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Robert Burks
- 58 años (04-07-1909 - 13-05-1968)
Robert Burks, nacido en California en 1909, inició su trayectoria en la industria cinematográfica dentro del departamento de efectos especiales de la Warner Bros., una experiencia técnica que resultaría fundamental para su posterior desarrollo como director de fotografía. Tras perfeccionar su técnica en el laboratorio y en la unidad de efectos visuales, Burks dio el salto a la dirección de fotografía a mediados de la década de 1940, consolidándose como un experto en la iluminación y composición. Uno de los hitos tempranos que cimentó su reputación en la industria fue su trabajo en El veredicto (1946), la primera película dirigida por Don Siegel. En esta producción de cine negro ambientada en el Londres victoriano, Burks demostró un dominio notable de la iluminación atmosférica y el uso expresivo de las sombras, elementos visuales que definían el estilo de la época y que anticipaban la maestría técnica de sus obras posteriores en blanco y negro.
La carrera de Burks alcanzó su mayor relevancia histórica y artística a partir de 1951, cuando comenzó su prolífica colaboración con el director Alfred Hitchcock en la película Extraños en un tren. Esta asociación profesional se extendió durante más de una década, convirtiendo a Burks en el responsable directo de la identidad visual de la etapa más celebrada del cineasta británico en Estados Unidos. Su capacidad para adaptarse a las exigencias narrativas y a las innovaciones técnicas se hizo patente en La ventana indiscreta (1954), donde resolvió los complejos desafíos de iluminación en un decorado confinado que simulaba un patio de vecinos, variando la luz para reflejar diferentes horas del día y condiciones climáticas. Su maestría en el uso del Technicolor y el formato panorámico VistaVision fue reconocida oficialmente por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, otorgándole el Óscar a la Mejor Fotografía por Atrapa a un ladrón (1955), una obra destacada por capturar con elegancia la luminosidad y el paisaje de la Costa Azul francesa.
La filmografía de Burks continuó acumulando títulos esenciales en la historia del cine clásico. Su trabajo en Vértigo (1958) es frecuentemente analizado y citado por la crítica especializada debido a su innovador uso de filtros de niebla y una paleta de colores saturados, especialmente verdes y rojos, que contribuyeron decisivamente a la atmósfera onírica y psicológica de la cinta. Posteriormente, fotografió grandes producciones de aventuras y suspense como Con la muerte en los talones (1959) y la compleja Los pájaros (1963), enfrentándose en esta última a difíciles procesos de composición de imagen para integrar los efectos visuales con la acción real. Su colaboración con Hitchcock concluyó con Marnie, la ladrona (1964). Más allá de esta célebre asociación, Burks también trabajó en otras producciones relevantes como El espíritu de St. Louis (1957) de Billy Wilder y el drama social Un retazo de azul (1965), su último trabajo significativo antes de su fallecimiento en 1968, dejando un legado técnico que definió la estética del Hollywood clásico a color.
Filmografía
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