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Venecia 2026. Día 10: fotos a contraluz

Venecia 2026. Día 10: fotos a contraluz
Publicado hace 20 h

Entre las películas que no hemos comentado hasta ahora, A Bit of Light, de Ali Asgari, nos ha parecido poca cosa. El punto de partida —un médico que, después de perder su consulta, decide quitarse la vida y pasa un último día con su familia— tiene una evidente carga emocional y política, pero la puesta en escena resulta demasiado estática. Tan contenida que termina siendo inane: la película parece confiar tanto en la sobriedad que acaba dejando poco espacio para que las emociones respiren.

Back to Buenos Aires, de Marco Bechis, parte de una temática con gancho y encuentra en su protagonista uno de sus principales argumentos. Hay material para construir un relato potente alrededor de la memoria, la identidad y las heridas que deja el pasado, pero el desarrollo se queda corto. La película funciona mejor como planteamiento que como largometraje de competición y termina dejando la sensación de que había una historia más ambiciosa esperando dentro de ella.

Dio Ride, de Giovanni Veronesi, ha ejercido de correcta clausura de la Mostra. Un relato ambientado en el siglo XVII alrededor de un fraile que predica un cristianismo cercano y alegre y que acaba convirtiéndose en una amenaza para quienes gobiernan desde el miedo. Sin necesidad de revolucionar nada, la película se sostiene gracias a unos protagonistas muy solventes, con Pierfrancesco Favino y, especialmente, Silvio Orlandodisfrutando de un material que parece hecho para él. Y nosotros, como siempre, en el equipo de Silvio Orlando.

Escrito por

Fincheriana (en plena crisis de identidad) replicante de la familia Corleone.