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Cannes 2026. Día 07: Na Hong-jin y la bestia

Cannes 2026. Día 07: Na Hong-jin y la bestia
Publicado hace 16 horas

Na Hong-jin estaba en mi primer Cannes: El extraño era “la coreana” de la que todo el mundo hablaba en 2016. Diez años después vuelve a la Croisette y lo hace directamente a la competición, con la película más cara de la historia del cine coreano y con uno de los inicios más trepidantes que hemos visto en mucho tiempo.

Hope arranca en Hope Harbor, un pueblo costero cerca de la zona desmilitarizada. Algo está destrozando el ganado, arrasando edificios y dejando a su paso un reguero de destrucción que nadie sabe explicar. Durante una hora exacta seguimos al jefe de policía Bum-seok (Hwang Jung-min) y al cazador local Sung-ki (Zo In-sung) moviéndose entre escombros, callejones inundados y coches lanzados sobre tejados. Oímos al perseguido. No lo vemos. Es Alien, pero en Corea y pasado de revoluciones. Y funciona exactamente igual de bien: la tensión se construye sobre lo que la cámara de Hong Kyung-pyo —el mismo cinematógrafo de Parásitos— decide no mostrarnos y el espectador sale de esa primera hora sin aliento y con el corazón en la boca.


Luego aparece la criatura. Y la película, sin dejar de ser entretenida, pierde mordida. En cuanto entendemos qué estábamos persiguiendo el relato se vuelve más convencional: el género toma el mando y la tensión de lo desconocido cede paso a la acción en estado puro. No es un mal cambio, pero es un cambio. El reparto coreano está en su salsa y resulta tremendamente divertido: Hwang Jung-min y Zo In-sung tienen la química y el timing cómico que este tipo de película necesita para no tomarse demasiado en serio. En cuanto al trío internacional —Michael Fassbender, Alicia Vikander y Taylor Russell—, digamos que la alfombra roja les viene grande a sus personajes: irreconocibles bajo el CGI, su presencia aporta más en el cartel que en la pantalla.


El final no es concluyente y eso, que podría haber resultado frustrante, adquiere coherencia cuando entendemos lo que la película no nos había dicho antes de verla: estamos ante una primera entrega. Hope es el origen de algo más grande y esa certeza, que llega solo al final, reordena retroactivamente buena parte de lo que hemos visto. Na Hong-jin ha construido un mundo y ha decidido que todavía no nos lo va a enseñar del todo. Por ahora, y sobre todo durante esa primera hora, es más que suficiente.

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Fincheriana (en plena crisis de identidad) replicante de la familia Corleone.