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Roy Budd

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Roy Budd fue un compositor y pianista de jazz británico que dejó una huella indeleble en la música cinematográfica, especialmente durante la década de 1970. Comenzó su trayectoria pública como un niño prodigio del piano, talento que le permitió transitar de los escenarios de jazz al mundo del celuloide a una edad muy temprana. Su debut en la composición para largometrajes se produjo con el western Soldado azul (1970), un trabajo que reveló inmediatamente su capacidad para orquestar con madurez a pesar de tener poco más de veinte años. Esta obra le abrió las puertas de la industria, permitiéndole establecer un estilo propio que se alejaba de las convenciones sinfónicas tradicionales de la época.

La consagración definitiva de Budd llegó poco después con la banda sonora de Asesino implacable (1971). Su enfoque para este filme, caracterizado por un tema principal minimalista interpretado al clavecín y una sección rítmica de bajo presupuesto pero gran efectividad, definió el sonido del thriller británico de la época y se convirtió en una pieza de culto reverenciada por músicos y cineastas posteriores. Durante los años siguientes, consolidó su reputación en el género de acción y suspense con partituras que fusionaban el jazz, el funk y la música orquestal, trabajando en títulos como El miedo es la clave (1972) y América violenta (1973), esta última protagonizada por Charles Bronson.

A medida que avanzaba la década, Budd demostró su versatilidad al abordar proyectos de mayor escala y temáticas diversas. Un hito importante en su filmografía fue su colaboración en el cine de aventuras y fantasía, destacando su participación en Simbad y el ojo del tigre (1977). Para esta producción, que contaba con los efectos visuales de Ray Harryhausen, el compositor se alejó de sus raíces jazzísticas urbanas para crear una atmósfera épica y exótica, acorde con el tono fantástico de la narración. Posteriormente, continuó su labor en el cine bélico con la música de Patos salvajes (1978) y Lobos marinos (1980), manteniendo su estatus como uno de los compositores más solicitados del Reino Unido.

En la etapa final de su carrera, Budd redujo su ritmo de trabajo en el cine comercial para centrarse en proyectos más personales y en la música de concierto. Su última gran empresa fue la composición de una nueva partitura sinfónica para el clásico del cine mudo El fantasma de la ópera (1925), un proyecto que consideraba su obra magna. Roy Budd falleció prematuramente en 1993 debido a una hemorragia cerebral, pocas semanas antes de que pudiera dirigir el estreno de dicha obra en Londres. Su legado permanece vigente gracias a su innovadora capacidad para integrar el lenguaje del jazz en la estructura dramática del cine.

Filmografía