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Estrenos de la semana (2 de agosto de 2013)

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José Hernández, 02/08/2013
Se nota que hay dos pesos pesados en la taquilla esta semana y que, tras un mes de saturación, los cines están repletos de cintas que no dejan sitio para mucho más. Eso, y que en plena operación salida pocos se atreven a estrenar sus películas, no vaya a ser que se peguen un batacazo por no prever que la gente está pendiente de otras cosas. En cualquier caso, todo gira en torno a un libro de zombies convertido en gran blockbuster con la mayor estrella del mundo, y a unos duendecillos azules creados en los años 50 por un dibujante belga. Los estrenos de esta semana son los siguientes:
Guerra Mundial Z
Lo que el Día Debe a la Noche
Los Pitufos 2
Romeos
Solo el Viento

Además, también llega a las pantallas El Estudiante, que ya os adelantamos hace un par de semanas, pero que vio retrasado su estreno a última hora.
No olvidéis votar y comentar las películas que vayáis viendo en su ficha para compartir con los demás cineolianos vuestras impresiones.

El estreno ‘adulto’ con más presencia en las salas minoritarias es la francesa LO QUE EL DÍA DEBE A LA NOCHE, mastodóntica adaptación del libro homónimo de Yasmina Khadra dirigida por Alexandre Arcady. De aspiraciones épicas hasta en su duración (164 minutos), este romance histórico comienza en los años 30, en pleno declive del imperio francés, y se extiende a lo largo de varias décadas para contar la historia de amor imposible entre un joven argelino (Fu'ad Ait Aattou) y una hija de colonos galos (Nora Arnezeder) durante los prolegómenos de la Guerra de Independencia de Argelia. Lucha de clases, lucha de culturas, lucha de aspiraciones políticas y sociales, todos los clásicos elementos que suelen estar presentes en este tipo de relatos, dejando a los jóvenes protagonistas que decidan sus lealtades: su país, su familia o su Amor, con mayúsculas. La cinta ha recibida críticas buenas, pero faltas de cualquier entusiasmo. En general, se dice de ella que es correcta pero excesivamente tópica, larga y por tanto farragosa.
Recomendada para: Los que busquen una mezcla entre Romeo y Julieta y La Batalla de Argel.
Que huyan de ella: Los que tengan que vaciar la vejiga cada 30 minutos.
Pese a que el anterior filme es el que ha tenido un mayor empuje promocional por parte de su distribuidora, la película ‘pequeña’ más celebrada de la semana es la húngara SOLO EL VIENTO, dirigida por Benedek Fliegauf. Basada en un hecho real, cuenta la historia de una familia gitana que se plantea si emigrar de su país a Canadá, donde les espera el cabeza de familia, después de que una serie de asesinatos racistas comiencen a asolar la comunidad romaní y tengan que vivir atenazados por el miedo a ser los siguientes. El filme, que centra buena parte de su mirada en los más jóvenes de esta familia, forma parte de esa corriente de cine social de calidad que nos llega de los países del este desde hace unos años, encabezados por Rumanía. Sus credenciales así lo atestiguan: logró el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín 2012.
Recomendada para: Los que quieran ver la otra cara de la sociedad actual y los problemas que afrontan.
Que huyan de ella: Los que crean que los inmigrantes “nos están quitando el trabajo”.

Otro colectivo que ha vivido durante muchos siglos en la discriminación y el odio son los homosexuales. El drama alemán ROMEOS, de Sabine Bernardi, se centra en ellos, en concreto en una pareja formada por un joven gay y otro transexual, que aún no ha completado su paso de mujer a hombre. La cinta tiene más de un punto en común con Laurence Anyways, estrenada hace unas semanas, aunque lo que en aquella era una mirada a los conflictos internos de la transexualidad a través de un estilo visual muy abigarrado, en esta es la sencillez y parquedad habitual en el cine germano y/o en el cine ‘indie’. En cualquier caso, el filme ha sido bastante bien recibido, destacando ante todo la humanidad de su mirada y los matices del personaje principal.
Recomendada para: Los que quieran ver una historia sobre cómo una persona se convierte en hombre, pero desde un prisma diferente.
Que huyan de ella: Los que construyan un muro mental metafórico cada vez que aparece la palabra ‘homosexual’.
En un registro diametralmente opuesto en intenciones, público objetivo y calidad se encuentran LOS PITUFOS 2, dirigida de nuevo por el inefable Raja Gosnell, ese hombre que ha dirigido obras magistrales del séptimo arte como Scooby-Doo y su secuela, Un Chihuahua en Beverly Hills o Esta Abuela es un Peligro. Y aunque todas esas cintas tengan rasgos en común indiscutibles, como una puesta en escena pobre y hortera, un cúmulo de gags totalmente estúpidos y una trama sin mucho sentido, no os engañéis: Gosnell no es un ‘auteur’. De hecho, es un terrorista del celuloide. Su último atentado es esta continuación de las aventuras de los diminutos seres azules de ropa blanca creados en 1958 por el belga Peyo (con un contenido alegórico que ha desaparecido en la gran pantalla), que parece que ha conseguido lo que nadie creía posible: ser peor que la primera parte. El ¿guion? nos presenta a Gargamel (Hank Azaria tiene que comer) creando con su magia unas versiones malvadas de los pitufos que crearán el caos allá por donde vayan y secuestrarán a la Pitufina, por lo que nuestros amiguitos tendrán que salvarla como sea. Por supuesto, a este nivel de inteligencia, ese caos y maldad significa chistes de pedos, travesuras banales, juegos de palabras simplones y golpes y caídas tontos. El mínimo común denominador del humor infantil, vamos. A los críos más pequeños les encantan estas pelis porque a los pobres ya los tienes ganados con mostrarle cosas pequeñas, animadas y monas (véase Alvin y las Ardillas), pero a partir de cierta edad es desaconsejable llevarlos a no ser que quieras que te odien. Y por supuesto, los padres lo van a pasar mal, muy mal. Pero si el hijo se empeña, dile que no.
Recomendada para: Los menores de 7 años y los que estén obsesionados con la Pitufina, enfermos ellos.
Que huyan de ella: Los que tengan edad suficiente para saber atarse los cordones de los zapatos y los que tengan en alta estima a Barney Stinson.

El estreno más esperado y a la vez temido de la semana es la polémica adaptación del best seller zombie de Max Brooks, GUERRA MUNDIAL Z. Dirigida por Marc Forster y protagonizada por un Brad Pitt completamente fuera de su zona de confort, el filme ha ocupado titulares durante todo su accidentado camino hacia las salas de cine. Primero fue la dificultad de lograr una historia coherente a partir de un libro escrito a modo de informe sociopolítico de distintas facetas de un apocalipsis zombie (al final se optó por la ruta del blockbuster más convencional, cogiendo ideas de aquí y de allí del original literario, pero sin seguirlo fielmente). Más adelante se disparó el presupuesto por la escala que había alcanzado el proyecto, lo que comenzó a preocupar a muchos, dado lo que suele recaudar en taquilla el género. Luego encima la cinta tuvo que retrasar su fecha de estreno porque los pases previos fueron nefastos, así que hubo que rodar nuevas escenas con el consiguiente encarecimiento del filme. Al final fueron 200 millones de dólares (sin incluir publicidad) y una etiqueta negra de proyecto conflictivo que suele acabar en desastre financiero. Sin embargo, al final tanto la crítica como la taquilla han funcionado correctamente, ha fluido el dinero y la gente ha salido más o menos satisfecha, al menos los que no han leído el libro. El estudio ya ha anunciado que rodará una segunda entrega, algo que aún está por ver, pero por el momento parece que podemos esperar un entretenimiento correcto que ofrece una cara que se había explorado muy poco en el subgénero (no por falta de ganas, sino por falta de medios): el apocalipsis a escala global, desde los puestos altos de las personas que intentan atajar la extensión de la plaga y ven cómo el mundo va desapareciendo. Es decir, lo que en otras películas de muertos vivientes son noticias dichas de pasada y contexto de una historia más microscópica.
Recomendada para: Los que quieran disfrutar de zombinsectos a una escala geográfica y demográfica nunca vista.
Que huyan de ella: Los que quieran ver una traslación fiel del libro.