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Venecia 2026 – Día 04: Primetime. Deje fuera sus principios y pase

Venecia 2026 – Día 04: Primetime. Deje fuera sus principios y pase
Publicado hace 1 d

Lance Oppenheim debuta en la competición de Venecia con un retrato del ascenso y caída del periodista Chris Hansen. Una cinta que no termina de encontrar la forma de trasladar su historia a la gran pantalla.

Lance Oppenheim llega por primera vez a la competición de la Mostra después de haberse labrado una carrera especialmente interesante en el terreno documental. Su mirada hacia comunidades y personajes situados en los márgenes de la realidad estadounidense le ha permitido construir una filmografía atenta a los comportamientos humanos y sus contradicciones. Primetime, sin embargo, es un proyecto diferente: una incursión en la ficción inspirada en la historia real del periodista Chris Hansen, convertido durante años en uno de los rostros más reconocibles de la televisión estadounidense gracias a sus acciones encubiertas. Ganador de varios premios Emmy y considerado uno de los impulsores de este tipo de formatos, Hansen construyó su carrera persiguiendo una idea muy concreta: llegar al primetime. Y terminó convirtiendo esa ambición en una obsesión.

La película se centra en su ascenso y posterior caída en NBC, pero sobre todo intenta radiografiar el carácter de un hombre situado en algún lugar entre el narcisismo y el egoísmo. Robert Pattinson tiene momentos verdaderamente buenos, especialmente cuando su personaje se encuentra lejos del plató y deja entrever las grietas detrás de la personalidad televisiva. Sin embargo, su trabajo termina atrapado en una producción deliberadamente feísta y caótica que nunca parece encontrar su lugar. Oppenheim intenta llevar la televisión al cine, pero no termina de acertar con las formas: más que conseguir ese necesario traspaso, la fotografía y el diseño de producción generan un artefacto visual que no acaba de encajar con la propia naturaleza cinematográfica de la propuesta.

Oscura, caótica y por momentos directamente incómoda, Primetime no consigue transmitir del todo la dimensión de lo que consume a su protagonista. La película parece compartir con Hansen algunos de sus defectos: está tan empeñada en alcanzar una determinada intensidad que termina perdiendo de vista aquello que debería hacer interesante el camino. El resultado es desigual y acaba resultando algo molesto para el espectador, no tanto por lo que cuenta como por la manera en que decide hacerlo.

La comparación con Ink, vista apenas unos días antes en esta misma edición, resulta inevitable. Danny Boyle trasladaba con mucha mayor eficacia al cine la degradación de los medios y la transformación de la información en mercancía. Aquí, la lucha por el primetime termina reducida al retrato de una fijación sin demasiada profundidad alrededor. Y una sospecha que esa superficialidad, más que una decisión consciente, es precisamente uno de los principales problemas de la película.


Escrito por

Fincheriana (en plena crisis de identidad) replicante de la familia Corleone.