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Marjoe Gortner
- Estados Unidos
- ·
- 82 años (14-01-1944)
Hugh Marjoe Ross Gortner, conocido artísticamente como Marjoe Gortner, inició su trayectoria pública bajo los focos desde la infancia, aunque su entrada formal en la industria del entretenimiento cinematográfico se produjo a principios de la década de 1970. Su salto a la fama internacional y su validación como figura mediática llegaron con el estreno del documental Marjoe en 1972. Esta producción, que exponía su vida anterior como predicador evangelista, fue galardonada con el Premio Óscar al Mejor Documental, lo que le proporcionó la plataforma necesaria para reinventarse profesionalmente y comenzar una carrera como actor en Hollywood.
A mediados de los años setenta, Gortner logró integrarse en el cine comercial y de género. En 1974, obtuvo un papel en la superproducción de cine de catástrofes Terremoto, donde compartió elenco con figuras consagradas como Charlton Heston y Ava Gardner, logrando una notable exposición en las salas de cine españolas. Posteriormente, su carrera se orientó hacia el cine fantástico y de ciencia ficción, colaborando frecuentemente en producciones que, con el tiempo, alcanzarían el estatus de culto. En 1976, protagonizó El alimento de los dioses, una adaptación de la obra de H.G. Wells dirigida por Bert I. Gordon, que le permitió consolidarse como un rostro habitual en el cine de serie B de la época. Poco después, participó en la coproducción italo-americana Starcrash, choque de galaxias, estrenada en 1978, un título representativo de la explotación del género espacial de finales de la década.
Durante los años ochenta, Gortner alternó su presencia en la gran pantalla con apariciones en la televisión. Participó en series de gran popularidad emitidas en España, como Falcon Crest, donde interpretó al personaje de Vince Karlotti. En el ámbito cinematográfico, uno de sus trabajos más recordados por los aficionados al género de terror tuvo lugar en 1983 con la película Mausoleum. En este filme, Gortner asumió el papel coprotagonista de Oliver Farrell, enfrentándose a una trama de posesiones demoníacas y maldiciones familiares. Su participación en Mausoleum es destacada dentro de su filmografía por ser una muestra representativa del horror sobrenatural de aquella década, cimentando su legado en el circuito del cine fantástico antes de que su actividad interpretativa disminuyera en los años posteriores para dedicarse a la producción de eventos benéficos.