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Reflexiones de un guionista en Sitges. Parte VII: El Hombre Menguante
Carlos García Porcel, 31/10/2025
Mi objetivo principal en estas reflexiones —además de nutrir con contenido a CineOL— es retarme a analizar las películas desde la mirada del guionista. Identificar puntos de giro, estructuras narrativas, arcos de transformación… todos esos recursos que usamos los juntaletras para construir un guion con coherencia dramática.
Así que, si me permitís, voy a “jugar” un poco con El Hombre Menguante (dirigida por Jan Kounen y escrita por Christophe Deslandes junto al propio Kounen, basada en la novela original de Richard Matheson), una cinta de ciencia ficción, aventuras y existencialismo, y título autoexplicativo. Aunque conocía de forma vaga la existencia de una película antigua con el mismo nombre —y como todo hijo de vecino, la escena del hombre contra la araña— no sabía que esta versión era un remake. Mi costumbre de entrar a las películas de Sitges sin saber nada tiene sus alegrías y sus disgustos.
El juego consiste en enseñar mis cartas y explicar, de forma esquemática y saltándome muchos pasos, en qué me fijo para analizar una película.
Premisa / Sinopsis
¿Cuál es el argumento de El Hombre Menguante?
Paul (interpretado por el carismático Jean Dujardin… ¿no os recuerda a un actor de cine clásico?), es un hombre de vida ordenada y feliz que comienza a menguar paulatinamente. Cada día pierde unos centímetros de altura, lo que le obliga a adaptarse a su entorno habitual. Un día queda atrapado en el sótano de su casa y lo dan por desaparecido. A partir de ahí, deberá sobrevivir a los retos y peligros que le plantea su cada vez más reducida estatura.
🧠 Historia y mensaje
¿De qué va realmente? ¿Qué quiere transmitir?
El tema principal es la identidad y la memoria, no como hechos individuales, sino como legado. Paul teme desaparecer, no solo físicamente —algo que parece irreversible— sino también en el recuerdo de los suyos. En especial, de su hija. El mensaje podría resumirse así: somos seres finitos, y nuestras acciones son nuestro único legado.
💡 Originalidad
¿Aporta un enfoque novedoso?
Aunque desconocía que era un remake —y creo que las películas deben valorarse por sí mismas— me pareció una historia creativa. En un análisis más técnico, el punto de vista del analista debería ser mínimo, pero aquí confieso que la película me tocó la patata. Porque me identifico con el personaje: hombre, mediana edad (¡aún joven, eh!), casado, con hijos, vida normal… Sí, el enfoque es normativo, pero todavía hay espacio para protagonistas como Paul.
🎭 Género y tono
¿En qué género se enmarca y cómo se sostiene?
Es, ante todo, una película de aventuras. El protagonista debe superar retos y obtener recompensas. Si falla, muere; si acierta, avanza. Los desafíos son físicos y requieren habilidades: saltar, correr, atacar, defenderse, resguardarse…
El tono es ligero, sin caer en lo cómico. No hay tragedia ni supervivencia extrema, pero tampoco es un paseo. Hay una capa metafísica, explotada sobre todo en la voz en off (bien justificada), que aporta solemnidad y filosofía, en sintonía con el destino del protagonista.
🌍 Contexto
¿Es coherente el mundo creado?
¿Podría contarse esta historia en otro tiempo o universo y seguir funcionando? Sí. Esa es una de las virtudes del concepto: puede adaptarse a cualquier época, lugar o protagonista. ¿Es esta versión la mejor posible? Difícil de decir, pero creo que es una elección acertada.
Paul vive una crisis de los 50 (sí, los hombres tenemos crisis cada 10 años y eso nos hace súper especiales…), en un contexto social de clase media-alta que le permite tener, por ejemplo, un sótano. La localización —y sus habitantes— funcionan como un personaje más. Y no uno cualquiera: el antagonista.
⏳ Información y ritmo
¿La trama se sigue con claridad y mantiene el interés?
Sí. Desde el inicio se establece la urgencia de cada fase de mengua. Te preguntas constantemente qué más puede pasar si sigue perdiendo centímetros. Cada día es diferente y más desafiante.
Aquí destaco un recurso clave del guionista: el planting, también conocido como la pistola de Chéjov. Según Wikipedia, este principio postula que cada elemento en la narración debe ser necesario e irremplazable, o de lo contrario debe eliminarse. Por ejemplo, si aparece un arma, debe dispararse en algún momento.
Este principio permite llenar la película de acciones causales que generan satisfacción en el espectador. Ahí están el gato, la araña, la casita de muñecas… Sembrar para luego recoger.
👥 Personajes
¿Son empáticos, funcionales, complejos?
En este caso, el análisis se centra en Paul/Jean Dujardin/el hombre menguante, amo y señor de la cinta. Todo el conflicto gira en torno a él, y es quien sufre las consecuencias más visibles.
Es un hombre feliz, responsable, enamorado de su esposa y atento a su hija. Se permite placeres mundanos como nadar en el mar o beber vino en las comidas (es francés, qué le vamos a hacer). Antes de su situación extraordinaria, no enfrenta grandes conflictos: quiere estar presente como empresario, esposo, padre y persona.
Hay, sin embargo, un par de escenas que, con sutileza, justifican sus decisiones posteriores. Me refiero a las que comparte con su hija, Mia. Tras un día sin su padre (p*** capitalismo), la niña le pide jugar o que le cuente un cuento. Paul, cansado, duda. Pero su mujer, Elise, insiste. Él accede. Es una escena cotidiana, nada extraordinaria, pero resume la película entera: esos momentos son los que debemos aprovechar, porque poco a poco nos iremos, y el recuerdo será quien nos construya como personas.
Podría hablar de la producción (muy buena), los diálogos (breves, costumbristas, necesarios), o incluso de los errores… pero eso lo dejo para otra ocasión.
Me voy, que menguo.
