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Manuel Balboa
Manuel Balboa fue una figura destacada en el panorama musical español de la segunda mitad del siglo XX, desarrollando una carrera polifacética que abarcó la composición sinfónica, la gestión cultural, la crítica musical y la creación de bandas sonoras para el cine. Nacido en A Coruña en 1958, inició su formación musical en Galicia antes de trasladarse a Madrid, donde completó sus estudios y consolidó su trayectoria profesional. En el ámbito de la música clásica contemporánea, sus obras fueron interpretadas en diversos festivales y auditorios, pero una parte significativa de su legado reside en su aportación a la industria audiovisual española, donde aplicó su conocimiento académico a la narrativa cinematográfica.
Su incursión en el cine se caracterizó por colaboraciones con directores que buscaban una identidad sonora específica para sus narrativas. Uno de sus trabajos más reseñables en el largometraje fue la composición de la banda sonora original para la película El baile de las ánimas, estrenada en 1993 y dirigida por Pedro Carvajal. En esta producción, Balboa demostró su capacidad para adaptar su lenguaje musical a las exigencias dramáticas del guion, contribuyendo a la atmósfera de la cinta. Su relación profesional con Carvajal fue una constante en su filmografía; previamente, ya había asumido la responsabilidad musical en Sabor a mí, lanzada en 1988. Asimismo, su trabajo se extendió a proyectos de índole literaria y televisiva, destacando su participación en la adaptación musical para la serie de películas Martes de Carnaval en 1991, basada en la obra de Ramón María del Valle-Inclán, lo que reafirmó su versatilidad para abordar clásicos de la cultura española trasladados al formato audiovisual.
Paralelamente a su labor creativa como compositor de cine y música de concierto, Balboa ejerció una influencia notable en la divulgación y gestión de la música culta en España. Desempeñó el cargo de jefe del departamento de Documentación y Archivo de la Orquesta y Coro Nacionales de España, una posición técnica desde la cual contribuyó a la preservación y organización del patrimonio musical de la institución estatal. También ejerció como crítico musical en publicaciones especializadas de prestigio como la revista Ritmo y en medios generalistas como el diario El Independiente, aportando análisis sobre la actualidad musical del país. Su actividad profesional se mantuvo activa hasta su fallecimiento en Madrid en 2004, dejando un catálogo de obras que integra tanto piezas de cámara y orquestales como partituras cinematográficas que forman parte de la historia del cine español de finales del siglo XX.