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ZINEMALDIA 2010. Día 4. Julia’s Day

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charlyr2d2, 21/09/2010

Llegó el día de la gran estrella, la jornada en la que se otorgaba el premio Donostia a toda una carrera. Julia Roberts llegó anoche repartiendo más saludos que autógrafos, "cansada pero muy ilusionada de recibir el premio", según declaro a su llegada. Pero ha sido esta mañana cuando realmente ha deslumbrado a todos los fans, con vestido negro cortísimo y pelo recogido. Julia, hoy sí, se ha parado a firmar autógrafos, a saludar a sus fans y sobre todo a sonreír como sólo ella sabe. Esa sonrisa contagiosa que tantos buenos momentos nos ha regalado en el cine, una sonrisa que te hace olvidar tus preocupaciones y que ha conseguido que los fans quedasen atrapados por el magnetismo que desprende.

Pero no todo ha sido Julia Roberts, además de su premio Donostia y la presentación fuera de competición de Come, Reza, Ama, el festival ha continuado y hoy se ha presentado una nueva película a competición. Se trata de la marroquí La Mezquita, una película que cuenta la historia de un templo levantado en un pequeño pueblo como parte de los decorados para una película. Al finalizar el rodaje, el equipo se marcha del lugar y los vecinos derriban todos los decorados. Todos, excepto la mezquita, que pasa a convertirse en un auténtico lugar de oración para todos los del pueblo. Un verdadero desastre para Moha, propietario de ese terreno, en el que cultivaba las legumbres de las que vivía su familia.
Se trata de una película pequeña, que puede no llamar mucho la atención –es más, la sala en el pase de la mañana estaba bastante vacía–, pero al final llevarse algún premio. Una historia sencilla, muy cercana al neorrealismo, confundiendo en la parte inicial la realidad con la ficción, que ha conseguido sacar un par de risas al madrugador público que había en la sala y sobre todo entretener durante sus 85 minutos de duración. La sencillez de la película también puede jugar en su contra, ya que el espectador que busque algo más no va a encontrar más que una cinta ligera en el fondo y en la forma.
Fuera de la sección oficial, más concretamente en ZABALTEGUI-PERLAS, es donde hemos encontrado la película del día, y para el que escribe, la segunda mejor de lo que llevamos de festival.

El Carancho es una rapaz de cabeza desnuda, rasgo típico de las aves carroñeras. Es un cazador oportunista, y con frecuencia ataca a animales jóvenes o heridos. Esta breve introducción nos sirve para entender el título de la nueva película de Pablo Trapero, un director interesantísimo que película a película va consiguiendo afianzarse con un estilo muy particular.
En Argentina mueren al año en accidentes de tránsito más de 8.000 personas, un promedio de veintidós por día; más de 120.000 resultan heridas. La última década ha dejado 100.000 muertos. Los millones de pesos que necesitan las víctimas y sus familiares para afrontar gastos médicos y legales producen un enorme mercado, sostenido por las indemnizaciones. Con estas líneas arranca la cinta, trasladándonos a la noche de Buenos Aires, a sus barrios, donde Sosa, un abogado que ha perdido su licencia, se gana la vida contactando con las personas heridas en accidentes de tráfico y haciéndose cargo de sus casos, para cobrar las indemnizaciones dándole sólo una pequeña parte al perjudicado.
Trapero firma un guión redondo que va de menos a más hasta llegar a un final, compuesto de dos planos secuencia consecutivos, totalmente arrollador. Pero no sólo en el guión queda probada la valía de Trapero, sino que demuestra su buen hacer tras las cámaras regalándonos escenas para revisar una y otra vez, pues gran parte de la película son largos planos secuencia de 4-5 minutos en donde hay acción, peleas, accidentes y diálogos, que consiguen que el espectador se sienta como un personaje más de la trama.
La cinta recuerda por momentos al Martin Scorsese de Al Límite, solo que cambiando a Nicolas Cage por Martina Gusman, mujer de Trapero, que ya demostró de lo que es capaz en Leonera y que aquí vuelve a dejar ver que se trata de una actriz interesantísima, de la que es una lástima no poder disfrutar en más proyectos.
Hasta ahora no he hablado del protagonista masculino, porque todo lo que se diga de él va a ser poco: Ricardo Darín juega en otra liga, en la de los que son capaces de levantar una película de mierda (este no es el caso) sólo con su actuación. Un monstruo de la interpretación que si fuese americano ya habría arrasado en todos los premios habidos y por haber. A pesar de ser pase de prensa y no ser muy dados a mostrar su aprobación con la película, sí que se han escuchado aplausos al finalizar el filme.

La segunda película del día que compite por el premio del público ha conseguido colocarse la primera de la lista, desbancando a Enterrado.
Cirkus Columbia es la cuarta cinta de Danis Tanovic, y en ella nos traslada a la Bosnia-Herzegovina de 1991. Los comunistas han perdido el poder y Divko Buntic vuelve al pueblo en el que creció a reclamar su casa familiar. Después de 20 años de exilio en Alemania, Divko aparece en su ostentoso Mercedes con su joven y sexy novia, Azra, su gato negro de la suerte, Bonny, y los bolsillos llenos de marcos alemanes. Divko utiliza su dinero y conexiones para desahuciar a la fuerza a su esposa Lucija, de la que está separado, pero hace lo posible por reencontrarse con su hijo Martin, de 20 años. Cuando desaparece Bonny, el gato al que Divko adora, todo el pueblo se vuelca en su búsqueda para embolsarse la recompensa. Mientras, empiezan a aparecer rumores de disturbios políticos: Croacia se ha independizado, los yugoslavos se ven forzados a posicionarse y los serbios empiezan a bombardear Dubrovnik.
La cinta recupera el tono cómico dramático que tan buenos resultados le dio a Tanovic con su opera prima, En Tierra de Nadie, consiguiendo una conjunción perfecta entre los dos géneros. Pero la película no es perfecta y pierde el ritmo en el tercio central, un mal menor viendo el resultado final y la buena aceptación del público, que despidió la sesión entre aplausos.
Mientras tanto, a las 9 de la noche, en el Kursaal, Julia Roberts recibía de manos de Javier Bardem su premio Donostia. Después de la gala terminó el día para Julia, y como diría Joaquín Sabina, el festival siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Y nunca mejor dicho cuando las películas con las que se cerró el día son de esas que al terminar de verlas preferirías haberte ido a la cama a descansar y a recuperar fuerzas.
Mañana hablaremos Post Mortem y el documental de Isabel Coixet sobre el mar de Aral, comentaremos dos nuevas películas que entran a competición y estaremos atentos a ver si salta alguna sorpresa en las secciones paralelas. Hasta entonces, nos vemos en los cines.