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Miriam Cooper
- 84 años (06-11-1891 - 12-04-1976)
Miriam Cooper fue una figura destacada en la etapa formativa del cine estadounidense, desarrollando su carrera profesional principalmente durante la era del cine mudo. Su trayectoria comenzó en la década de 1910, iniciándose como figurante antes de obtener roles más sustanciales en la Kalem Company. Durante este periodo formativo en la costa este de Estados Unidos, Cooper participó en diversas producciones de corta duración que servían para alimentar la creciente demanda de entretenimiento cinematográfico de la época. Entre sus primeros trabajos acreditados se encuentra Rounding Up the Counterfeiters, una cinta que ejemplifica el tipo de dramas breves y thrillers de acción producidos por el estudio en aquel momento y que permitió a la actriz adquirir experiencia frente a la cámara.
Su carrera experimentó un ascenso determinante cuando se trasladó a California y comenzó a trabajar bajo la dirección de D.W. Griffith. Cooper se integró en el repertorio de actores habituales del director, distinguiéndose por una presencia en pantalla caracterizada por una belleza morena que a menudo contrastaba con las heroínas de aspecto más frágil habituales en el cine de Griffith. Su consagración definitiva en la industria llegó con el estreno de El nacimiento de una nación en 1915. En esta superproducción, Cooper interpretó el papel de Margaret Cameron, la hija mayor de una familia sureña. Su actuación en esta película, considerada un hito técnico y narrativo fundamental en la historia del cine, le otorgó reconocimiento y cimentó su estatus como una de las actrices dramáticas más solventes de su generación.
Tras el impacto comercial de aquella producción, Cooper continuó su colaboración con Griffith en otro proyecto de gran envergadura artística: Intolerancia, estrenada en 1916. En este filme épico, la actriz asumió el papel de "la abandonada" (The Friendless One) en el segmento moderno de la historia. Su interpretación de una mujer llevada a situaciones extremas por la desesperación y los celos fue destacada por la crítica debido a su intensidad emocional y realismo. A lo largo de los años siguientes, Cooper protagonizó varios títulos dirigidos por el cineasta Raoul Walsh, manteniendo su posición relevante en la industria durante el auge del cine mudo. A mediados de la década de 1920, Miriam Cooper se retiró de la actuación, dejando un legado que incluye participaciones centrales en algunas de las obras más influyentes y estudiadas del periodo silente.