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Randal Kleiser
- 79 años (20-07-1946)
Randal Kleiser es un director y productor de cine estadounidense cuya carrera abarca varias décadas y géneros, estableciéndose como una figura clave en el cine comercial de finales del siglo XX. Formado en la Universidad del Sur de California, donde compartió aula con otras figuras destacadas de su generación, Kleiser comenzó a ganar notoriedad en la industria gracias a su aclamado cortometraje de tesis, el cual le abrió las puertas a la dirección de proyectos televisivos. Durante la década de 1970, dirigió exitosas producciones para televisión, entre las que destaca **El chico de la burbuja de plástico**, consolidando su reputación como un director capaz de manejar narrativas emotivas y conectar con el gran público.
Su debut en la dirección de largometrajes para cine en 1978 marcó un hito en la historia del entretenimiento: **Grease**. Esta adaptación del musical de Broadway se convirtió en un fenómeno cultural y de taquilla a nivel mundial, definiendo la estética de la época y permaneciendo como uno de los musicales más exitosos de todos los tiempos. Tras este éxito sin precedentes, Kleiser continuó explorando narrativas visuales distintivas. En 1980 estrenó **El lago azul**, una cinta que destacó por su fotografía en localizaciones exóticas y que obtuvo un gran rendimiento comercial. Su interés por la tecnología y los efectos visuales se hizo patente en la década de 1980 con **El vuelo del navegante** (1986), una película de ciencia ficción que fue pionera en el uso de ciertas técnicas de animación digital y que gozó de gran popularidad en el mercado del vídeo doméstico en España.
En la década de 1990, Kleiser demostró su versatilidad al dirigir la adaptación de la novela de aventuras **Colmillo blanco** (1991) y la comedia familiar de ciencia ficción **Cariño, he agrandado al niño** (1992), ambas producciones de gran presupuesto que funcionaron bien en taquilla. También se adentró en terrenos más dramáticos y personales con **Fiesta de despedida** (1996), un filme que recibió críticas positivas por su sensibilidad. Dentro de su incursión en el género de suspense a finales de la década, dirigió **Sombras de sospecha** (1998). En este thriller, Kleiser orquestó una trama de intriga judicial y asesinato protagonizada por Melanie Griffith y Tom Berenger, demostrando su capacidad para trabajar con repartos estelares en géneros alejados de sus primeros éxitos musicales y juveniles. Además de su trabajo en dirección, Kleiser ha sido reconocido posteriormente por su labor pionera en el desarrollo y experimentación con nuevas tecnologías cinematográficas, incluyendo la realidad virtual y los formatos digitales avanzados.