Cineol
Crítica
La semilla del axolote
Mother's Baby (La Semilla)

La semilla del axolote

4.00

Publicado hace 13 h

La escritora y directora austríaca Johanna Moder nos plantea una historia perfecta para un thriller con toques de terror (o viceversa): una mujer que ha tenido dificultades para quedarse embarazada consigue ser madre después de someterse a un tratamiento en una clínica privada. El parto resulta traumático y, cuando regresa a casa con su bebé, empieza a sospechar que ese niño quizá no sea realmente suyo. ¿Hay algo extraño detrás de lo ocurrido o estamos ante una mujer cuya percepción de la realidad se está viendo alterada? Un buen punto de partida para plantear algo tan complejo y perturbador como la maternidad y la depresión posparto, como vimos recientemente en If I Had Legs I’d Kick You.

La película juega constantemente con esa duda, y ahí está precisamente uno de sus principales problemas. La ambigüedad entre realidad y paranoia puede ser un recurso muy poderoso, pero aquí no termina de funcionarme porque durante buena parte del metraje parece que Mother's Baby está preparando el terreno para abrazar el terror… y finalmente decide no hacerlo del todo.



Y material no le falta: un bebé peculiar, una mujer aislada a la que someten constantemente a una forma de gaslighting, un médico misterioso y su horda de enfermeras algo rarunas en un centro privado, al más puro estilo de David Cronenberg, y unos axolotes inquietantes que parecen esconder algún tipo de significado. Para mí, el filme no acaba de aprovechar ninguno de estos elementos tanto como podría.

El ritmo tampoco ayuda. La historia avanza de manera pausada y, aunque esa lentitud contribuye a construir una atmósfera cada vez más incómoda y claustrofóbica, en algunos momentos resulta excesiva. Da la sensación de que Moder quiere contenerse, mantener siempre un pie en el drama psicológico y otro en el género, cuando quizá la película habría ganado mucho si se hubiese atrevido a cruzar definitivamente esa línea.

Y es una pena, porque tiene elementos magníficos para hacerlo. La protagonista, interpretada por Marie Leuenberger, está magnífica, aunque comparte con la propia película esa aura de contención. Su desconcierto, su aislamiento y la sensación de que nadie a su alrededor termina de escucharla consiguen transmitir una angustia muy física. A su alrededor aparecen dos figuras especialmente inquietantes: el doctor Vilfort, interpretado por Claes Bang, y las enfermeras de la clínica. Su comportamiento aparentemente tranquilizador va adquiriendo poco a poco un matiz siniestro, y es difícil no pensar en los personajes que rodean a Rosemary en Rosemary's Baby.

La comparación con Polanski es inevitable, además, porque Mother’s Baby comparte con aquella película esa mezcla en la maternidad de aislamiento, y sospecha constante de que quizá alguien esté manipulando a la protagonista. Pero donde Rosemary’s Baby convierte esa paranoia en una maquinaria de terror cada vez más implacable, aquí la película parece tener miedo de llegar demasiado lejos.

Y entonces llega el final. Sin entrar en spoilers, era probablemente el momento en el que más esperaba que todas esas piezas encontraran su lugar. Sin embargo, me dejó más desconcertada que fascinada. La película apuesta por mantener abiertas distintas interpretaciones, pero en mi caso la ambigüedad no terminó de generar misterio, sino la sensación de que me faltaba una pieza para entender qué quería contarme realmente Moder.

Una semilla que tenía todo lo necesario para germinar en una pesadilla mucho más perturbadora, pero que finalmente se queda a medio camino.


Escrito por

Programadora de cine (festival B-Retina, Cryptshow, Filmets).