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ZINEMALDIA 2026 | Los Miserables y Brace Your Heart: Contra el destino que nos imponen

ZINEMALDIA 2026 | Los Miserables y Brace Your Heart: Contra el destino que nos imponen
Publicado hace 9 h

Si ayer hablábamos de los vínculos familiares y de cómo muchas veces heredamos heridas que no hemos provocado, la segunda jornada del Festival de San Sebastián nos lleva a dos historias en las que los personajes también tienen que enfrentarse a aquello que les viene impuesto. Antes de llegar a ellas, el Kursaal volvió a vestirse de gala para entregar el segundo Premio Donostia de esta 74ª edición a Naomi Watts, de manos de J.A. Bayona, con quien trabajó en Lo imposible.

Watts aprovechó el reconocimiento para recordar especialmente a David Lynch, a quien atribuye haber cambiado su vida después de confiar en ella para Mulholland Drive, y reivindicó también la necesidad de que las mujeres de su generación sigan teniendo presencia y representación en las pantallas. Un discurso en el que habló de su trayectoria, de los rechazos de sus primeros años y de esa curiosa sensación de recibir un premio a toda una carrera cuando todavía siente que su carrera está lejos de haber terminado. Quizás la mejor manera de resumirlo sea precisamente con sus propias palabras: "después de todos estos años, todavía quiero saber qué pasa después".

Y mientras Naomi Watts celebraba su carrera, nosotros nos metíamos de lleno en la competición con dos películas que, desde lugares muy diferentes, hablan de personajes enfrentados a sociedades, familias y normas que parecen haber decidido de antemano cuál debe ser su camino.

Los Miserables, ¿escucháis al pueblo cantar?

Francia parece vivir una época especialmente interesada en recuperar sus grandes historias y figuras históricas. Después de revisitar a Los tres mosqueteros (en dos partes ), El conde de Montecristo o incluso a De Gaulle, ahora le llega el turno a Victor Hugo y Los Miserables, una nueva adaptación dirigida por Fred Cavayé que llega a la Sección Oficial con una producción de 178 minutos y un reparto en el que encontramos algunos de los nombres más reconocibles del cine francés.

Repasar aquí la sinopsis de la novela de Victor Hugo nos llevaría probablemente más tiempo que hablar de la propia película. Estamos ante una obra maestra de la literatura que lo tiene prácticamente todo: aventuras, traiciones, encuentros y desencuentros, redención, romance, revolución y una lectura política que sigue teniendo vigencia.

Cavayé consigue trasladar buena parte de esos elementos a la pantalla y demuestra que la historia sigue funcionando más de un siglo después gracias, sobre todo, a unos personajes magnéticos y a los continuos giros de una trama que no da demasiado tiempo para respirar. El problema es precisamente ese: en demasiados momentos tenemos la sensación de estar viendo un repaso acelerado por los grandes momentos de la novela, pasando de una situación a otra sin que algunas de ellas tengan el tiempo necesario para alcanzar todo su potencial dramático.

Quizás la historia hubiese funcionado mejor dividida en dos películas que permitieran profundizar más en los personajes y en sus conflictos, aunque hay que reconocerle a Cavayé que, pese a sus casi tres horas de duración, la película se pasa volando y nunca pierde el ritmo.

Como superproducción, Los Miserables resulta apabullante. Se nota cada euro invertido y el despliegue de producción está a la altura de una historia de estas dimensiones. Sin embargo, visualmente la película arriesga poco y en algunos momentos resulta demasiado clásica e incluso algo plana. En una producción de este tamaño se echa de menos una fotografía algo más atrevida que acompañe a la magnitud de lo que se está contando.

El reparto está encabezado por un magnífico Vincent Lindon como Jean Valjean adulto, mientras que Tahar Rahim, para sorpresa de quien esto escribe, no termina de encontrar el tono adecuado para un Javert que necesitaba probablemente algo menos de intensidad. Camille Cottin, Benjamin Lavernhe, Noémie Merlant, Vassili Schneider, Megan Northam y Marie Colomb completan un reparto en el que cuesta encontrar una pieza realmente fuera de sitio.

No creo que termine apareciendo en demasiadas quinielas para el palmarés, pero si hay un premio que esta película parece tener bastante asegurado es el que se entrega cuando llega a las salas: el del público. Porque Los Miserables tiene todos los ingredientes de una superproducción pensada para funcionar en taquilla.

Brace Your Heart

Algo más entonada y, para mí, bastante más interesante ha sido Garrat du váimmu / Brace Your Heart, la nueva película de Amanda Kernell, directora de Sami Blood y Charter. Ejva hereda el rebaño de renos de su padre fallecido y deberá luchar por mantenerlo mientras intenta encontrar su propio lugar dentro de una sociedad en la que las tradiciones ancestrales siguen marcando el camino.

La llegada de Heaika y posteriormente de Nejla introduce una historia de amor que terminará desencadenando la tragedia, pero Kernell no se queda únicamente en el terreno romántico ni en el duelo. Lo realmente interesante de la película está en el retrato de una comunidad aislada, situada en un paisaje extremo entre Suecia y Noruega, donde las montañas nevadas y las duras condiciones de vida parecen extenderse también a las relaciones humanas.

Aquí las tradiciones tienen un peso enorme y el papel de la mujer queda relegado a un segundo plano. Las posibilidades para salir adelante son escasas: cuidar del rebaño o trabajar en la empresa minera de la ciudad cercana, dos trabajos que tampoco parecen estar pensados para ellas. Ejva tendrá que enfrentarse a todo ello mientras intenta superar la muerte de su padre y la violencia ejercida por los hombres que la rodean.

Hay una frase especialmente demoledora que resume buena parte de aquello contra lo que lucha la protagonista: “Tu padre ya supo la mala suerte que tenía al haber tenido dos hijas”. Porque en esa sociedad una familia parece necesitar un hijo varón para garantizar su futuro. Y Ejva tendrá que demostrar que no necesita ser un hombre para sacar adelante aquello que ha heredado.

Elli Sara Valkeapää está sobresaliente. Consigue transmitir al mismo tiempo la indefensión de una mujer que se ve constantemente sobrepasada por las circunstancias y ese espíritu de lucha que la empuja a seguir adelante. Pero además existe un conflicto mucho más interesante: hacer lo correcto, aquello que los demás esperan de ella, o hacer lo que realmente considera justo.

Puede que la parte central resulte algo reiterativa y que Kernell subraye en determinados momentos aquello que ya hemos entendido, pero hay una decisión que me parece especialmente acertada: el tono frío y distante con el que cuenta la historia, casi tan inhóspito como el paisaje que rodea a los personajes.

Y eso puede alejar a algunos espectadores, pero en mi caso funciona precisamente porque permite que seamos nosotros quienes tomemos postura. La película no necesita decirnos constantemente quién tiene razón o quién es culpable. Nos muestra el conflicto y deja que seamos nosotros quienes decidamos qué hacer con él.

Después de estas primeras jornadas, Brace Your Heart es una de esas películas que empiezan a aparecer en las conversaciones sobre el palmarés. Y en un festival en el que todavía queda muchísimo por ver, eso ya es decir bastante.

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Escrito por

Professional Film Enthusiast. Redactor en @CINeol. Dicen que fuera de una sala de cine hay vida, pero yo creo que mienten!

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