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John Glen
- 93 años (15-05-1932)
John Glen es una figura fundamental en la historia del cine británico, reconocido principalmente por su extensa y decisiva contribución a la franquicia de James Bond, donde ostenta el récord de haber dirigido el mayor número de películas de la saga de forma consecutiva. Su carrera comenzó en la industria cinematográfica desde la base, trabajando en los departamentos de montaje y sonido, lo que le permitió adquirir un dominio técnico del ritmo narrativo que más tarde aplicaría en la dirección. Durante la década de 1960, consolidó su reputación como editor y director de segunda unidad, especializándose en la coordinación y ejecución de complejas secuencias de acción, un talento que llamó la atención de los productores de EON Productions.
Su ingreso en el universo del agente 007 se produjo con 007 al servicio de su majestad, donde su trabajo en la edición y la dirección de la segunda unidad fue crucial para el estilo visual de la película. Durante la década de 1970, Glen continuó perfeccionando su estilo en filmes de alto perfil, desempeñándose como editor y director de segunda unidad en éxitos como La espía que me amó y Moonraker. Fuera de la franquicia de espionaje, demostró su competencia en el género de acción bélica con el montaje de Patos salvajes, protagonizada por Richard Burton y Roger Moore, consolidando su relación profesional con este último.
El punto de inflexión en su trayectoria llegó en 1981, cuando fue promovido a director principal con Solo para sus ojos. Esta película marcó un retorno a un estilo más terrenal y de suspense para el personaje de Bond, alejándose de la ciencia ficción de la entrega anterior. El éxito de esta cinta le aseguró la continuidad en la silla de director durante toda la década de 1980. Bajo su mando, se completó la etapa de Roger Moore con los títulos Octopussy y Panorama para matar, obras que mantuvieron la popularidad de la serie a nivel global y definieron el cine de entretenimiento de aquella época.
Tras la despedida de Moore, Glen fue el encargado de supervisar la transición hacia un tono más serio y realista con la llegada de Timothy Dalton. Dirigió 007: Alta tensión y 007: Licencia para matar, películas que son recordadas por aportar una mayor dureza y fidelidad al personaje literario original. Con cinco películas dirigidas consecutivamente, Glen dejó una huella indeleble en la franquicia, estableciendo estándares en la realización de escenas de riesgo que perduraron en la industria. Ya en la década de 1990, continuó su carrera con proyectos de gran envergadura como Cristóbal Colón: el descubrimiento. En años posteriores, su figura ha permanecido vigente a través de su participación en documentales y retrospectivas, como su intervención en producciones que analizan el legado de sus colaboradores, incluyendo su participación en títulos como Mi vida como Roger Moore, donde aporta su perspectiva experta sobre una de las eras más icónicas del cine de acción.