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Gregg Toland
- 44 años (29-05-1904 - 26-09-1948)
Gregg Toland, nacido en 1904 en Illinois, es reconocido en la historia del cine como uno de los directores de fotografía más innovadores y técnicamente dotados de la industria estadounidense. Su carrera comenzó en la era del cine mudo como asistente, trabajando bajo la tutela de figuras como George Barnes. Gracias a su rapidez y habilidad técnica, Toland ascendió rápidamente, convirtiéndose en el operador jefe más joven de Hollywood en su momento. Durante la década de 1930, estableció una fructífera relación profesional con el productor Samuel Goldwyn, lo que le permitió experimentar con nuevas tecnologías de iluminación y lentes en una serie de producciones de alto perfil.
A mediados de la década de 1930, Toland ya era un nombre consolidado que buscaba constantemente romper con las convenciones visuales estandarizadas. En este periodo destacan sus participaciones en dramas románticos y de época, incluyendo su trabajo en El ángel de las tinieblas (1935), donde colaboró en la creación de una atmósfera visual distintiva que preludiaba su dominio del contraste y la composición. Su reputación siguió creciendo con trabajos en cintas como Los miserables (1935) y Callejón sin salida (1937), demostrando una versatilidad que le permitía adaptarse a diversos géneros sin sacrificar su búsqueda de la nitidez y la profundidad.
El año 1939 marcó un punto de inflexión crítico en su trayectoria, culminando con la obtención del Premio de la Academia a la Mejor Fotografía en Blanco y Negro por su labor en Cumbres borrascosas. En esta etapa, Toland perfeccionó su colaboración con el director John Ford, resultando en obras visualmente impactantes como Las uvas de la ira (1940), caracterizada por una iluminación naturalista y expresiva, y Hombres intrépidos (1940). Estas producciones cimentaron su estatus como un maestro del claroscuro y la composición narrativa.
Sin embargo, su contribución más célebre a la industria llegó con su asociación con Orson Welles en Ciudadano Kane (1941). En esta película, Toland revolucionó el lenguaje cinematográfico mediante el uso extensivo de la "profundidad de campo" (deep focus), técnica que permitía mantener enfocados simultáneamente objetos en primer plano y en el fondo extremo. Además, implementó contrapicados extremos que requerían la construcción de techos en los decorados, una práctica inusual para la época. Tal fue la importancia de su aportación que Welles compartió con él la tarjeta de crédito final en pantalla, un gesto sin precedentes para un director de fotografía.
Durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió en la unidad de fotografía de la Marina, codirigiendo el documental El 7 de diciembre, que ganó un Óscar al mejor cortometraje documental. Tras la guerra, su último gran trabajo fue Los mejores años de nuestra vida (1946) de William Wyler, donde aplicó nuevamente su técnica de enfoque profundo para integrar a múltiples personajes en la narrativa visual sin necesidad de cortes excesivos. Gregg Toland falleció prematuramente en 1948 debido a una trombosis coronaria, dejando un legado técnico que transformó permanentemente la estética del cine moderno.
Filmografía
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