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ZINEMALDIA 2026. Cuando termina el sueño

ZINEMALDIA 2026. Cuando termina el sueño
Publicado hace 19 h

Cada año, volver a Donosti es una especie de oasis en el que refugiarnos del día a día y la rutina. O cambiar una rutina por otra que consiste en ver muchas películas, dormir poco y reencontrarte con personas a las que ves año tras año y que terminan creando esos momentos que hacen que el festival valga la pena. Puedes ver películas mejores o peores, pero las conversaciones, las risas y hasta las discusiones acaloradas —porque es que tú no has entendido la película— que se producen en las colas o alrededor de una mesa son, después de 22 años, la razón por la que quien esto escribe sigue deseando que llegue septiembre.

Y os cuento todo esto porque, como viene siendo habitual, la película encargada de inaugurar la 74ª edición del Festival de San Sebastián no ha terminado de convencerme. Fatih Akin abre la competición con Geister / Ghost Song, una historia que comienza cuando Farah (Mariam Dawoud) y Faris (Eren M. Güvercin), ambos de 20 años, se conocen en una fiesta de graduación. Una mirada parece suficiente para cambiarlo todo, pero Farah muere esa misma noche.

A partir de ahí comienza una historia de fantasmas. O no. Farah empieza a aparecerse en sueños a Faris y lo que inicialmente parece una historia romántica con elementos fantásticos va adquiriendo poco a poco un trasfondo más oscuro, en el que aparecen la culpa, la pérdida y la depresión. Un tema que el propio Akin termina subrayando con los mensajes sobre salud mental que acompañan los créditos finales.

Cuando la estética pesa más que la historia

La película tiene una fotografía en blanco y negro preciosista, llena de planos visualmente potentes que se disfrutan especialmente en pantalla grande. El problema es que, a medida que avanza el metraje, queda la sensación de que Akin busca en demasiadas ocasiones el plano bonito por encima del plano necesario.

Porque cuando dejamos a un lado ese envoltorio visual, la historia de amor adolescente resulta bastante más convencional, cargada de situaciones y clichés que ya hemos visto en otras películas. Incluso el origen migrante de los protagonistas parece utilizado únicamente para construir una escena concreta que podría haberse integrado de otra manera.

Conociendo al bueno de Akin, responsable de películas tan potentes como Contra la pared y Al otro lado, había cierta curiosidad —y también algo de miedo viendo la deriva de sus últimos trabajos— por descubrir qué nos depararía esta nueva película.

Y aunque Geister / Ghost Song tiene momentos inspirados y demuestra que Akin sabe aprovechar la pantalla grande para construir imágenes de enorme fuerza, termina siendo una película más preocupada por cómo contar su historia que por conseguir que esa historia nos importe realmente.

Cuando termina el sueño, queda la sensación de que también se ha quedado por el camino buena parte de la película.

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Escrito por

Professional Film Enthusiast. Redactor en @CINeol. Dicen que fuera de una sala de cine hay vida, pero yo creo que mienten!