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Venecia 2026 – Día 03: Las heridas de la guerra

Venecia 2026 – Día 03: Las heridas de la guerra
Publicado hace 1 d

Shinya Tsukamoto vuelve a Venecia con una película brutal sobre la violencia, la culpa y las cicatrices que deja una guerra mucho después de que terminen los disparos.


Pocos cineastas contemporáneos mantienen una relación tan estrecha con la Mostra como Shinya Tsukamoto. El realizador japonés ha pasado por Venecia en numerosas ocasiones y ha dejado allí algunas de las películas fundamentales de su filmografía, desde A Snake of June hasta Kotoko, Fires on the Plain, Killing o la reciente Shadow of Fire. Su cine, siempre físico, incómodo y visceral, ha convertido el cuerpo en territorio de conflicto y la violencia en una forma de explorar la alienación humana. Mr. Nelson, Did You Kill People? prolonga esa mirada y completa, de algún modo, su reflexión sobre la guerra.

Inspirada en la vida del veterano de Vietnam Allen Nelson, la película no escatima en violencia. Ni en el frente ni cuando nos centramos en la vida doméstica del protagonista. Tanto la sufrida como niño, como la que ejerce cuando vuelve a casa y es evidente que la guerra ha seguido viajando con él. Las escenas bélicas poseen una crudeza extraordinaria, pero las domésticas no se quedan demasiado lejos: Tsukamoto entiende que la violencia no desaparece cuando se abandona el campo de batalla, sino que se infiltra en la vida de quienes han tenido que convivir con ella. Rodney Hicks, como adulto, realiza un trabajo magnífico, construyendo un personaje creíble incluso en sus momentos más extremos y consiguiendo que el espectador comprenda cómo el hombre que regresa de Vietnam apenas se parece al que se marchó. A este le interpreta el debutante Mark Merphy, quien también realiza una buena interpretación, con los matices necesarios para dar vida a quien ha mirado al horror de frente y debe vivir con ello. A su lado, Geoffrey Rush, en un papel secundario pero fundamental, aporta el necesario contrapunto a un relato construido alrededor de las heridas individuales y colectivas que deja la guerra. Su presencia, siempre capaz de dotar de una particular intensidad a personajes aparentemente periféricos, termina adquiriendo un peso mayor del que inicialmente parece corresponderle.

La película encuentra una de sus mayores virtudes en la manera en que amplifica ese realismo a través del montaje. Tsukamoto, que también firma la edición y la fotografía, sabe exactamente cuándo prolongar un plano y cuándo romperlo. Pero es especialmente sobresaliente el trabajo sonoro: brusco, seco, casi agresivo, convierte cada impacto en una experiencia física. La ausencia casi total de música en las secuencias más duras deja que sean los disparos, los golpes y los cuerpos los que ocupen todo el espacio. El sonido no acompaña a las imágenes: las golpea, las prolonga y, en ocasiones, parece hacerlas más dolorosas.

Tsukamoto arriesga finalmente con un cierre más sentimental de lo que cabría esperar de un cineasta tan poco dado a suavizar sus golpes. Pero funciona. Quizá porque, después de dos horas de violencia y culpa, la película necesita recordar que todavía existe la posibilidad de reparar algo, aunque sea tarde y nunca del todo. Demasiado violenta para algunos paladares, sin duda. Pero desde ya, una de las películas de esta edición.

Como apunte final, comentar que ha resultado curioso que la competición programara en la misma jornada Mr. Nelson, Did You Kill People? y Wild Horse Nine, la película de Martin McDonagh protagonizada por John Malkovich. Dos miradas radicalmente distintas sobre la política exterior estadounidense que, sin embargo, terminan dialogando entre sí. McDonagh observa desde las cloacas del poder, desde la CIA y sus intervenciones en Chile; Tsukamoto lo hace desde el otro extremo, desde el soldado que ejecuta las decisiones tomadas muy lejos del campo de batalla y debe convivir después con sus consecuencias. Chile y Vietnam, la CIA y el Ejército: una inesperada —y magnífica— lección de geopolítica en apenas unas horas.


Escrito por

Fincheriana (en plena crisis de identidad) replicante de la familia Corleone.