Cineol
Noticia

Cannes 2026: Día 10: La bola negra, esa ambición desmedida

Cannes 2026: Día 10: La bola negra, esa ambición desmedida
Publicado hace 11 horas

Que Javier Calvo y Javier Ambrossi llegaran a la competición oficial de Cannes no era una sorpresa para quien haya seguido su trayectoria. Desde La llamada hasta La Mesías, los directores conocidos como Los Javis han construido una voz reconocible y sin complejos, capaz de moverse entre el melodrama y la comedia, entre lo popular y lo exigente, sin renunciar a ninguno de los dos extremos. La bola negra es el paso más ambicioso que han dado hasta ahora. La cuestión es si la ambición y la ejecución van a la misma velocidad.

El tríptico

La película se construye sobre tres historias que se entrelazan sin confundirse. La primera sigue a Carlos González en la España actual. Historiador preparando una tesis, dramaturgo frustrado. Dentro de su historia, encontramos la verdadera bola negra, protagonizada por Milo Quifes. La última se centra en plena Guerra Civil del 37, reuniendo a Guitarricadelafuente y Miguel Bernardeau en una historia de amor que el conflicto amenaza con destruir. El hilo que las une es el mismo en las tres épocas: el amor homosexual y el armario en el que hay que esconderlo, la herencia que una generación deja a la siguiente sin saber que lo está haciendo.

La inspiración doble —la obra inacabada de Federico García Lorca y La piedra oscura de Alberto Conejero, que entra en el guion como coguionista— le da a la película una base literaria sólida y una responsabilidad que no siempre logra sostener hasta el final.


La ambición y sus costes

La bola negra quiere contar muchas cosas y en buena parte lo consigue. Pero el guion es desigual: hay momentos demasiado esquemáticos, otros que aportan poco al relato y una parte final en la que la película vuelve varias veces sobre sus propios pasos sin terminar de cerrar ninguna de las tres historias con la contundencia que merecen. Es el precio que a veces paga el cine que no sabe —o no quiere— elegir entre todo lo que tiene para decir.


El reparto

El plantel funciona. Guitarricadelafuente, en su debut cinematográfico, tiene algún momento en que el gesto parece ligeramente impostado, pero no desentona con el resto y hay escenas en las que su presencia es exactamente lo que la película necesita. Carlos González y Milo Quifes sostienen sus respectivas tramas con solvencia. El reparto secundario es de lujo —Lola Dueñas, Glenn Close, Antonio de la Torre, Natalia de Molina— y todos defienden sus personajes con criterio. La escena de Penélope Cruz se alarga algo más de lo necesario, pero es todo un gusto verla en pantalla y Los Javis la escribieron específicamente para ella.


Lo técnico

La fotografía de Gris Jordana cumple y en algunos momentos va más allá: hay planos que destacan por la belleza con la que muestran los cuerpos, en los que la cámara no necesita hacer nada más que estar ahí. La banda sonora de Raül Refree llama la atención por un uso algo desmedido que no siempre acompaña a lo que vemos, y que en algunos momentos compite con la imagen en lugar de servirla.


Una película con más corazón que precisión, que demuestra que Los Javis han llegado hasta aquí con razones de sobra y que el siguiente paso —cuando aprendan a editar su propia ambición— puede ser extraordinario.


1 Me gusta
0 Comentarios

Escrito por

Fincheriana (en plena crisis de identidad) replicante de la familia Corleone.