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Nano Montero
Nano Montero ha desarrollado una trayectoria consolidada en la industria audiovisual española, ejerciendo principalmente como productor cinematográfico y ejecutivo. Su carrera se distingue por la participación en proyectos que abarcan desde el thriller psicológico hasta el drama histórico, logrando reconocimiento tanto en festivales como en certámenes de premios nacionales. En el año 2009, su labor cobró relevancia con la producción de Luna caliente, un largometraje dirigido por el veterano cineasta Vicente Aranda. Esta película, basada en la novela homónima de Mempo Giardinelli y protagonizada por Eduard Fernández y Thaïs Blume, se presentó en la Sección Oficial de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), marcando un punto significativo en su filmografía al colaborar con uno de los directores más destacados en la historia del cine español.
Años más tarde, Montero continuó su actividad en el sector impulsando nuevos talentos y narrativas de género. Ejerció funciones de producción en Hijo de Caín, cinta estrenada en 2013 y dirigida por Jesús Monllaó. Este thriller psicológico, que contó con la participación de actores como José Coronado, obtuvo diversas nominaciones en los Premios Gaudí, reafirmando el perfil del productor en el desarrollo de cine comercial de calidad. Posteriormente, en 2014, participó en la producción de Rastros de sándalo, dirigida por Maria Ripoll. Esta obra, que conecta narrativamente las culturas de Barcelona y la India, fue galardonada con el Premio Gaudí a la Mejor Película en lengua catalana y el Premio del Público en el Festival de Cine de Montreal, demostrando su capacidad para gestionar coproducciones y relatos con proyección internacional.
En el ámbito de la ficción televisiva de prestigio, su filmografía incluye la producción de Ebre, del bressol a la batalla, estrenada en 2016. Esta película para televisión, centrada en la histórica Batalla del Ebro durante la Guerra Civil Española, recibió el reconocimiento de la Academia del Cine Catalán al alzarse con el Premio Gaudí a la Mejor Película para Televisión. A través de estos trabajos, Nano Montero ha mantenido una presencia constante en el panorama audiovisual, facilitando la realización de obras que combinan el entretenimiento con la revisión histórica y la adaptación literaria.