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Leigh Brackett
- 62 años (07-12-1915 - 18-03-1978)
Leigh Brackett desarrolló una carrera prolífica que abarcó desde la literatura de ciencia ficción hasta la escritura de guiones para algunas de las producciones más emblemáticas de Hollywood. Comenzó su trayectoria profesional publicando historias en revistas especializadas durante la década de 1940, lo que llamó la atención del director Howard Hawks. Impresionado por su novela de misterio "No Good from a Corpse", Hawks la contrató para colaborar en el guion de El sueño eterno (1946). En este proyecto, Brackett trabajó junto al escritor William Faulkner para adaptar la compleja novela de Raymond Chandler, estableciéndose como una guionista capaz de manejar el género negro con destreza en una industria predominantemente masculina.
Esta colaboración marcó el inicio de una asociación profesional duradera con Hawks. Durante las siguientes décadas, Brackett firmó los guiones de varios clásicos dirigidos por él, destacando especialmente en el género del western. Entre sus trabajos más notables de este periodo se encuentran Río Bravo (1959) y El Dorado (1966), películas en las que perfeccionó una dinámica de personajes y unos diálogos ágiles que se convirtieron en referentes del género. También colaboró en la cinta de aventuras ¡Hatari! (1962) y cerró su ciclo de westerns con Hawks escribiendo Río Lobo (1970).
Su reputación en el cine negro resurgió en la década de 1970 cuando el director Robert Altman solicitó sus servicios para actualizar la visión de Raymond Chandler. Brackett escribió el guion de El largo adiós (1973), basada en la novela homónima. Su adaptación fue fundamental para trasladar al arquetípico detective Philip Marlowe a la época contemporánea, ofreciendo una visión revisionista del género que ella misma había ayudado a definir en los años cuarenta con El sueño eterno. Hacia el final de su vida, Brackett regresó a sus raíces en la ciencia ficción espacial. George Lucas la contrató para escribir el primer borrador de la secuela de su saga galáctica. Aunque falleció antes de que la producción concluyera, se le acreditó póstumamente como coautor del guion de El imperio contraataca (1980), obra por la que recibió un Premio Hugo de manera póstuma, consolidando su legado en la historia del cine.