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Robert B. Hauser
Robert B. Hauser desarrolló una destacada carrera profesional como director de fotografía en la industria del entretenimiento estadounidense, consolidando su reputación principalmente durante las décadas de 1960 y 1970. Su trayectoria comenzó en el ámbito de la televisión, donde adquirió experiencia técnica en diversas series antes de realizar una transición exitosa hacia el cine de los grandes estudios. Uno de sus primeros logros significativos en la gran pantalla se materializó en 1968 con la comedia La extraña pareja. En esta producción, Hauser estableció una iluminación funcional que complementaba las actuaciones de los protagonistas, contribuyendo al éxito comercial y crítico de la cinta en España y el resto del mundo.
A finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, Hauser desempeñó un papel relevante en la evolución visual del género western, participando en producciones que buscaban un mayor realismo estético. En 1970, fue el responsable de la fotografía de Un hombre llamado Caballo, una película que se distinguió por su representación cruda y detallada de los entornos naturales y la cultura nativa americana. Ese mismo año trabajó en Soldado azul, otro título clave del western revisionista, donde su cámara capturó la dureza de los paisajes y la violencia gráfica que caracterizó a la narrativa de la película.
Su versatilidad técnica quedó patente en 1971 con su trabajo en Las 24 horas de Le Mans, protagonizada por Steve McQueen. En este proyecto, Hauser se enfrentó al reto de filmar secuencias de automovilismo a alta velocidad, logrando un estilo semidocumental que es citado frecuentemente por su realismo e innovación en la captura de carreras deportivas. En el género de terror y suspense, firmó la fotografía de La revolución de las ratas (1971), una película que obtuvo un notable éxito de taquilla. Posteriormente, colaboró en el thriller neo-noir El gato conoce al asesino (1977), demostrando su capacidad para adaptar la iluminación a atmósferas más oscuras y urbanas.
En la etapa final de su carrera, Hauser continuó alternando trabajos cinematográficos con producciones para la televisión. En 1978, ejerció como director de fotografía en el telefilme Suddenly, Love, manteniendo su nivel de profesionalidad en el formato televisivo. Robert B. Hauser se retiró de la actividad profesional tras haber dejado una huella técnica en producciones que abarcaron desde la comedia de situación hasta el cine de acción y el drama histórico.