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Fumio Hayasaka
- 41 años (19-08-1914 - 15-10-1955)
Fumio Hayasaka, nacido el 19 de agosto de 1914 en Sendai, Japón, se consolidó como una de las figuras más influyentes en la historia de la música cinematográfica japonesa, elevando la composición de bandas sonoras a un nivel artístico equiparable al de la dirección y la fotografía. Tras formarse en la música clásica y obtener reconocimiento temprano con premios como el Weingartner en 1938, Hayasaka ingresó en la industria del cine a través de los estudios Toho a principios de la década de 1940. Su enfoque innovador rompió con las convenciones de la época, que relegaban la música a un mero acompañamiento de fondo, para convertirla en un elemento narrativo activo y psicológico.
El punto de inflexión en su carrera y en la historia del cine japonés se produjo en 1948, cuando inició su colaboración con el director Akira Kurosawa en la película El ángel ebrio. Esta asociación marcó el comienzo de una relación creativa simbiótica que transformaría la estética sonora del cine nipón. En esta obra, Hayasaka y Kurosawa experimentaron con el contrapunto audiovisual, utilizando música alegre en escenas trágicas para acentuar el dramatismo, una técnica que se convertiría en un sello distintivo de su trabajo conjunto. Un año más tarde, en El perro rabioso, continuó su exploración sonora mediante el uso de sonidos ambientales y música diegética para reflejar el calor sofocante y la tensión urbana de la posguerra.
La consagración internacional de Hayasaka llegó en 1950 con Rashomon, cuya banda sonora, inspirada en el Bolero de Ravel, jugó un papel crucial en la estructura cíclica y repetitiva de la narrativa. El éxito global de la cinta expuso su trabajo a audiencias occidentales, demostrando su capacidad para fusionar la orquestación occidental con sensibilidades japonesas. Durante este periodo de fertilidad creativa, Hayasaka no limitó su talento a Kurosawa; colaboró con otros maestros del cine como Kenji Mizoguchi y Mikio Naruse. En 1951, trabajó con Naruse en El Almuerzo, donde su partitura subrayó la sutileza y la melancolía de la vida doméstica y las dificultades matrimoniales, demostrando su versatilidad para adaptarse tanto a dramas íntimos como a épicas históricas. Posteriormente, compuso las partituras para obras maestras de Mizoguchi como Cuentos de la luna pálida y El intendente Sansho, aportando una atmósfera etérea y espectral que complementaba la estética visual del director.
En sus últimos años, a pesar de luchar contra una tuberculosis avanzada, Hayasaka compuso algunas de sus obras más memorables. En Vivir, de 1952, fue responsable de la icónica utilización de la canción "Gondola no Uta". Su obra cumbre llegó en 1954 con Los siete samuráis, donde creó un tema heroico y dinámico que se convirtió en un arquetipo para el cine de acción y aventuras posterior. Fumio Hayasaka falleció el 15 de octubre de 1955, dejando inconclusa la música de Crónica de un ser vivo. Su legado perduró no solo a través de sus grabaciones, sino también mediante la influencia directa que ejerció sobre sus discípulos y sucesores en la industria, como Masaru Sato y Toru Takemitsu, quienes continuaron la modernización del lenguaje musical en el cine japonés.
Filmografía
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