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Especial Oscars 2012: Mejores Cortometrajes

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José Hernández, 25/02/2012
[size=5]MEJORES CORTOMETRAJES[/size]
Las categorías de cortometrajes se caracterizan por su absoluta imprevisibilidad. Nunca se puede estar completamente seguro de que un corto va a ganar sobre otro, por dos motivos: que en estas categorías los votantes están obligados a ver todos los nominados, con lo cual el número de académicos que participan es menor y una pequeña variación en el sentido del voto puede cambiar el ganador fácilmente; y que estas categorías apenas reciben cobertura en los medios ni galardones de relevancia para el Oscar. Esto último hace que los votantes están menos sujetos a presiones, publicidad y concursos de popularidad. Es decir, que sin nadie que les dicte un favorito claro y otros sin posibilidades, simplemente votan lo que más les gusta sin pensar que echan a perder su papeleta. Como resultado, los pocos analistas que intentan pronosticar el resultado siempre van un poco a ciegas, intentando descifrar con elecciones pasadas qué les puede gustar más este año.

MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN
Desde que se instauró la categoría de Mejor Película de Animación, la Academia parece haber decidido que ya no hace falta darle un Oscar al nuevo corto de Pixar. Total, si se lo van a dar a sus películas. La compañía de John Lasseter cuenta en su haber con cuatro estatuillas en esta categoría, pero hace 10 años que no gana una. Eso puede cambiar este año con La Luna, de Enrico Casarosa (clip del corto), que cuenta la historia de un niño que se va a pescar estrellas con su padre y su abuelo. Ya ha sido calificado como el mejor corto que ha hecho el estudio en años, y eso es mucho elogio. Técnicamente impresionante, con una historia bonita y emotiva, cuenta además con otro punto a favor para ser la favorita: este año no han nominado a la película de Pixar, así que es el único Oscar que le puede dar. Si hay un corto que le puede robar la cartera según los expertos, ese es The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore, de William Joyce (corto completo), un alumno precisamente de Pixar. En muchos sentidos se parece a la obra ganadora de la anterior edición, The Lost Thing, ya que como ella está realizada por ordenador con un diseño artístico impresionante, y cuenta una historia sencilla con un mensaje claro y bonito, en este caso lo necesarios que son los libros en nuestra vida. Es muy bueno, pero quizá su obviedad y su falta de novedad formal le perjudique.
Sin embargo, el verdadero peligro para Pixar posiblemente esté en otro gigante de los cortos de animación, el National Film Board of Canadá, que tiene dos obras nominadas. A priori la que tiene más posibilidades es Wild Life, de Wendy Tilby y Amanda Forbis (corto completo), las únicas que saben lo que es estar nominado previamente en esta categoría (ambas lo estuvieron hace doce años por When the Day Breaks, y Tilby otra vez en 1991 por Strings). Se trata de un western sobre un inglés que compra un rancho en uno de los parajes más inhóspitos de EE UU. Con una historia triste cortada de forma epistolar y un poderoso estilo visual en acuarela, tiene muchas posibilidades de conectar tanto con los estetas como con los literatos. Menos opciones parece tener Dimanche, del debutante Patrick Doyon (corto completo), sobre un solitario niño perdido en un mundo de adultos al que le suceden un par de cosas extraordinarias un domingo cualquiera. Es el más simple de los nominados, tanto en su historia como en su dibujo, por lo que si esta fuese otra categoría cualquiera podría ser descartado. El hecho de haber sido nominado al Annie (junto con La Luna y Wild Life, aunque ninguno se lo llevó) hace las cosas más difíciles.
Por último, la incógnita está en A Morning Stroll, de Grant Orchard (tráiler), que tiene el honor de ser la primera nominación conseguida por Studio AKA, otros animadores de enjundia en el mundillo. Basada en una historia ocurrida hace algo más de un siglo y narrada por Paul Auster en una de sus obras, en la que un neoyorquino se cruza con una gallina que pasea por la Gran Manzana, se trata de un sencillo ejercicio de estilo, ya que este suceso intrascendente es retratado alternando toda la variedad de estilos de animación desarrollados durante este siglo. Curioso para los que aprecian los arrebatos de estilo, insustancial para los demás.

MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN
Aumentamos el nivel de dificultad con los cortos de ficción. Este año parece que también hay un favorito, al menos si hacemos caso de los analistas que han llegado a verlos, y se trata de la cinta noruega Tuba Atlantic (tráiler). El debutante Hallvar Witzø cuenta la historia de un anciano a punto de morir que desea hacer las paces con su hermano, que suena un poco a Lynch, pero en los fiordos. Sin embargo, el corto se centra más en la peculiar amistad que entabla con una joven que quiere ayudarle, y contiene mucho humor negro, mucho ingenio y algo de emotividad. Si hay alguna que puede hacerle sombra, esa quizás sea la más dramática The Shore (tráiler), sobre un hombre que regresa a su pueblo natal irlandés 25 años después para… hacer las paces con un amigo de juventud. En este caso no importa la forma de llegar y lo que se gana por el camino, sino el malentendido que les hizo pelearse y la reconciliación, en una clara metáfora del conflicto norirlandés. En realidad, sus posibilidades estriban sobre todo en el hecho de ser uno de los dos dramas nominados, y en que el director es Terry George (nominado al Oscar por sus guiones de Hotel Rwanda y En el Nombre del Padre).
Si en cambio optan por una alternativa cómica la tienen en Time Freak, de Andrew Bowler (tráiler), una especie de hijo bastardo de Atrapado en el Tiempo en donde un inventor utiliza su máquina del tiempo en propio beneficio con desastrosos resultados. Su escaso metraje y su aire amateur no le ayudan nada, pero dicen que es hilarante, así que quizás eso sea suficiente para los votantes. Luego también está Pentecost, del actor Peter McDonald (tráiler), sobre un niño que debe portarse bien de monaguillo en la iglesia (algo que odia) si quiere ver la final de copa del Liverpool (equipo que ama). Su problema es el mismo que el corto anterior: es tan corto que apenas le da tiempo a desarrollar una broma y se acaba, lo cual habiendo nominados con más ‘chicha’ lo deja en clara desventaja. El último candidato es el mayor dramón de los cinco: Raju, del alemán Max Zähle (tráiler), es la historia de una pareja que va a la India a adoptar a un niño y a las primeras de cambio se les pierde por las calles. Es un giro argumental tan sobado y maniqueo que es hasta posible que los votantes caigan en su trampa, aunque por lo que dicen de él, tampoco tenga nada más que pueda ser destacable.

MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL
Esta es sin lugar a dudas la categoría más difícil de predecir de todas, hasta el punto de que muchas veces daría mejor resultado elegir una al azar que intentar analizar cuál tiene más posibilidades de ganar. Pero hay que intentarlo. En principio, hay dos obras que parecen estar concentrando gran parte de los elogios. Por un lado está Saving Face (tráiler), de Daniel Junge (que ya estuvo nominado hace dos años en esta categoría), que trata de los centenares mujeres que todos los años sufren desfiguraciones en el rostro porque sus maridos les echan ácido, y de un cirujano paquistaní que regresa a su país para ayudarlas. Es un documental duro y exhaustivo que trata tanto de las personas que intentan superar esta situación como de su lucha por obtener justicia en un país aún muy retrasado en derechos humanos, y dicen que te golpea por todos lados. Si los votantes quieren algo de más inmediata actualidad, en cambio, tienen The Tsunami and the Cherry Blossom (tráiler), de Lucy Walker (otra que repite, aunque en su caso estuvo nominada a Mejor Documental el año pasado por Waste Land). El mediometraje se centra en las consecuencias del tsunami que asoló la costa japonesa en 2011, y en la reconstrucción física y psicológica que todo lo que se perdió. Es el más artístico de los nominados, con un toque de poesía asiática al comparar la recuperación de la esperanza con la floración del cerezo, el árbol más apreciado en el país nipón.
Otro documental de actualidad, y que podría ser el tercero en discordia, es Incident in New Baghdad, de James Spione (tráiler), que narra la masacre de un helicóptero del ejército estadounidense a un grupo de civiles iraquíes entre los que se encontraban dos reporteros de Reuters, en 2007. El vídeo del ataque fue filtrado por Wikileaks y tema polémico durante meses, y ahora Spione lo reconstruye gracias a uno de los soldados que acudieron a la zona, y que se ha convertido en una de las mayores voces críticas de la intervención. Es crudo e impactante, aunque su postura antiejército puede alienar a más de uno. De menos actualidad es The Barber of Birmingham: Foot Soldier of the Civil Rights Movement (clip), de Robin Fryday (primera nominación) y Gail Dolgin (que fue candidata a Mejor Documental en 2003 por Daughter from Danang). Se trata de un perfil sobre un barbero que en su día fue un activista por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos, que busca ofrecer otra perspectiva de este movimiento ahora que al fin hay un presidente de color en la Casa Blanca. Entre que la popularidad de Obama no está en su mejor momento, y que el tema de los derechos civiles ha sido explotado hasta la saciedad, no hay razón para pensar que tenga algo que supere a los otros contendientes.
La curiosidad de las cinco nominadas es God Is the Bigger Elvis, de Rebecca Cammisa (otra que ya tiene en su haber una nominación en la categoría de largometrajes, en 2010 por Which Way Home). El mediometraje cuenta la historia de Dolores Hart, una actriz que a finales de los 50 parecía lanzada al estrellato, coprotagonizando películas con Anthony Quinn, George Hamilton, Walter Matthau o Elvis Presley a las órdenes de directores como Michael Curtiz o George Cukor, y que de hecho es miembro de la Academia de Cine estadounidense (sí, la que entrega los Oscar), pero que en 1963 dejó Hollywood para convertirse en monja. Desde luego es una historia única, y el hecho de tratar sobre el mundo del espectáculo puede resultarles más cercano a los académicos, pero no deja de ser una obra anecdótica en comparación con los temas de calado que tratan las otras candidatas.