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Kôgo Noda
- 74 años (19-11-1893 - 23-09-1968)
Kôgo Noda fue una figura fundamental en la historia del cine japonés, reconocido internacionalmente por su prolífica carrera como guionista y, especialmente, por su simbiosis creativa con el director Yasujirō Ozu. Nacido en Hakodate, Noda comenzó su trayectoria profesional tras unirse a los estudios Shochiku en la década de 1920, coincidiendo con la era del cine mudo. Su entrada en la industria marcó el inicio de una labor que ayudó a definir el estilo narrativo del cine clásico japonés. Durante sus primeros años en Shochiku, Noda demostró una gran versatilidad y rapidez en la escritura, adaptándose a las exigencias del sistema de estudios. En esta etapa formativa, colaboró con diversos realizadores de renombre. Un ejemplo destacado de su producción en este periodo es su trabajo en el guion de Seven Seas: Chastity Chapter (1932), una película dirigida por Hiroshi Shimizu. Esta cinta, secuela de una entrega anterior, permitió a Noda explorar las dinámicas sociales y las tensiones de la modernidad japonesa, temáticas que perfeccionaría en sus obras posteriores. Sin embargo, el legado de Kôgo Noda quedó indisolublemente ligado a su asociación con Yasujirō Ozu, una colaboración que comenzó en 1927 con La espada de la penitencia. Aunque trabajaron juntos en varias comedias y dramas antes de la guerra, fue en la posguerra cuando su alianza alcanzó su madurez artística. A partir de Primavera tardía (1949), Noda y Ozu establecieron un método de trabajo único, a menudo retirándose a posadas tradicionales para escribir los guiones en completa colaboración, puliendo cada línea de diálogo antes de comenzar el rodaje. Juntos perfeccionaron el género 'shomingeki', dramas sobre la vida de la gente común. En la década de 1950, esta dupla creativa entregó algunas de las obras más aclamadas de la cinematografía mundial. Noda coescribió El comienzo del verano (1951) y la monumental Cuentos de Tokio (1953), esta última considerada frecuentemente por la crítica especializada como una de las mejores películas de todos los tiempos. En ella, Noda plasmó con sutileza la desintegración de la familia tradicional y el paso del tiempo, temas recurrentes en su filmografía. Su capacidad para adaptar la narrativa a las nuevas tecnologías se hizo evidente con la llegada del color. Noda firmó los guiones de Flores de equinoccio (1958) y la comedia ligera Buenos días (1959), demostrando que su agudeza para el diálogo costumbrista permanecía intacta. Continuó trabajando exclusivamente con Ozu hasta el final de las carreras de ambos. Su última colaboración fue El sabor del sake (1962), una obra testamentaria que cerró un ciclo inigualable en el cine de autor. Kôgo Noda falleció en 1968, dejando tras de sí un cuerpo de trabajo que elevó el papel del guionista en la industria japonesa y cuyo impacto perdura en el estudio del cine clásico.
Filmografía
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