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Ángel Luis Fernández
Ángel Luis Fernández es un destacado director de fotografía en la historia del cine español, reconocido por su capacidad para definir la identidad visual de obras fundamentales durante la transición y las décadas posteriores. Su carrera profesional comenzó a cobrar relevancia a mediados de los años 70, participando en proyectos que documentaron el cambio cultural de la época. Uno de sus primeros logros significativos fue su trabajo en El desencanto (1976), el documental de culto dirigido por Jaime Chávarri, donde su iluminación contribuyó a crear la atmósfera intimista y opresiva que caracteriza el relato sobre la familia Panero. Durante la década de 1980, Fernández desempeñó un papel crucial en la configuración estética del cine de la "Movida madrileña". Colaboró estrechamente con Pedro Almodóvar, siendo responsable de la fotografía en títulos esenciales como ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984) y La ley del deseo (1987). Su trabajo en estas cintas ayudó a establecer el uso expresivo y saturado del color que se convertiría en una marca distintiva del cineasta manchego. Asimismo, trabajó con Eloy de la Iglesia en La estanquera de Vallecas (1987), adaptando su estilo al realismo urbano y social del director.
Continuando con su evolución cronológica, en 1988 Fernández asumió la dirección de fotografía de Baton Rouge, un thriller dirigido por Rafael Monleón. En esta producción, Fernández demostró su versatilidad técnica al trabajar en una narrativa de género negro, iluminando a un elenco encabezado por Victoria Abril, Antonio Banderas y Carmen Maura. La década de 1990 marcó la consagración de su carrera gracias a su asociación con directores de renombre internacional. Su labor en El sol del membrillo (1992), dirigida por Víctor Erice, es considerada una de sus obras maestras; su capacidad para capturar la luz natural y el proceso pictórico le valió el Premio Goya a la Mejor Fotografía. Paralelamente, fue el artífice de la potente identidad visual de la "Trilogía Ibérica" de Bigas Luna. A través de Jamón, jamón (1992), Huevos de oro (1993) y La teta y la luna (1994), Fernández creó una estética cálida, carnal y de altos contrastes que definió el estilo del director catalán y obtuvo proyección internacional, contribuyendo al éxito de estas películas en festivales como el de Venecia. Su legado en la industria reside en su habilidad para transitar entre el documental, el drama social y el cine de autor, elevando la narrativa visual de algunas de las producciones más importantes del cine español.
Filmografía
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