Cannes 2026: Todas las películas hablan de mí
Hay números que suenan a mucho y se han pasado volando. Diez festivales de Cannes —el primero en 2016, un hueco en 2020 que todos preferimos no recordar— entran en esa categoría. Más de una década pasando un mayo tras otro (bueno, en 2021 el Festival fue en julio) en la Croisette que, vista desde aquí, tiene más de un diario de viajes. que de álbum de fotos: capas superpuestas de películas, directores y momentos que se van sobreescribiendo conformando gustos cinematográficos.
Lo que hace especialmente curiosa la selección oficial de este año es que, al leerla, da la sensación de que Cannes ha decidido facilitarme el aniversario. Porque, aunque año tras año, la competición se lee como un reencuentro, ya que la mayor parte de sus directores llevan años apareciendo en festivales, durante estos años hemos conocido caras nuevas. En todo caso, algunos de los vínculos son demasiado precisos para no mencionarlos.
Empecemos por el principio, que es 2016. Mi primer Cannes trajo, entre otras cosas, a Almodóvar con Julieta —una película que el festival trató con más frialdad de la que merecía— y a Fukada Koji, que se llevó el Premio del Jurado de Un Certain Regard con Harmonium. Ambos están en la selección de 2026: Almodóvar con Amarga Navidad y Fukada con Nagi Notes. También estaba ese año en la Croisette —sección oficial fuera de concurso— The Wailing, de Na Hong-jin, quien este año competirá con Hope.
Y luego está lo que Cannes te da sin que lo hayas pedido: descubrir cinematografías enteras que no sabías que te faltaban. Ese mismo 2016 trajo dos películas rumanas que llegaron juntas: Bacalaureat, de Cristian Mungiu, que ganó la Mejor Dirección, y Sieranevada, de Cristi Puiu, también en competición. Dos maneras distintas de hacer lo mismo —observar la vida rumana con una honestidad que incomoda— y las dos irresistibles. No comenzó ahí “el gran momento del cine rumano”, pero sí se convirtió en una de las cinematografías a las que siempre presto atención.
Desde entonces el cine rumano es territorio conocido, y Mungiu ha vuelto a ser compañero de festival con R.M.N. en 2022. En 2026 regresa con Fjord, que, por propuesta y por plantel, cuenta ya con nuestra atención. La cinta de Mungiu está protagonizada por uno de los grandes descubrimientos de (mi) Festival de Cannes: Renate Reinsve. Rostro de las últimas películas de Joachim Trier, otro director que, inevitablemente, relacionamos ya con el certamen francés.
En 2017, Zvyagintsev ganó el Premio del Jurado con Loveless, confirmándose como uno de los realizadores más contundentes de la actualidad. El ruso vuelve a la competición con Minotaur, de producción francesa, y una desea que el festival le reciba con la generosidad que merecía entonces.
Si hay un nombre que atraviesa esta década de manera casi sistemática, ese es Koreeda Hirokazu. Aunque lo conocí en 2013, cuando presentó en San Sebastián De tal padre, tal hijo—Premio del Jurado de aquella edición de Cannes—, queda como recuerdo imborrable verle recoger en 2018 la Palma de Oro por Shoplifters. Luego vino Broker en 2022 —Song Kang-ho ganó la interpretación—, y Monster en 2023, que se llevó el premio al Mejor Guion. Que esté de nuevo en 2026 con Sheep in the Box tiene algo de cita anual con alguien a quien ya consideramos parte del paisaje de mayo: llegas a la Croisette y esperas encontrarlo ahí.
Ese mismo 2018 debutó en la Croisette un joven director belga llamado Lukas Dhont que se llevó la Caméra d'Or con Girl. Pawlikowski ganó ese año la Mejor Dirección con Cold War. Los dos están en 2026: Dhont con Coward y Pawlikowski con Fatherland.
2018 trajo a Hamaguchi Ryusuke con Asako I & II, pero sería en 2021, con Drive My Car, que ganó el guion, cuando cambió para muchos la idea de lo que podía durar una película sin que uno quisiera que terminase. Regresa con All of a Sudden. Y en 2025, la Palma fue para Panahi con Un simple accident —un director iraní que llevaba catorce años sin poder salir de su país y que llegó a la Croisette como el cine que se niega a callarse—. Este año compite Farhadi, otro iraní con una relación compleja con su país y con Cannes, donde ha ganado casi todo menos la Palma. Parallel Tales, se llama su película.
Y luego está Almodóvar, que en 2019 volvió con Dolor y gloria —Banderas se llevó el premio de interpretación— y que ahora regresa con Amarga Navidad. Que el director que estuvo en mi primer Cannes siga también en el décimo tiene una simetría que agradezco.
No sé si este aniversario lo celebra el festival o lo celebro yo. Probablemente las dos cosas a la vez, que es como funcionan los mejores diez años festivales.
Escrito por
Fincheriana (en plena crisis de identidad) replicante de la familia Corleone.