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Estelle Parsons
- Estados Unidos
- ·
- 98 años (20-11-1927)
Estelle Parsons inició su trayectoria profesional en el ámbito del periodismo y la televisión antes de redirigir su carrera hacia la interpretación, donde se consolidó como una figura respetada tanto en el teatro como en el cine. Formada bajo la metodología del Actors Studio, institución de la que más tarde llegaría a ser directora artística, Parsons irrumpió con fuerza en la industria cinematográfica estadounidense a finales de la década de 1960. Su talento para el drama y la creación de personajes complejos quedó patente en su interpretación de Blanche Barrow en la aclamada cinta Bonnie and Clyde (1967). Este papel supuso su consagración definitiva, otorgándole el Premio Óscar a la Mejor Actriz de Reparto y situándola en el punto de mira de la crítica internacional.
Tras este éxito inicial, Parsons demostró que su reconocimiento no era efímero al recibir una segunda nominación consecutiva a los premios de la Academia, esta vez por su trabajo en Rachel, Rachel (1968), película dirigida por Paul Newman. Durante los años siguientes, alternó su presencia en los escenarios de Broadway con producciones cinematográficas de diversos géneros, trabajando con directores de renombre. En la década de 1970, su filmografía se expandió con títulos como Nunca canté para mi padre (1970) y la comedia Por el bien de Pete (1974). Dentro de este periodo de actividad constante, destaca su participación en el drama Encuentro en Marrakech (1973), una producción dirigida por el veterano Robert Wise, donde Parsons formó parte del elenco de soporte en una historia ambientada en el norte de África.
A lo largo de las décadas posteriores, Parsons mantuvo una presencia constante en la industria, equilibrando papeles en cine y televisión. En la gran pantalla, el público pudo verla en producciones de gran presupuesto como Dick Tracy (1990), bajo la dirección de Warren Beatty. Sin embargo, para una nueva generación de espectadores, su rostro se hizo especialmente reconocible gracias a su trabajo en la televisión, destacando su papel recurrente y aclamado en la serie Roseanne, donde interpretó a Beverly Harris. Su longevidad profesional le permitió retomar este icónico personaje décadas después en la continuación de la serie, reafirmando su estatus como una actriz versátil y perdurable en la historia del entretenimiento estadounidense.