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Melody Anderson
- 70 años (03-12-1955)
Melody Anderson inició su trayectoria profesional en la industria del entretenimiento a finales de la década de 1970, consolidándose inicialmente a través de apariciones en series de televisión norteamericanas de gran difusión. Sus primeros trabajos incluyeron participaciones en producciones televisivas que ganaron popularidad en España, como La fuga de Logan y Galáctica: Estrella de combate, lo que le permitió adquirir experiencia frente a las cámaras antes de dar el salto a producciones cinematográficas de mayor envergadura. Uno de sus primeros papeles destacados en el ámbito de los telefilmes fue en la aclamada cinta biográfica Elvis de 1979, dirigida por John Carpenter, donde interpretó a Linda Thompson.
El punto de inflexión en su carrera llegó en 1980, cuando fue seleccionada para interpretar a Dale Arden en la superproducción de Dino De Laurentiis, Flash Gordon. Esta adaptación del cómic clásico, caracterizada por su estética barroca y su banda sonora compuesta por Queen, se convirtió en un título de culto a nivel internacional. Su interpretación de la reportera Dale Arden la situó en el centro de la cultura pop de la década, otorgándole un reconocimiento duradero en el género de la ciencia ficción y la fantasía. Tras el éxito de esta cinta, Anderson diversificó su registro actuando en el género de terror con la película Muertos y enterrados en 1981, una obra que con el tiempo ha sido revalorizada por la crítica especializada.
Durante la década de 1980, Anderson mantuvo una presencia constante tanto en el cine como en la televisión. En 1983, protagonizó la serie Manimal, interpretando a la detective Brooke McKenzie. Aunque la serie tuvo una corta duración, su emisión en España gozó de una notable popularidad y repeticiones a lo largo de los años. Posteriormente, regresó a la gran pantalla para coprotagonizar junto a Chuck Norris la película de aventuras y acción El templo del oro en 1986, dirigida por J. Lee Thompson. En los años siguientes, continuó trabajando en diversos telefilmes y apareció en episodios de series emblemáticas como Se ha escrito un crimen.
A mediados de la década de 1990, Melody Anderson decidió retirarse de la actuación profesional para dedicarse al ámbito de la salud mental y el trabajo social, obteniendo licencias para ejercer como terapeuta y consejera especializada en adicciones y familia. Tras años alejada de la industria audiovisual, su legado y su vínculo con el cine de culto fueron revisados en el documental Life After Flash, estrenado en 2017. En esta producción, Anderson ofrece su testimonio sobre el impacto mediático que supuso el fenómeno de Flash Gordon, analizando junto al protagonista Sam J. Jones las repercusiones profesionales y personales de haber formado parte de una de las obras más singulares de la década de los ochenta.