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Rueda de prensa Al final del camino

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Evelio Barbero, 03/04/2009
Como viene siendo habitual en las ruedas de prensa de películas españolas, el productor, en este caso Gonzalo Salazar-Simpson, hizo las veces de presentador de la misma hablando de lo duro que fue el rodaje itinerante con los cambios metereológicos propios de la zona, y aprovechó para dar la gracias a los patrocinadores antes de pasar el micrófono a Roberto Santiago, director de la película.

Roberto Santiago: La película nace hace dos años y medio cuando recibí una llamada de Gonzalo. Me dijo que tenía una historia que era una comedia romántica que ocurría en el camino de Santiago y me enseñó un primer borrador que había escrito Javier Gullón, un guionista estupendo. Cuando lo leí, lo primero que me llamó la atención, investigando un poco, es que prácticamente ninguna película española se haya rodado en el camino de Santiago. El camino de Santiago tiene para cualquier director de cine, desde el punto de vista visual y desde el punto de vista narrativo, todos los atractivos posibles. Desde el punto de vista visual, si el cine son imágenes ante todo, ya te está regalando un montón de imágenes de paisajes, de ríos, del propio camino, albergues, montes, etcétera, etcétera. Y luego, desde el punto más importante narrativo y dramático, como director, siempre que trabajas en un guión o en una película, lo que quieres es que tus personajes recorran un camino emocional, y que al final de la película, sean distintos a como eran al principio. El hecho de que la película transcurra en el camino de Santiago, hace que ese camino físico que recorren nuestros personajes también les haga cambiar por dentro.
Después de pensar en esto y después de pensar que llevaba tiempo con ganas de hacer una comedia romántica, le dije que sí a Gonzalo, cogimos el coche y nos fuimos a la parte gallega del camino de Santiago que es donde ocurre esta historia. Recorrimos esos albergues, ese camino y llegamos hasta la catedral de Santiago en la plaza del obradoiro, y en aquel viaje, creo que de manera inequívoca, los dos decidimos que valía la pena embarcarse en la aventura de hacer esta película. Estamos en una primavera que ha empezado muy bien para el cine español. Por primera vez en mucho tiempo, dos películas españolas están entre las más vistas y esperamos que Al final del camino se una a este buen arranque de primavera del cine español, y que después de semana santa también esté entre las más taquilleras.
Antes de pasar al turno de preguntas, Roberto Santiago quiso hablar de cómo realizó el proceso del casting:
R.S.: Aunque la película ocurre en el camino de Santiago no es una película sobre el camino de Santiago. Es una película eminentemente de personajes, y por lo tanto, el alma de la película son los actores que nos acompañan hoy aquí y a los que yo, ya no darles las gracias, sino decirles que ha sido un auténtico privilegio. Cuando uno sueña con un casting, como director, muy pocas veces tiene la suerte de que luego realmente ese casting, se convierta en realidad. Es la tercera vez que trabajo con Fernando Tejero, tras El penalti más largo del mundo y El club de los suicidas, y cuando escribí el personaje de Nacho, lo escribí pensando en él. Fernando le ha dado al personaje una humanidad y una ternura que me parece esencial en este caso. Siempre consigue una empatía con los espectadores haciendo estos antihéroes, estos personajes perdedores que luchan por salir adelante a pesar de que lo tienen todo en contra, creo que Fernando lo hace mejor que nadie en el mundo. El hecho de que esté Malena Alterio con nosotros, hay que agradecérselo. Tuvimos muchas dudas al principio con lo de Fernando y Malena juntos otra vez. Han sido una de las parejas más populares en este país en la televisión y el hecho de que repitieran juntos, era muy atractivo por un lado, pero también era un riesgo por otra parte. Todas las dudas que pude tener se me disiparon el primer día que entraron a ensayar y les vi juntos. Fernando es muy buen actor, Malena es muy buena actriz, pero cuando están juntos son aún mejores. Esa es mi opinión, y el hecho de trabajar con los dos a la vez, para mí ha sido de verdad una enorme fortuna. Luego están aquí, Javier Mora, del que me siento como un padre orgulloso porque es la primera película que hace y creo que va a hacer muchísimas más, va a ser uno de los actores con su enorme energía y su vitalidad que va a estar en el cine español en los próximos años y que esta sea su primera película, a mí me hace sentir muy orgulloso. A su izquierda está Luís Callejo, al que conozco desde hace muchos años. Nos conocimos en un taller de interpretación y en la primera escena que hicimos juntos yo le dije a Luís que si tenía la suerte de rodar alguna película en mi vida, y el quería, estaría en esa película. Desde entonces he rodado tres películas y en las tres ha estado presente. Para mí es un animal cinematográfico, uno de los mejores actores que tenemos en este país al que agradezco que esté aquí, en este caso en un personaje pequeño pero igual de importante. El personaje que interpreta Jorge Monje que es el personaje de Frank, para mí es el más difícil de toda la película. Hicimos un casting muy grande, vimos a muchos actores y Jorge hizo unas pruebas fantásticas. Es un personaje muy complicado porque está muy al servicio del personaje de José, al que interpreta Javier Gutiérrez, y había que conseguir darle visibilidad desde ese sitio, y creo que Jorge lo hace con una emoción, con una verdad y con una comicidad fantástica. En algunos de los mejores momentos de la película está Jorge y le doy las gracias. Con Javi Gutiérrez, en fin, trabajé con él en El penalti más largo del mundo, le sigo como un fan total cada vez que le veo en cine, en teatro o televisión. Javi es un actor que siempre te está proponiendo cosas en los ensayos, durante el rodaje, te vuelve un poco loco, te marea, pero hace que su personaje, la secuencia y todas las situaciones, crezcan. Por eso también le agradezco que haya estado aquí. Y luego Cristina Alcázar, de la que estoy enamorado profesionalmente y personalmente también. Cristina es una actriz muy generosa que consigue algo muy difícil de conseguir, y es que cuando está en escena, los demás actores, desde mi punto de vista, son mejores actores y eso es muy difícil de conseguir. Le doy las gracias por esta generosidad y este derroche.

Y terminó la presentación hablando de lo que significa la película para él.
R.S.: En definitiva, creo que Al final del camino es una comedia muy optimista. Las películas normalmente responden a un estado de ánimo y generalmente es un estado de ánimo del director. Yo en este caso tenía muchas ganas de hacer una película que fuera muy optimista, que de verdad provocara esa sensación en el espectador cuando salga del cine de decir: merece la pena hacer el camino de santiago, merece la pena enamorarse, merece la pena ir al cine, merece la pena vivir en definitiva. Y creo que esta comedia tan optimista ha sido el objetivo que todos hemos querido lograr en la película y yo estoy contento porque creo que lo hemos conseguido. Espero que a partir del 8 de abril, los espectadores también lo piensen así y vayan a verla.
- Roberto, has hablado de cuando fuisteis a visitar el camino de Santiago a investigar sobre el terreno. ¿Cambió mucho la historia del primer tratamiento? También me llama la atención que repitas con muchos de los actores. ¿Te hace sentir más seguro?
Roberto Santiago: Empezando por la segunda pregunta, yo diría que a mí lo que más me gusta de esta profesión, con muchísima diferencia, no es el trabajo del guión ni el trabajo de montaje. Lo que más me gusta con diferencia es el trabajo con los actores, y me pasa una cosa en el 99% de los casos. Me gusta tanto el trabajo con estos actores que a mí me gustaría repetir con todos los actores con los que trabajo y me siento muy mal cuando estoy haciendo una película y pienso que no puedo meter a todos los actores con los que he trabajado en películas anteriores. En este caso, repito con varios de ellos como bien dices, hay algunos con los que nunca había trabajado como es el caso de Jorge Monje por ejemplo. Me parece que en la combinación de ambas cosas está la virtud. También en la combinación de encontrar caras que sean más conocidas con actores que a lo mejor no lo son tanto. Yo repetiría con todos ellos. A mí me encantaría seguir haciendo películas con todos los que están aquí a mi lado. Son actores además que han hecho un derroche de trabajo no ya en el rodaje, sino también en los ensayos, y creo que han conseguido algo para mí muy importante y es que todos empujan en la misma dirección. Eso se ha conseguido a base de ensayar y de crear una energía común entre todos.
Respecto al guión, el primer borrador me lo pasó Gonzalo (Salazar-Simpson). Lo había escrito Javier Gullón y era una comedia romántica en el camino de Santiago, pero luego hicimos muchas versiones, cambió mucho. Creo que escribí más de veinte versiones. Surgió la historia del gurú, de Olmo, que es el detonante de la película en realidad este personaje que interpreta Darío Peretti que no ha podio estar hoy aquí con nosotros por encontrarse en Buenos aires. Para mí Diego ha sido uno de los mayores regalos de esta película. Y efectivamente se me ocurrió la idea de que fueran todos parejas que están en crisis. Entonces, la frase “estar en crisis” tenía una connotación distinta a la de octubre con esa crisis financiera mundial. Una vez más, la realidad superaba a la ficción y ahora tiene otra lectura distinta. El guión cambió muchísimo, es una historia que habla de crisis de pareja, de eso que es tan difícil que es estar uno solo, pero de lo que es más difícil todavía, que es estar con alguien, compartir la vida con otra persona. En ese sentido alguien decía que solo hay dos tipos de parejas: las que acaban mal y las que se separan (risas). Yo creo que la película ofrece una vía intermedia, que no digo que acabe bien ni mucho menos, pero que encuentran una manera peculiar de entenderse.
- ¿Qué dificultades habéis encontrado a la hora de hacer esta película?
R.S.: Dificultades ha habido muchas. El hecho de ser una película que se ha rodado de verdad en el camino de Santiago, algo que era esencial al tener muchos planos generales, el hecho de ser todo en exteriores, ha sido un rodaje muy duro. Ha sido un rodaje de más de doce horas diarias en el que sobre todo, siempre había una tensión constante que es la siguiente: sabíamos que en la localización donde estábamos rodando un día, ya nunca más íbamos a volver a estar. Cuando ruedas en un plató, si algo no te sale bien o no te quedas satisfecho, vuelves al día siguiente y no pasa nada. En este caso sabíamos que cada día teníamos que hacer toda la secuencia de esa localización porque no íbamos a volver a pisarla. En ese sentido, ha sido una localización muy dura, con un equipo de rodaje absolutamente involucrado que ha puesto algo más de lo profesional. A un equipo le puedes pedir profesionalmente todo, pero en este caso, se han dejado una parte personal que la ponen o no la ponen, y en este caso ha sido así. Para los actores también ha sido un rodaje peculiar en el sentido de que ha sido un rodaje muy de convivencia, porque estábamos allí en el camino de Santiago y después de rodar, estábamos todos durmiendo en los albergues del camino, etcétera, con lo cual la parte más dura del rodaje tenía luego una parte más lúdica y divertida (los actores asienten).
Malena Alterio: Ha sido duro pero divertido.
Javier Gutiérrez: ¡Y gastronómico!
R.S.: Y gastronómico, sin duda, porque en Galicia, los placeres gastronómicos, desde luego en cualquier sitio donde entrábamos en el camino, ha sido el mejor catering que hemos tenido jamás con diferencia. Ha sido un rodaje muy emocionante y que nos ha unido a todos mucho. Yo al menos lo recordaré para siempre.

- Malena, Fernando, ¿podéis contar un poco como ha sido volver a trabajar juntos?
Malena Alterio: Ha sido una delicia, como siempre. Con Fernando tengo una química ya… Nos conocemos desde hace diez años, nos hemos formado en la misma escuela, hablamos el mismo idioma y es muy agradable trabajar con él. Ya nos conocemos, sabemos nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestras flaquezas, somos los dos muy inseguros y nos lloramos él en mi hombro y yo en el suyo. La verdad es que me encanta trabajar con él sobre todo porque siento que yo le gusto (risas) y a mí me gusta él y eso me da una libertad que no me pasa con todo el mundo. Es cierto que al principio cuando surgió el proyecto yo tenía dudas con respecto a qué iba a pensar la gente de volver a juntarnos y tal, pero una vez que me lancé, dije “venga vamos” y cuando ves la película, pienso que no tiene nada que ver con los personajes que interpretábamos en la serie. Es otra manera y es otra historia y me quedé muy tranquila porque pensé que yo con Fernando puedo trabajar mucho y eso me da mucho alivio. Habíamos trabajado juntos ya en Torremolinos 73 y en Días de cine, y también en una obra de teatro, pero no como pareja. Esto se asemejaba más a los personajes de Aquí no hay quién viva.
Fernando Tejero: Yo no tengo ninguna duda de que Malena es una de las mejores actrices de este país, no porque lo diga yo, es así.
M.A.: Gracias (risas).
F.T.: No tengo ninguna duda de que difícilmente volveré a tener otra compañera como ella, tan generosa, con la que tengo tanta complicidad, con mirarla a los ojos me pasan muchísimas cosas y todas bonitas. Es muy difícil odiarla y hasta eso se consigue trabajando con ella. Yo firmaría ahora mismo aunque fuera a ser muy pesado para el público, un contrato para trabajar toda la vida con Malena Alterio.
- ¿Nos podríais contar el resto del equipo como os involucrasteis en el proyecto?
Javier Gutiérrez: Para mí siempre es un placer volver a trabajar con Roberto, un director que domina como pocos en este país la comedia y que trabaja como nadie con los actores. A mí me interesa mucho, además de la historia y el personaje, tener una buena sintonía con el director. Creo que es vital en el proceso del trabajo. En España, como el tiempo es dinero, se ensaya muy poquito y sacamos tiempo de donde no lo había para trabajar, y en mi caso, negocié mucho con él. Algunas veces le llevé al huerto y otras veces no conseguí lo que quería pero es un lujo trabajar con él y allá donde Roberto haga una película, iré de cabeza.
F.T: A mí no me gusta trabajar con Roberto (risas). En esta ocasión me mandó un paquete bomba a casa y me dijo que si no trabajaba con él, lo hacía estallar. A mí simplemente, el día que Roberto haga una película y no me llame… (risas) para mí va a ser un trauma de los gordos. Voy a pensar que ya no le gusto, que se ha olvidado de mí.
R.S.: Te llamaré, no te preocupes (risas).
F.T.: La verdad es que es muy evidente que es un placer trabajar con él. Ya cuando me llama casi le digo que sí a ciegas. Somos como un matrimonio. Todavía no hemos conseguido odiarnos. Yo como el bolero: si tú me dices ven, lo dejo todo.
Javier Mora: A mí me llega el proyecto porque estaba haciendo una serie con Roberto Santiago y me planteó que iba a hacer una película, y que había un personaje que en principio tenía pensado para otra persona que al final no pudo ser, y me planteó en un momento de parón de la serie, abordar el proyecto. Me presentó al personaje y lo que más me atraía de todo, aparte de trabajar con él y hacer mi primera película, era que mi personaje se distanciaba mucho del personaje que hacía en la serie. Eso me atraía así como la transformación física que traté de trabajar, porque al principio, el primer día que fui a probarme la ropa, Roberto no me veía mucho y me pidió una serie de cosas físicas y me encantó hacerlo. Me encantó el trabajo y hoy día me siento muy orgullo de pertenecer al proyecto.
Cristina Alcázar: Yo no sé como me llegó, pero me llegó de repente y con Roberto no tengo ninguna duda. Como decía Javier (Gutiérrez), creo que es un gran director de actores y como es mi tercera película con él, sabe sacarme todo, y si no me lo saca, es porque yo soy incapaz. Aquí donde le veis a Roberto, hace cursos de interpretación como nosotros, es uno más y eso se nota muchísimo a la hora de trabajar.
Jorge Monje: A mí me convocó Roberto Santiago para una prueba tradicional a la que fui con más miedo vergüenza, y cuando llegué allí me encontré con Javier Gutiérrez con lo que me acojone aún más (risas) al ver con quién tenía que hacer la prueba. Me fui de allí pensando que no me iban a pillar por las historias que se te montan en la cabeza, pero resultó que sí y a partir de ahí se convirtió en un placer. Todo lo demás fue coser y cantar y comer de puta madre (risas).
J.G.: ¡Estamos hablando de la dureza del rodaje como si hubiéramos ido a Vietnam! Hemos ido a Galicia que es un auténtico placer. Yo como gallego del equipo digo que hagamos más cine en Galicia.
R.S.: La verdad es que nos trataron muy bien en Galicia. Rodamos en el camino de verdad. Los peregrinos que se ven en la película son gente de allí y todos se involucraron en todo. El rodaje en Galicia ha sido fabuloso y estoy deseando volver a rodar allí de nuevo.
- En el capítulo de agradecimientos aparece Fernando León de Aranoa.
R.S.: En los agradecimientos de todas mis películas aparece Fernando León. Es uno de mis mejores amigos, estudiamos cine juntos y todos los guiones que escribimos, tanto los que escribe él como los que escribo yo, nos los intercambiamos, nos aconsejamos, nos ayudamos y aparece en los agradecimientos porque ha colaborado, ha puesto su granito de arena. Es un gran amigo y una de las personas que más admiro de este país. De hecho, Fernando León fue la primera persona que me habló de Fernando Tejero de cuando hicieron Los lunes al sol, donde tenía un papel pequeño pero fantástico.
- Roberto, ¿Cómo ves el cine español actual?
R.S.: Pienso que tenemos que ser autocríticos e intentar hacer mejores películas sin ninguna duda, yo el primero. Aparte de eso, creo que hay muchos problemas ajenos al cine español que creo que deberían contribuir un poquito a que la gente vaya a ver películas españolas. En general creo que los medios no ayudan mucho a la hora de que se critica que las cintas españolas no son comerciales, y cuando sale una película comercial, se critica que la película es mala y demasiado comercial. Me parece que es difícil encontrar el equilibrio. Decía que ha empezado la primavera muy bien para el cine español y tengo la sensación y el deseo de que este va ser un buen año para nuestro cine.
- Para terminar, ¿Algún miembro del equipo había hecho el camino de Santiago o tiene intención de hacerlo después del rodaje?
R.S.: Hay uno que ha hecho la promesa de que si la película funciona bien, hará el camino (risas).
F.T.: Sí, he dicho que si la película funcionaba, haría el camino de Santiago. Lo que no he dicho es la cantidad que espero que recaude (risas).
R.S.: Decía que el rodaje fue duro por cuestiones climatológicas y el director de fotografía, la jefa de producción y yo mismo, hicimos la promesa de que si terminábamos el rodaje en el tiempo previsto, haríamos el camino y este año vamos a cumplir la promesa.
- Os vais todos y así rodáis otra película.
R.S.: ¡Pues no es mala idea! La haríamos encantados.