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Venecia 2026 – Día 03: 15/18, crecer sin red

Venecia 2026 – Día 03: 15/18,  crecer sin red
Publicado hace 19 h

La nueva película de Cédric Kahn se acerca a la adolescencia y la salud mental desde la honestidad, sin efectismos pero sin respuestas tranquilizadoras.

Cédric Kahn siempre me ha parecido un realizador solvente. Un director capaz de moverse con seguridad en terrenos muy diferentes, aunque pocas de sus películas habían conseguido fascinarme realmente. Hasta que llegó El caso Goldman. Allí encontré una realización enérgica, precisa y capaz de convertir la palabra en acción cinematográfica. Por eso 15/18 despertaba cierta curiosidad, pero también algunas dudas. El acercamiento a la adolescencia y, más concretamente, al ala de psiquiatría infanti de un hospital, es un terreno particularmente delicado. Dudas que, afortunadamente, la película termina disipando.

Sus protagonistas son adolescentes atravesados por traumas muy diferentes. A su alrededor, un equipo médico permanentemente sobrepasado intenta hacer lo que puede con unos recursos y un tiempo que nunca parecen suficientes. Uno de los grandes aciertos de Kahn es precisamente no romantizar la labor de quienes trabajan allí: no hay héroes de bata blanca capaces de salvarlo todo, sino profesionales que acompañan, se equivocan y llegan hasta donde pueden. Otro acierto es su acercamiento a la salud mental. No hay condescendencia ni juicios previos, pero tampoco una voluntad de embellecer el sufrimiento. Una caída fácil para este tipo de relatos sería recurrir al efectismo; 15/18 consigue evitarla. Por cierto: el título hace referencia a la franja de edad de los protagonistas.

La dirección de actores es excelente y el conjunto funciona como un grupo humano antes que como una colección de casos clínicos. Kahn sabe además cuándo abandonar la tentación de explicarlo todo. En su tramo final concentra la atención en dos de esos personajes y renuncia, acertadamente, a cerrar todas las historias que ha ido planteando. Es una decisión valiente y coherente con la propia película: la vida no ofrece conclusiones ordenadas y, para muchos de estos jóvenes, tampoco parece haber un futuro prometedor y luminoso esperando a la vuelta de la esquina.

Rodada y montada con oficio, 15/18 evidencia la necesidad de acercamientos sinceros a la juventud. La película pone rostro y cuerpo a una realidad que la frialdad de las estadísticas lleva tiempo señalando: el abuso sexual contra menores no es una excepción, sino un problema sistémico. Kahn no convierte esa realidad en un discurso ni hace de ella una bandera, pero proporciona material más que suficiente para la reflexión. Sin subrayados innecesarios y sin soluciones milagrosas, la película recuerda algo incómodo: a veces, mirar de frente ya es una forma de empezar a hacerse preguntas.


Escrito por

Fincheriana (en plena crisis de identidad) replicante de la familia Corleone.