica vida de Yip Man cambia cuando Gong Yutian comienza a buscar un heredero para su familia al sur de China. Allí conoce a Gong Er, quien le reta para recobrar el honor de su familia. Tras la segunda guerra entre China y Japón, Yip Man se muda a Hong Kong e intenta ganarse la vida para su familia, mientras Gong Er busca vengarse del asesino de su padre, Ma San… En total, más de dos horas de drama épico salpicado de escenas de acción, todo con un envoltorio de auténtico lujo, ya que el realizador de Deseando Amar (In the Mood for Love) es todo un esteta. Tampoco es ajeno al género, que ya tocó en Ashes Of Time. El filme ha sido por tanto alabado en un plano visual, aunque a nivel dramático los hay conquistados y los hay indiferentes. El problema es que la película tiene tantas versiones que ya no sabe uno cuál es la buena. La que nos llegará aquí es un montaje hecho por Kar Wai Wong para el mercado europeo, 10 minutos más corto que el asiático, que tampoco es el que se pudo ver en el Festival de Berlín (más largo aún). Pero no son solo cortes, sino cambios de orden de escenas, distintos montajes y más cosas aún. Al menos no tendremos que lidiar con la versión americana mutilada casi media hora por Harvey Weinstein.
Recomendada para: Los que disfrutan con la estética y la épica como motor narrativo.
Que huyan de ella: Los fieles del guion.
Y si la anterior cinta nos lleva a los años 30 y los años 50, la década intermedia (pero en Europa, con lo que ello conlleva) la retrata LA LADRONA DE LIBROS, enésima película sobre nazis basada en un best seller. Liesel (Sophie Nélisse, la revelación de Profesor Lazhar) es una niña que vive con una familia de acogida (Geoffrey Rush y Emily Watson) en un pueblo cercano a Múnich, en la Alemania nazi anterior a la Segunda Guerra Mundial. El partido de Hitler es todopoderoso y sus adeptos más numerosos cada día. En ese clima de opresión, Liesel se hace amiga de Max, el judío escondido por su familia de acogida; y de la esposa del alcalde, que permite a Liesel leer, tomar prestados e incluso robar los libros de su biblioteca. Dirigida por Brian Percival (Downton Abbey), el filme fue tratado por la prensa durante un tiempo como una potencial ‘tapada’ de cara a los Oscar, básicamente porque parece diseñada ex profeso para ello (mezclas The Reader con El Niño con el Pijama de Rayas, le pones música de John Williams, agitas et voilà). Las críticas, sin embargo, han sido bastante tibias, y su impacto en la taquilla de Estados Unidos bastante flojo, así que otra vez será. Eso sí, como buen drama lacrimógeno con diseño de producción elaborado, convencerá al público adulto de multisalas. Mira, igual sí que es nominado al Oscar y todo…
Recomendada para: Los que se les encoge el corazón cuando ven a un niño en peligro, y más si es una niña guapa y culta de esas que uno querría tener.
Que huyan de ella: Los conversos de Albert Serra.

Y ya que estamos con los Oscar, la que aún conserva posibilidades de hacerse con alguna nominación importante es AGOSTO, segunda película tras las cámaras de John Wells (The Company Men), posiblemente el nombre menos importante de la cinta. Más lo es Tracy Letts, dramaturgo y guionista, ganador del Pulitzer y de cinco premios Tony por la obra de teatro en la que se basa en filme. Pero más reseñable es todavía el reparto de la película, compuesto por tantas caras conocidas que algún director de casting habrá tenido un amago de infarto: Meryl Streep, Julia Roberts, Ewan McGregor, Chris Cooper, Abigail Breslin, Benedict Cumberbatch, Juliette Lewis, Julianne Nicholson, Margo Martindale, Dermot Mulroney, Misty Upham y Sam Shepard, ahí es nada. Ellos interpretan a la familia Weston, que se reúne con motivo del funeral del padre. El reencuentro servirá para hacer aflorar todos los conflictos y reproches soterrados por el tiempo. La madre, gravemente enferma, y las tres hijas, cada una de las cuales con una vida sentimental desastrosa, centrarán el conflicto. Son incapaces de ser felices, viven para hacerse daño por un motivo u otro, queriendo o sin querer, y están condenadas a vivir solas. Calificada muy libremente como comedia por los Globos de Oro, la película ha aparecido puntualmente en la temporada de premios, menos de lo que le gustaría a Harvey Weinstein, que parece que tendrá que conformarse con que Meryl y Julia (o ambas o una de las dos) estén nominadas. La crítica también ha sido más bien fría, reprochando la poca firmeza de Wells tras la cámara, algunos excesos actorales y la sobreabundancia de momentos cumbre para todo el elenco, lo que da sensación de artificiosidad. Y para colmo, tras la indiferencia despertada en Toronto, Harvey obligó a cambiar el final de la cinta para hacerlo más positivo y alegre. Que nada te detenga, señor de los Oscar.
Recomendada para: Los que se obnubilen con un gran reparto.
Que huyan de ella: Los que se aburran en el teatro.
Por último, llega el duelo más esperado por todos los cinéfilos, el que enfrenta a Rocky Balboa y Jake LaMotta para dilucidar de una vez por todas cuál es el mejor boxeador de la historia del cine. Al menos, ese es el pitch que sin ninguna duda logró que la Warner le diese luz verde a LA GRAN REVANCHA, ya que es también la única forma en la que han sabido vender la película. De hecho, si no hubiesen logrado contratar a Robert De Niro y Sylvester Stallone, me jugaría dinero a que habrían cancelado el proyecto. El filme cuenta la historia de dos boxeadores jubilados que en su día fueron los más grandes y los mayores rivales. Se enfrentaron dos veces por el título, y cada uno de ellos ganó una vez. Ahora, cuando ambos peinan canas y están necesitados, un avispado y/o desesperado organizador de torneos les propone volver a calzarse los guantes para un combate de desempate. No les quedará otra que aceptar y volver a recuperar la forma. El problema de la película, que ha recibido críticas atroces y se ha estrellado en taquilla, es que llega con 15 años de retraso. Primero, porque a estas alturas ya se ha rebasado el límite de la suspensión de incredulidad en cuanto a edad (que unos púgiles cincuentones vuelvan a intentarlo, vale; que tengan 70 y se suban al ring, venga hombre). Segundo, porque ninguno de los dos actores está en su mejor época: Sly lleva más de una década hundido y solo resurge esporádicamente con autohomenajes, y De Niro lleva todo este siglo dilapidando su prestigio en mierda tras mierda. Tercero, porque Stallone ya dio buena cuenta de este territorio con Rocky Balboa. Cuarto, porque los cinéfilos a los que les interesase la premisa ya están muy creciditos (las pelis tienen ya más de 30 años) como para que les convenza una comedia del inane Peter Segal. Y quinto, porque los únicos gags de la película parecer provenir de las escenas entre Alan Arkin haciendo el mismo papel que lleva 7 años repitiendo y Kevin Hart haciendo de Kevin Hart. Cuando los secundarios destacan más que los protagonistas y quieres vender la película con el gancho de tus protagonistas, es que hay algo que falla.
Recomendada para: Los que quieran saber si es mejor Rocky o Toro Salvaje.
Que huyan de ella: Los que tengan suficiente con volver a ver Rocky y Toro Salvaje para salir de dudas.