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Pere Pueyo
Pere Pueyo es un profesional del sector audiovisual español que ha desarrollado su trayectoria principalmente en el ámbito de la dirección de fotografía, destacando por su capacidad técnica para dotar de identidad visual a diversas producciones cinematográficas. Su carrera abarca la participación tanto en largometrajes como en cortometrajes que han obtenido un amplio reconocimiento y prestigio dentro de la industria, logrando una notable proyección internacional a través de sus colaboraciones artísticas.
En el año 2009, Pueyo desempeñó el rol de director de fotografía en el largometraje La estación del olvido (originalmente titulado L'estació de l'oblit), una película dirigida por Christian Molina y Sandra Serna. En esta producción, su trabajo con la iluminación y la cámara sirvió para ambientar una historia centrada en la vejez y las relaciones intergeneracionales, protagonizada por figuras veteranas de la interpretación. Este proyecto le permitió consolidar su experiencia en el formato de largo recorrido dentro del cine español.
El momento de mayor repercusión en su filmografía llegó en 2016, gracias a su labor en el cortometraje de ficción Timecode, dirigido por el realizador Juanjo Giménez. En esta obra, Pere Pueyo asumió la dirección de fotografía, enfrentándose al reto de integrar la estética granulada y estática propia de las cámaras de videovigilancia con una narrativa cinematográfica fluida y poética. La historia, ambientada en un aparcamiento, requería un tratamiento visual preciso para narrar la relación entre dos guardias de seguridad a través de la danza, sin apenas diálogo. El resultado de este trabajo técnico y artístico fue un éxito rotundo en el circuito de festivales internacionales.
Timecode hizo historia en el cine español al alzarse con la Palma de Oro al mejor cortometraje en el Festival de Cannes de 2016, un hito que puso en valor la calidad técnica del equipo, incluida la fotografía de Pueyo. El reconocimiento continuó en la temporada de premios nacional, donde la obra fue galardonada con el Premio Goya al mejor cortometraje de ficción y el Premio Gaudí en la misma categoría en 2017. El impacto del proyecto culminó al lograr una nominación a los Premios Óscar de la Academia de Hollywood en la categoría de Mejor Cortometraje de Acción en Vivo, situando el trabajo de Pere Pueyo en una producción finalista de los galardones más mediáticos de la industria global.