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Rada Rassimov
- 87 años (07-05-1938)
Rada Rassimov desarrolló una carrera significativa en el cine europeo durante las décadas de 1960 y 1970, estableciéndose como una figura recurrente en las producciones italianas de género que dominaron las taquillas de la época. Su trayectoria comenzó a cobrar relevancia internacional gracias al auge del spaghetti western, un género en el que su presencia aportó una dimensión dramática distintiva. Uno de sus trabajos más reconocibles y de mayor impacto perdurable en la cultura popular fue su participación en la cinta dirigida por Sergio Leone, El bueno, el feo y el malo (1966). En esta producción, interpretó el papel de María, una intervención que, aunque breve, resultó crucial en la narrativa para establecer la crueldad del antagonista, otorgándole a la actriz una visibilidad inmediata dentro del circuito cinematográfico internacional.
Continuando con su consolidación en el cine del oeste, Rassimov formó parte del elenco de Django el bastardo (1969), película dirigida por Sergio Garrone. En este filme, que destaca por su tono más oscuro y una atmósfera casi gótica inusual para el género en aquel momento, la actriz compartió pantalla con Anthony Steffen. Su interpretación en esta obra contribuyó a cimentar su estatus dentro de la industria, demostrando su capacidad para encarnar personajes envueltos en tramas de venganza y misterio. Estas participaciones le permitieron mantener una actividad constante en una etapa en la que la industria italiana exportaba masivamente este tipo de producciones a las salas de cine de toda España y el resto de Europa.
Con la llegada de la década de 1970, la actriz diversificó su registro interpretativo, incursionando en el naciente y popular giallo así como en el cine de terror. Trabajó bajo las órdenes de directores que definieron el estilo visual de la época, como Dario Argento, quien la dirigió en El gato de nueve colas (1971), la segunda entrega de la llamada «Trilogía de los animales». Posteriormente, colaboró con Mario Bava en la película Los horrores del castillo de Nuremberg (1972), reafirmando su versatilidad dentro del cine fantástico. Su carrera interpretativa también incluye una notable colaboración con el cineasta español Luis García Berlanga en la película Tamaño natural (1974), una obra de fuerte carga crítica y simbólica que se convirtió en un título de culto. Tras esta etapa de intensa actividad frente a las cámaras, Rassimov optó por orientar su carrera profesional hacia la producción ejecutiva, continuando su vinculación con la industria audiovisual desde una perspectiva diferente.