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Cannes 2026. Dia 2: primeros disparos de la competición

Publicado hace 12 horas
Cannes 2026. Dia 2: primeros disparos de la competición

La competición oficial arrancó con dos películas que comparten protagonistas femeninas y ópticas muy distintas sobre lo que significa existir en una sociedad que te pide que te adaptes. Sendas obras, una francesa y una japonesa, revelan que el patriarcado y sus consecuencias cruzan fronteras con facilidad.

Nagi NotesFukada Koji

Sensible y pausada, Nagi Notes no es apta para quienes necesitan estímulos constantes. Los tiene, pero los despliega con sutileza. Primera película de Fukada Koji en la competición —después de ganar el Premio del Jurado de Un Certain Regard con Harmonium en 2016—, la cinta se construye sobre personajes que hablan y, sobre todo, que escuchan: la escultora Yoriko (Takako Matsu) recibe la visita de Yuri (Shizuka Ishibashi), su ex cuñada arquitecta, en el pueblo rural de Nagi, y entre las dos va emergiendo, con delicadeza, todo lo que no se ha dicho.

La película explora las dificultades de la mujer en la sociedad japonesa, donde el patriarcado está fuertemente establecido, y las diferencias entre el mundo urbano y el rural. Pero habla también de lo difícil que es ser "diferente" en cualquier sociedad que te anima a ser tú mismo siempre que no molestes —es decir, dentro de un armario. Se abren varios en la película, pero siempre sin estridencias. Esa misma delicadeza atraviesa todo el dispositivo formal. No hay voluntad de epatar: la cámara observa con precisión, sin imponerse, sin recurrir a movimientos grandilocuentes ni a composiciones artificiosas. La película encuentra su equilibrio en esa armonía entre forma y fondo, evitando en todo momento caer en lo cursi.

Fukada mima los detalles de las obras escultóricas de su protagonista, porque construye el personaje también a través de los resultados de su trabajo. Con una carrera algo irregular, el director ha logrado aquí una obra sin artificios en la que destaca especialmente la dirección de sus dos actrices protagonistas.


La vie d'une femmeCharline Bourgeois-Tacquet

A la cinta de Charline Bourgeois-Tacquet puede haberle pesado que fuera el pase que seguía al de Fukada. O puede que esperemos algo más de una realizadora que captó nuestra atención con Los amores de Anaïs y que aquí no acaba de afinar el tono.

La historia de esta doctora a la que da vida Léa Drucker —cincuenta y cinco años, cirujana maxilofacial en la sanidad pública, matrimonio agotado, madre con alzhéimer— tiene los mimbres de un retrato con material de sobra. Cuando una novelista (Mélanie Thierry) la visita para observarla mientras trabaja y documentarse para un libro, Gabrielle vuelve a sentirse apreciada como médico y como mujer.

La película no pretende ser el enésimo relato de la soledad del poder, y ahí aplaudimos que Bourgeois-Tacquet nos hable de una mujer normal, brillante en lo profesional, superada por las circunstancias. Pero el relato episódico le resta intensidad sin aportar nada. El trabajo de Drucker, aunque bueno, cae en algunos lugares comunes que el guion no consigue esquivar, y la película no resuelve del todo bien sus idas y venidas entre drama y comedia. Quedará sepultada ante el peso de obras mayores que están por llegar.


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Fincheriana (en plena crisis de identidad) replicante de la familia Corleone.