Venecia 2026 – Día 08: El cupo italiano
Es habitual que los directores de la primera división del cine italiano prefieran estrenar en Cannes antes que jugarse los cuartos en el Lido. Por eso, cuando llega la Mostra, el aroma a cupo que desprende buena parte de las producciones italianas seleccionadas resulta difícil de ignorar. Este año Nanni Moretti salva los muebles y recoge el testigo que el año pasado dejó bien cubierto Pietro Marcello. A partir de ahí, como siempre, hay sorpresas agradables y también películas como las que nos ocupan.
L'estranea: diabólicamente Tedeschi
Paolo Strippoli, director de las muy solventes La clásica historia de terror y La sonrisa del mal, presenta en competición L'estranea, un drama familiar con componentes fantásticos, una película de terror con una familia en su epicentro… Cualquier subgénero en el que una familia se vea amenazada por fuerzas malignas nos sirve. Y nos deja igual.
Strippoli quiere abarcar tanto que el resultado termina convertido en un caos visual y argumental que culmina en un montaje final capaz de dejar sin palabras al respetable, aunque no precisamente en el buen sentido. Se salva una Jasmine Trinca entregadisima a su personaje y, sobre todo, una Valeria Bruni Tedeschi desatada como agente del caos y ente maligno. Da la sensación de que fue la única que entendió el esperpento que se estaba perpetrando y decidió disfrutarlo.

Il fuoco che ti porti dentro (y que no hacía falta que saliera)
Tras inaugurar la Mostra de 2023 con Comandante, que ya nos pareció bastante floja, Edoardo De Angelis vuelve al Lido con Il fuoco che ti porti dentro. También aquí tenemos drama familiar, aunque en esta ocasión lo terrorífico son los gritos de los personajes, los primeros planos casi constantes y el escaso control de los espacios.
Rodada prácticamente por completo en el interior de una casa, la película no consigue convertir ese encierro en parte sustancial del artefacto audiovisual. Más allá de los comentarios irónicos sobre Milán y sus habitantes, lo que sorprende es la alarmante falta de sentido del humor. Y así queda un relato sobre gente que no se soporta pero que, por algún motivo, parece incapaz de imaginar una Nochebuena sin reunirse. El truculento desenlace, con la redención de la matriarca, no hace sino empeorar un conjunto que ya venía bastante cargado.
Escrito por
Fincheriana (en plena crisis de identidad) replicante de la familia Corleone.