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Ian Keith
- 61 años (24-02-1899 - 26-03-1960)
Ian Keith, nacido como Ian Ross Keith en Boston, desarrolló una prolífica carrera interpretativa que abarcó desde la era del cine mudo hasta la consolidación de las grandes superproducciones en color de Hollywood. Su formación inicial tuvo lugar en los escenarios teatrales, una experiencia que resultó fundamental para su posterior adaptación al cine sonoro gracias a su potente dicción y presencia escénica. Debutó en la gran pantalla a mediados de la década de 1920, logrando reconocimiento temprano en producciones mudas como Juguete del placer (1924), donde compartió pantalla con Gloria Swanson, y en la oscarizada La divina dama (1929). Su transición al cine sonoro fue exitosa, permitiéndole trabajar bajo la dirección de D.W. Griffith en Abraham Lincoln (1930), película en la que interpretó a John Wilkes Booth. Ese mismo año, participó en el wéstern épico La gran jornada, dirigido por Raoul Walsh, consolidando su estatus como un actor de carácter versátil capaz de interpretar tanto a villanos como a figuras de autoridad.
Durante la década de 1930, Keith se especializó en dramas históricos y de aventuras, convirtiéndose en un rostro habitual en las producciones de Cecil B. DeMille. Destacó su interpretación de Octavio en Cleopatra (1934) y su papel en El signo de la cruz (1932). Asimismo, trabajó junto a Greta Garbo en el clásico La reina Cristina de Suecia (1933). Uno de sus roles más recordados de este periodo fue el del Conde de Rochefort en la adaptación de Los tres mosqueteros (1935), un personaje que definiría gran parte de su tipología en el género de capa y espada. Su carrera continuó con fuerza en los años 40, participando en cintas de aventuras marítimas como El halcón del mar (1940). En este contexto se enmarca su participación en Corsarios de Florida (1945), donde aportó su experiencia en el género de aventuras históricas. Sin embargo, también demostró su capacidad dramática en el cine negro, ofreciendo una de sus actuaciones más elogiadas por la crítica como el antiguo mentalista en El callejón de las almas perdidas (1947).
En la etapa final de su trayectoria cinematográfica, Ian Keith mantuvo su relevancia en la industria, culminando su carrera con una nueva colaboración con Cecil B. DeMille en la monumental Los diez mandamientos (1956). En esta superproducción bíblica encarnó al faraón Ramsés I, un papel que sirvió como cierre a su legado en el cine épico. A lo largo de cuatro décadas, Keith se estableció como un intérprete sólido, cuya contribución al cine clásico estadounidense quedó patente a través de su participación en algunas de las obras más significativas de la época dorada de Hollywood hasta su fallecimiento en 1960.
Filmografía
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