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Wayne Powers
Wayne Powers ha desarrollado una carrera profesional en la industria cinematográfica estadounidense ejerciendo principalmente como guionista y director, especializándose en los géneros de acción, thriller y terror. Su trayectoria comenzó a cobrar relevancia a finales de la década de 1990, estableciéndose como un escritor capaz de generar narrativas comerciales para grandes estudios. Uno de sus primeros logros significativos en la gran pantalla fue su participación como guionista en la película de acción y ciencia ficción Deep Blue Sea (1999). Dirigida por Renny Harlin, esta cinta obtuvo una notable recaudación en la taquilla internacional y se convirtió en un título popular dentro del cine de criaturas marinas.
Con el cambio de milenio, Powers amplió su registro profesional incursionando en la dirección cinematográfica. Su ópera prima como director fue el largometraje Crímenes del pasado (2001), conocido originalmente como Skeletons in the Closet. En este thriller, que contó con las actuaciones de intérpretes consolidados como Treat Williams y Linda Hamilton, Powers exploró una trama de suspense y drama criminal. Además de dirigir, Powers coescribió el guion, demostrando su control creativo sobre el proyecto. Aunque la película tuvo un recorrido comercial más discreto enfocado al mercado doméstico y televisivo en comparación con sus grandes producciones de estudio, sirvió para validar su faceta como realizador.
De forma paralela a su debut como director, Powers mantuvo una actividad constante como guionista en Hollywood. Participó en la escritura de Un san valentín de muerte (2001), una película perteneciente al subgénero slasher que tuvo distribución en salas de cine en España. Sin embargo, su mayor éxito y reconocimiento dentro de la industria llegó poco después, al coescribir el guion del remake de The Italian Job (2003). Esta cinta de acción y atracos, protagonizada por un elenco estelar que incluía a Mark Wahlberg y Charlize Theron, fue un éxito rotundo de taquilla y recibió críticas positivas por su ritmo y construcción de escenas de acción. La participación de Powers en The Italian Job consolidó su estatus en el sector, vinculando su nombre a una de las películas de robos más exitosas de la década de 2000.