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Jamie Foreman
- 67 años (25-05-1958)
Jamie Foreman es un actor británico con una extensa trayectoria en cine y televisión, reconocido por su capacidad para interpretar personajes intensos y figuras del submundo criminal. Comenzó a cimentar su carrera en la industria del entretenimiento durante la década de los noventa, participando en producciones que definieron el cine británico de la época. Uno de sus primeros logros significativos fue su actuación en Los golpes de la vida (1997), el debut como director de Gary Oldman, un drama social crudo que recibió elogios de la crítica y permitió a Foreman demostrar su talento dramático. Poco después, formó parte del elenco de la aclamada producción histórica Elizabeth (1998), ganadora de varios premios internacionales.
Con el cambio de milenio, Foreman consolidó su presencia en el género de gánsteres y el thriller. Tuvo un papel en Gangster No. 1 (2000) y, posteriormente, participó en Crimen organizado (2004), dirigida por Matthew Vaughn, una cinta que se convirtió en un referente moderno del cine criminal británico. Su versatilidad le permitió trabajar con directores de renombre mundial, destacando su colaboración con Roman Polanski en la adaptación de Oliver Twist (2005). En esta película, Foreman interpretó al icónico villano Bill Sikes, ofreciendo una actuación que fue señalada por su presencia amenazante y fidelidad al tono oscuro de la novela. También incursionó en el cine de aventuras y fantasía con su participación en Corazón de tinta (2008).
En el ámbito televisivo, alcanzó una gran popularidad en el Reino Unido al unirse al reparto de la longeva serie EastEnders, donde interpretó a Derek Branning, un papel que mantuvo durante un periodo significativo y que reforzó su estatus en la cultura popular británica. Asimismo, participó en la emblemática serie de ciencia ficción Doctor Who. En una etapa más reciente de su carrera, Foreman regresó al género que le dio fama con su participación en Érase una vez en Londres (2019). En este largometraje, que explora el ascenso del crimen organizado en la capital británica durante la primera mitad del siglo XX, el actor aportó su experiencia para retratar la crudeza del hampa londinense, reafirmando su vigencia y especialización en papeles de carácter dentro de la industria.