Cannes 2026. John Lennon vs la IA

El documental John Lennon: The Last Interview como extraño fruto artificial de nuestro tiempo.
El 8 de diciembre de 1980, John Lennon y Yoko Ono recibieron en su apartamento del Dakota a un pequeño equipo de la cadena de radio RKO para hablar de Double Fantasy, el disco que acababan de publicar. Los periodistas tenían instrucciones precisas: nada de preguntas sobre los Beatles, nada del pasado. Lo que siguió fue una conversación de casi tres horas en la que Lennon habló de paternidad, de amor, de política, de su regreso a la música tras cinco años de silencio. Él mismo sacó los Beatles, de forma natural, como quien no puede evitar volver a casa. Unas horas después, a la vuelta del estudio de grabación, le dispararon frente a su edificio.
Que esa entrevista existiera solo en audio era el punto de partida —y el reto fundamental— para Soderbergh. ¿Cómo convertir en cine algo que no tiene imagen? La respuesta más obvia sería tirar de archivo fotográfico, de grabaciones de la época, de material documental. Soderbergh opta por eso, sí —más de mil fotografías y fragmentos de vídeo—, pero también por algo más polémico: usar imágenes generadas con IA, en colaboración con Meta, para ilustrar los momentos más abstractos de la conversación. El director asegura que ese material representa solo el diez por ciento del metraje. El problema es que ese diez por ciento hace un daño desproporcionado al conjunto.
Hay momentos directamente problemáticos. Cuando Lennon habla de masculinidad y de su papel como padre, las imágenes generadas que aparecen son de hombres prehistóricos. La asociación no solo no añade nada: molesta. Y esa sensación se repite cada vez que la IA entra en escena: la impresión es la de estar viendo un proyecto de fin de carrera en el que el estudiante quiere demostrar que domina todas las herramientas que le han puesto a su disposición. Lo cual sería comprensible en un debut, pero resulta difícil de entender viniendo de un realizador con la trayectoria de Soderbergh —ganador de la Palma de Oro en 1989 con Sex, Lies and Videotape, y con una de las carreras más versátiles del cine contemporáneo—. Su libertad creativa es indiscutible. El resultado, en este caso, es una mélée de imágenes que no acompañan a lo que oímos. El festival que abrió con el “Fu*k AI” de Del Toro alberga, en sus proyecciones especiales, una película que es exactamente el tipo de uso que preocupa.
Y sin embargo. Lo importante de John Lennon: The Last Interview no son las hazañas generativas, sino la entrevista misma. Oír al Lennon maduro hablar de su regreso a la música, de su amor por Nueva York, de lo que significa ser padre y pareja, tiene una densidad emocional que ninguna imagen artificial puede ni debería intentar igualar. Pero la gran revelación es Yoko Ono, siempre vilipendiada por los fans de la banda de Liverpool, siempre reducida a un papel que nadie le asignó. Escucharles juntos —como dúo de caracteres, como pareja intelectual y artística— es lo que convierte esta entrevista en algo que merece existir en cualquier formato. Que el formato elegido le reste en lugar de añadirle es, en definitiva, la verdadera lástima de la película.
Escrito por
Fincheriana (en plena crisis de identidad) replicante de la familia Corleone.