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Marcus Adams
- 60 años (01-01-1966)
Marcus Adams es un director de cine y guionista que comenzó su trayectoria profesional en el ámbito de la producción audiovisual dirigiendo vídeos musicales y publicidad. Durante esta etapa inicial, desarrolló un estilo visual técnico que posteriormente trasladaría a su carrera cinematográfica. Su trabajo en el formato de videoclip le permitió colaborar con artistas y grupos musicales reconocidos, lo que le sirvió de plataforma para dar el salto a la dirección de largometrajes a principios de la década de los 2000.
Su debut en el cine comercial se produjo en el año 2002 con la película de terror Muertos del pasado. Esta producción, respaldada por la compañía Working Title Films, situó a Adams en el género del thriller sobrenatural, narrando una historia centrada en un grupo de jóvenes que invocan espíritus mediante una tabla ouija. La cinta tuvo distribución internacional y marcó el inicio de su filmografía en el circuito de salas comerciales. Un año después, en 2003, Adams dirigió Octane, un thriller psicológico y de carretera protagonizado por la actriz Madeleine Stowe y Mischa Barton. En este proyecto, el director exploró una narrativa más oscura y atmosférica, centrada en una madre que debe rescatar a su hija de una extraña secta durante un viaje nocturno.
En 2005, el realizador incursionó en el género de acción al dirigir El objetivo. Esta película contó con el protagonismo de Wesley Snipes y se centró en una trama de operaciones militares y conflictos geopolíticos, consolidando la presencia de Adams en el mercado del cine de género y acción, con una amplia distribución en el mercado doméstico y televisivo en España. Tras este periodo, Adams continuó vinculado a la industria audiovisual, aunque pasaría un tiempo considerable hasta el estreno de su siguiente gran proyecto de ficción.
Más recientemente, Marcus Adams regresó a la dirección de largometrajes con la película Miedo profundo, estrenada en 2023. Esta cinta, que se adscribe al subgénero de terror de supervivencia, está ambientada en alta mar y combina elementos de suspense criminal con la amenaza de la naturaleza, específicamente tiburones. Protagonizada por Ed Westwick y Mădălina Ghenea, la película reafirma el interés del director por generar tensión a través de situaciones extremas y entornos hostiles, manteniendo su enfoque en el entretenimiento de género.