Seguimos con Drácula de Tod Browning. Si Nosferatu, una sinfonía del terror fue la adaptación sin permiso, esta es la oficial. Universal partió de la obra de teatro basada en la novela de Stoker y fichó a Bela Lugosi, que ya interpretaba al conde en Broadway. La capa, el acento y la mirada que hoy asociamos a cualquier vampiro nacen aquí. Apenas tiene música, solo un fragmento de El lago de los cisnes en los créditos, pero esta película esconde una historia que nos toca de cerca...
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En 1931 el doblaje aún no se había impuesto, y Hollywood rodaba versiones en otros idiomas para llegar a cada público. Con Drácula, Universal lo hizo de noche: cuando el equipo de Browning se marchaba, en esos mismos decorados entraba otro para rodarla en español, con el cordobés Carlos Villarías como el conde y la mexicana Lupita Tovar a su lado.
Cada noche veían lo que se había rodado durante el día y buscaban cómo hacerlo mejor: otro ángulo, otra luz, más ritmo. Esa versión se dio por perdida durante décadas hasta que apareció una copia en los años setenta, y hoy muchos críticos creen que supera a la original. Lugosi, en cambio, nunca se libró del personaje: lo enterraron con la capa. ¿Habéis visto las dos? ¿Con cuál os quedáis?