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ZINEMALDIA 2026 | Cinco Minutos más: ¿repetimos?

ZINEMALDIA 2026 | Cinco Minutos más: ¿repetimos?
Publicado hace 23 h

Son muchos los comentarios que escuchamos después de ciertas proyecciones sobre las mal llamadas “películas ligeras”. Y es que, después de horas de cine intenso, dramas que te dejan mirando al infinito y películas que parecen tener como objetivo batir algún récord de duración, también es de agradecer encontrar de vez en cuando un oasis en el que meterte durante hora y media simplemente a pasarlo bien.


Y eso es exactamente lo que nos hemos encontrado con Cinco Minutos más, la nueva película de Javier Ruiz Caldera y la primera producción española que entra en competición en esta edición del Zinemaldia. Una película escrita por Berto Romero, que además se reserva un papel junto a Belén Cuesta y Javier Cámara.

La historia comienza cuando una pareja en crisis decide pasar un fin de semana romántico en una casa rural apartada del mundo con la intención de intentar arreglar lo suyo. Allí les espera el personaje de Cámara, con quien ya han tenido un pequeño encontronazo durante el camino sin que él sea consciente de quiénes son realmente sus nuevos huéspedes.

Y justo cuando parece que la cosa empieza a complicarse y el personaje de Cámara coge su coche para abandonar la finca… la película vuelve a empezar. O casi. Cinco minutos atrás.

Este es el punto de partida y, probablemente, lo más inteligente que puedo hacer es no contaros mucho más. La película está llena de detalles, giros y situaciones inesperadas que es mejor descubrir en la sala. Lo que sí os puedo adelantar es que os preparéis para una auténtica montaña rusa de géneros, momentos de tensión que terminan provocando carcajadas, humor negrísimo y soluciones a los problemas de la trama tan originales como propias de una mente ligeramente enferma.

Y funciona. Vaya si funciona.

Cinco minutos que dan para mucho

La película se sostiene sobre tres pilares que funcionan como un tiro. El primero es el guion de Berto Romero, capaz de combinar una ensalada de géneros bastante difícil de cocinar sin que se le corte la mayonesa. Cinco Minutos más juega con los viajes en el tiempo, pero les da una vuelta de tuerca interesante: cada salto tiene consecuencias y aquello que hacemos en esos cinco minutos termina afectando a todo lo que viene después.

Porque sí, estamos ante un divertimento y la película no pretende ocultarlo, pero entre carcajada y carcajada también deja caer algunas ideas sobre las consecuencias de nuestros actos, el egoísmo y aquello que podemos provocar en los demás cuando buscamos únicamente nuestro propio beneficio.


El segundo pilar es la dirección de Javier Ruiz Caldera, un terreno que conoce perfectamente después de trabajos como Spanish Movie, Promoción fantasma o Tres bodas de más. Aquí, además, encuentra en el recurso del plano secuencia una de sus mejores armas.

Cada salto de cinco minutos está rodado en plano secuencia, y el resultado no solo es visualmente llamativo, sino que convierte cada repetición en una pequeña coreografía. Los movimientos de los personajes, la cámara y los espacios están perfectamente medidos para que la tensión vaya creciendo mientras nosotros ya sabemos algunas cosas que los protagonistas todavía desconocen.

Y lo mejor es que ese recurso no está ahí únicamente para que quede bonito. Tiene una razón dentro de la propia historia que, evidentemente, no vamos a destripar.


Y el tercer pilar es el reparto. Belén Cuesta y Javier Cámara están especialmente bien, con una Cuesta que carga con buena parte de las situaciones que requieren mayor control interpretativo y un Cámara que construye desde el primer momento un personaje bastante perturbador.

Berto Romero, por su parte, se reserva probablemente el personaje que menos exigencia interpretativa requiere —quizás también conocedor de sus propias limitaciones—, pero sabe jugar sus cartas y, sobre todo, dejar que sean sus compañeros quienes sostengan los momentos más dramáticos o complicados.


¿Repetimos?

La respuesta del pase matutino fue bastante clara: carcajadas constantes y un público disfrutando como pocas veces durante estos primeros días de festival.

Y quizá eso sea precisamente lo que más se agradece de Cinco Minutos más. No pretende reinventar el cine, ni cambiar nuestra manera de entender los viajes en el tiempo. Quiere que pasemos 95 minutos disfrutando, riendo y preguntándonos qué demonios acaba de pasar.

Llegará a los cines en enero y, después de haberla disfrutado en Donosti, solo puedo recomendar que no la dejéis pasar.

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Escrito por

Professional Film Enthusiast. Redactor en @CINeol. Dicen que fuera de una sala de cine hay vida, pero yo creo que mienten!

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